tras fracasar su acuerdo con el pp

BBVA pasa de la casta y se aferra a los vecinos para relanzar la Operación Chamartín

Tras fracasar el acuerdo con el PP, el banco se ha reunido con las agrupaciones de ciudadanos para adaptar el mayor desarrollo urbanístico de España a los requerimientos de los afectados

El cambio político provocado por las elecciones municipales y autonómicas, en las que los partidos más populistas han calado hondo, empieza a tener impacto en las formas que utilizaban las empresas para relacionarse con el poder y arrimar el ascua a sus negocios. Un buen ejemplo de esta nueva sensibilidad social es BBVA, que se ha sentado a negociar con los vecinos del norte de Madrid para relanzar la mayor operación inmobiliaria de España que el PP no fue capaz de llevar hacia delante pese al acuerdo alcanzado a principios de año.

El pasado 30 de enero, Francisco González, presidente de BBVA; Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid; Ana Botella, alcaldesa de Madrid, y Ana Pastor, ministra de Fomento, anunciaron el lanzamiento de la Operación Chamartín, rebautizada como Desarrollo Castellana Norte. La infraestructura iba a suponer una inversión de 5.974 millones y la creación de 120.000 puestos de trabajo.

Pero las 2.247 alegaciones de colectivos vecinales impidieron al PP de la capital aprobar a tiempo el nuevo plan parcial de urbanismo, pese a la presión de los afectados para sacarlo adelante en un pleno extraordinario. Como esa maniobra a la desesperada se hubiera interpretado como un favor al banco y a Constructora San José, el otro accionista de la promotora, Botella se echó atrás, por lo que el proyecto entró en vía muerta.

Ante esa tesitura, el grupo financiero, el mayor accionista de Duch, la inmobiliaria que fomenta Castellana Norte, ha decidido cambiar radicalmente su forma de negociar. En lugar de acercarse de nuevo al PP, al PSOE o Ahora Madrid –la formación de Manuela Carmena, como tradicionalmente han hecho las grandes compañías para almidonar la situación–, la institución ha decidido centrar los esfuerzos en convencer a los vecinos, que se han opuesto frontalmente al nuevo plan inmobiliario del norte de la capital.

El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)

Según aseguran distintas fuentes, Antonio Béjar, el responsable de la división inmobiliaria de BBVA, ordenó realizar meses atrás cerca de 7.000 encuestas entre los vecinos de los barrios afectados por la remodelación para conocer su opinión, sus quejas y sus necesidades. Varios autobuses comerciales recorrieron el perímetro para escuchar de primera mano las reticencias de la gente. Pero la mayoría de las peticiones no fueron atendidas correctamente, como demuestran las casi 2.500 alegaciones recibidas en el Ayuntamiento de Madrid. Ahora, tras analizar de nuevo los resultados de esas encuestas de forma pormenorizada, la promotora ha decidido atender con más sensibilidad sus propuestas y adaptar el proyecto a los requerimientos de los vecinos de la zona.

De la cúspide a la base

Este ajuste de los planos, que ahora se está debatiendo, evidentemente tendrá su impacto en el beneficio esperado, que será menor del previsto por los promotores. Pero Béjar ha decidido ir de la mano de los ciudadanos para, de esta manera, conseguir que sean las propias agrupaciones populares las que suavicen las alegaciones y convenzan a la más que posible nueva alcaldesa –Manuela Carmena– de las bondades del proyecto.

Fuentes conocedoras del viraje de la estrategia admiten que se trata de adaptarse al cambio social y político que vive España, al que los políticos de los dos grandes partidos –PP y PSOE– y las empresas del Ibex 35 no habían dado la importancia necesaria. La conclusión es que, en lugar de ir por arriba, por la cúspide, se ha decidido ir por abajo, por la base. Si los afectados están de acuerdo, difícilmente el nuevo partido que gobierne se opondrá al plan.

El apoyo de los vecinos es fundamental porque Ahora Madrid ha llevado en su programa electoral “impulsar la paralización de la Operación Chamartín” como uno de los puntos importantes dentro del apartado de Propuestas Programáticas Ciudadanas de Distrito, así como “auditar los diferentes acuerdos que se hayan firmado con entidades públicas y privadas”.

BBVA, que no ha contado con el apoyo de San José para este giro de 360 grados, confía en que esta fórmula dé buenos resultados para presentarse a la próxima junta general de accionistas de Duch, el próximo 29 de junio, con el camino allanado.

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