PREVISTO PARA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES EN BARCELONA

Empresarios catalanes piden a Conde y Lacalle suspender el cónclave con Rivera

Distintos empresarios del Foro Puente Aéreo, tanto catalanes como madrileños, consideran altamente inoportuna la velada del próximo miércoles para agasajar a Albert Rivera

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sanchez (c), posa en la foto de familia tras una reunión del Foro Puente aéreo. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sanchez (c), posa en la foto de familia tras una reunión del Foro Puente aéreo. (EFE)

No es oro todo lo que reluce detrás del cónclave empresarial organizado por todo lo alto para aclamar al líder de Ciudadanos, Albert Rivera. La convocatoria ha sido promovida por Luis Conde, jefe de la empresa de cazatalentos Seeliger&Conde, en comandita con el consejero de la Fira de Barcelona, Enrique Lacalle. Dos de los miembros más activos del llamado Foro Puente Aéreo, pero cuya iniciativa está provocando un verdadero motín a bordo de este 'lobby' que acoge a una variopinta representación de las grandes corporaciones empresariales de Madrid y Barcelona.

El Foro Puente Aéreo nació en marzo de 2011 como réplica del Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC), presidido por César Alierta y cuyo derecho de admisión ha sido siempre reservado a entidades de capital y control español. La imposibilidad de incorporar a Endesa en el CEC facilitó el proyecto de Puente Aéreo, que precisamente ahora puede quedar tocado a poco que Borja Prado, presidente de la compañía eléctrica controlada por el Estado italiano, decline su asistencia a la reunión programada con Albert Rivera para el próximo miércoles en Barcelona.

Prado es, junto con Antonio Brufau, presidente de Repsol, y Florentino Pérez, titular de ACS y del Real Madrid, uno de los tres grandes espadas del Ibex que forman parte del Foro Puente Aéreo desde su fundación. El resto pertenecen a empresas de servicios, bufetes de abogados y grupos de comunicación o bien son segundos niveles ejecutivos que actúan en nombre y por delegación de sus jefes. Todo ello sin contar algunas bajas generadas por relevos empresariales o que han sido forzadas al calor de circunstancias más estrepitosas, como puede ser el caso de Rodrigo Rato, que también era de la partida cuando ostentaba la presidencia de Bankia.

Muchos empresarios catalanes no quieren verse retratados con Rivera tras los malabarismo que han tenido que hacer para ponerse de perfil con Artur Mas

A pesar de la vocación equidistante entre Madrid y Barcelona con que fue impulsado este grupo de influencia, la presencia de empresarios radicados en Cataluña ha dotado al Foro Puente Aéreo de un perfil exquisitamente mediterráneo que ahora es precisamente puesto en tela de juicio por algunos de los miembros del club, que califican de "oportunista y algo fenicia" la cita del miércoles. En otras palabras, los más críticos con la convocatoria entienden que los organizadores se han precipitado en su afán por ‘regar la ruleta del poder’ sin reparar en el coste de imagen que pueda tener ahora la vinculación con una opción política cuando está a punto de comenzar la campaña electoral del 20-D.

Precisamente son también algunos de los empresarios catalanes los más reacios a hacerse la foto de familia con el presidente de Ciudadanos. Los dirigentes de compañías que tienen su sede social en Barcelona no están dispuestos a verse retratados con Rivera después de los muchos malabares que han tenido que hacer para espantar las presiones de Artur Mas y su fanfarria independentista. La precaución ha permitido guardar la viña y nadie quiere derramar ni una gota más de esfuerzo para certificar ahora una apuesta política a la que todavía le queda una buena fase de maduración por delante.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Rivera ha consolidado su posición en Cataluña como trampolín para asaltar el poder a nivel nacional, pero sus paisanos del mundo empresarial saben que la territorialidad es un valor poco negociable y que tiene sus propias contraindicaciones en un momento de especial tensión política dentro de su comunidad autónoma. Por lo demás, Ciudadanos ofrece una alternativa de futuro en toda España, por lo que tampoco conviene precipitarse echando el resto antes de tiempo. La estrategia de pactos poselectorales puede dejar en evidencia a más de uno, sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno del Partido Popular vigila de cerca los movimientos en falso que puedan protagonizar los empresarios más ilustres del país.

Motivado cada cual por sus particulares intereses y a la vista de que el zapato aprieta a todos por igual, lo cierto es que una buena parte de los 'aforados' del Puente Aéreo llevan unos días dándole vueltas al asunto sobre la conveniencia de suspender la reunión de marras. Oportunidades para encontrarse con Rivera no van a faltar de aquí a las elecciones, pero lo que no tiene sentido para una mayoría de los afectados es organizar una cena a mantel puesto que muchos van a interpretar como si se tratara de un pretendido homenaje de bienvenida.

El líder de Ciudadanos declinó una reunión similar que le proponían los empresarios en vísperas de las pasadas elecciones autonómicas y locales del 24-M

El propio Rivera tampoco era muy partidario hace unos meses de significarse en amor y compañía de los 'capos' del Ibex, y así lo puso de manifiesto su mismo grupo político cuando Ciudadanos rechazó una invitación similar en vísperas de las últimas elecciones autonómicas y locales del pasado 24 de mayo. Este detalle no ha pasado desapercibido para los más suspicaces miembros de Puente Aéreo, que ahora tratan de abortar el 'vuelo' del próximo miércoles. La suspensión del cónclave supondría un alivio generalizado que evitaría el compromiso obligado a muchos dirigentes, aunque el remedio puede ser peor que la enfermedad para todos aquellos que se han mostrado especialmente beligerantes en contra de la convocatoria de Luis Conde y Enrique Lacalle.

La solución intermedia que se plantea a los promotores de la pretendida velada de Barcelona pasa ahora por garantizar un encuentro secreto a puerta cerrada, que estará vedado a los medios de comunicación. En definitiva, un quiero y no puedo que tiende a convertirse en un 'cónclave clandestino', sin cámaras ni acción, con el fin de que nadie pueda dar testimonio público de la confabulación con que el poder económico quiere mostrar su más distinguida consideración al nuevo líder emergente de la política española. 

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