empresarios de éxito con bata blanca

Los dos ginecólogos tras el éxito millonario del IVI

José Remohí y Juan Pellicer son los fundadores y accionistas mayoritarios de Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), que facturó en el pasado 2014 más de 150 millones de euros

Foto: Los presidentes del grupo IVI, José Remohí (d) y Antonio Pellicer. (EFE)
Los presidentes del grupo IVI, José Remohí (d) y Antonio Pellicer. (EFE)

José Remohí pasa consulta por las mañanas y Antonio Pellicer lo hace por las tardes. Ambos siguen vistiendo bata blanca al menos durante unas horas al día. Otras las dedican a la docencia en la Facultad de Medicina de la Universitat de València. Pero no son dos médicos cualesquiera. Estos dos ginecólogos valencianos son dos empresarios de éxito, aunque cuando se les hace notar esa condición parece que les cuesta reconocerse en ella. 

Remohí y Pellicer son los fundadores y accionistas mayoritarios de Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), una empresa dedicada a conseguir que las mujeres con problemas puedan tener hijos. El proyecto que los dos doctores pusieron en marcha tras pasar una temporada en Estados Unidos al acabar su residencia, acaba de cumplir 25 años, tiempo en el que han contribuido a que más de 100.000 niños hayan nacido en todo el mundo. 

Antonio Pellicer. (IVI)
Antonio Pellicer. (IVI)

IVI es una empresa particular. Detrás de su negocio hay, primero, una notable actividad investigadora que ha permitido que el éxito de los procesos de fecundación haya pasado del 6% de hace 25 años a más del 70% actual. También existe una vinculación social del negocio, tanto por lo que respecta a las leyes sobre la fecundación asistida (España tiene una legislación mucho más tolerante que otros países del entorno, como Francia o Alemania, lo que atrae a clientes de todo el mundo a las clínicas) y de los cambios sociales: cada vez más mujeres solteras o parejas homosexuales recurren a la inseminación artificial.

Pero más allá de estas particularidades, IVI es una empresa de éxito que ha convertido a sus dos fundadores en millonarios. "No es para tanto…", asegura Remohí en una conversación con El Confidencial. "De hecho, hasta hace cinco años no repartimos dividendos, por lo que ganábamos tanto Antonio [Pellicer] como yo eran nuestros sueldos", asegura.

Dos datos: el grupo IVI (que incluye todas sus filiales en España y las participaciones en las extranjeras) facturó en el último ejercicio de 2014 un total de 152,11 millones de euros, un 7% más que el ejercicio precedente. Los beneficios en 2013, el último año auditado, fueron de 28,16 millones. "En 2014 habremos cerrado con una cifra similar", aseguran desde la empresa. La rentabilidad es elevada, casi el 20% de la facturación. En los dos últimos años cerrados, la empresa ha repartido unos 20 millones de dividendos a sus accionistas.

Remohí y Pellicer, sin embargo, han mantenido su perfil investigador en todo este tiempo. La empresa que fundaron –y en la que siguen pasando consulta– ha crecido de forma exponencial y a ella se han dedicado fundamentalmente. "La clave del éxito de IVI es su factor investigador. Por eso no hemos sufrido la crisis como otras empresas del sector sanitario", explica Remohí.

La compañía tiene a gala haber desarrollado procesos innovadores, como la vitrificación de óvulos o el diagnóstico genético previo para evitar enfermedades congénitas. "Estas investigaciones las hemos desarrollado y publicado en revistas científicas, lo que nos ha convertido en referencia en el sector en todo el mundo. Médicos de todo el mundo, que leen estas publicaciones o nos escuchan en congresos médicos, nos envían a sus pacientes después", explica Remohí. 

Próxima apertura de Abu Dabi

El modelo de IVI está copiado de Estados Unidos. Ambos hicieron un posdoctorado en universidades americanas (Yale e Irvine) y a su vuelta a España decidieron dedicar las becas que iban obteniendo a poner en marcha el proyecto. "Los dos primeros años no ganamos ni un céntimo", explica Remohí. Pero el negocio empezó a funcionar. La clínica de Valencia empezó a recibir a pacientes de otras ciudades. "Venía mucha gente de Murcia y abrimos allí, y de allí a Almería…". En la actualidad están presentes en las principales ciudades españolas. Y en Portugal, México, Panamá, Brasil, Argentina y Chile. 

José Remohí. (IVI)
José Remohí. (IVI)

Estas filiales latinoamericanas son 100% IVI. También lo será la de Abu Dabi, la próxima que abrirá sus puertas en las próximas semanas. Sólo la filial de la India tiene un socio local. "Aquí aportamos tecnología y conocimiento y la marca a cambio de royalties", explica el empresario. 

En ese crecimiento internacional es el que se han invertido los beneficios de la compañía. La única aventura fuera de ese mundo de los dos médicos metidos a empresarios ha sido en Air Nostrum, la aerolínea con sede en Valencia que fundó la familia de Emilio Serratosa. Y no es un elemento casual.

El nexo entre las dos compañías es Carlos Bertomeu, durante 20 años consejero delegado de Air Nostrum y desde hace una década también miembro del consejo de administración de IVI. Bertomeu entró en la firma médica por amistad con los fundadores. Cuando hace unos meses decidió presentar una oferta para quedarse con la aerolínea, necesitada de una inyección de capital que los Serratosa –con problemas en Uralita– no podían aportar, Bertomeu recurrió a Remohí y Pellicer para que le acompañaran financieramente. 

"Es una inversión para apoyar a Carlos [Bertomeu] porque nos lo pidió", explica Remohí. De los casi 26 millones de euros de la ampliación de capital de Air Nostrum, Bertomeu aportó más de la mitad. El resto, los dueños del IVI. El primero tiene el 54% del capital de la aerolínea, los segundos, un 15% cada uno

Pero la actividad inversora de los fundadores del IVI no parece que de momento tenga más recorrido. Los dos catedráticos de ginecología convertidos en empresarios de éxito siguen prefiriendo la bata blanca.

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