NOMBRA A UN EX DE JP MORGAN

Santander fulmina al responsable de EEUU para arreglar sus problemas con la Fed

Ana Botín ha dado otro golpe de mano en el Santander: ha destituido al responsable de EEUU, Román Blanco, y ha nombrado un ex de JP Morgan para tratar de arreglar sus problemas con la Fed

Foto: Román Blanco (d), el hasta ahora director del Banco Santander en Estados Unidos, en una imagen de archivo (EFE)
Román Blanco (d), el hasta ahora director del Banco Santander en Estados Unidos, en una imagen de archivo (EFE)

El nuevo responsable de Santander USA será Scott Powell, según publica hoy el Wall Street Journal. Este ejecutivo fue responsable del negocio de banca minorista en JP Morgan y Ana Patricia Botín lo conoce desde sus tiempos en el gigante norteamericano, donde comenzó su carrera. El actual consejero delegado de la unidad norteamericana, Román Blanco, pasará a ser director general de la unidad minorista (Santander Holdings USA integra este negocio y el 60,5% de Santander Consumer Finance, de crédito a consumo), de acuerdo con esta información. 

Este relevo se produce después de que el banco español no sólo haya sido incapaz de solucionar el suspenso de los test de estrés norteamericanos del año pasado, sino que tampoco va a aprobar los de este año, según publicó la semana pasada este mismo diario neoyorquino. Powell está muy bien relacionado con la Reserva Federal (Fed) y Botín confía en que pueda reconducir la situación. En este mismo sentido se interpreta el nombramiento de Timothy Ryan, ex responsable de regulación de JP Morgan, como presidente no ejecutivo de Santander USA en diciembre.

Tanto el suspenso del año pasado como el previsto para este no responden a una insuficiencia de capital, sino a los llamados "criterios cualitativos", que básicamente consisten en que los procedimientos de control del riesgo y de previsión de pérdidas del Santander , así como su gobierno corporativo, no cumplen los requisitos que se exigen en ese país. Este suspenso implica la prohibición de que la filial norteamericana pague dividendos a la matriz española.

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en una imagen de archivo (EFE)
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en una imagen de archivo (EFE)

 

Los test de la discordia

Estos cambios se producen en contexto muy concreto para los intereses del banco cántabro en EEUU. Este mes, el banco central norteamericano publicará los resultados de los test de estrés a los que ha sometido a las entidades que operan en la primera economía del mundo. Y el The Wall Street Journal ya ha publicado, citando fuentes conocedoras de la situación, que la filial estadounidense del Santander podría suspender este examen.

El Santander no sería el único, ya que el rotativo también cita que le podría ocurrir lo mismo a la filial del alemán Deutsche Bank, pero es que en el caso de la entidad española llovería sobre mojado, porque ya suspendió las pruebas de 2014. Se convirtió así en uno de los cinco bancos que no aprobaron, una lista en la que también estuvieron las filiales de HSBC y Royal Bank of Scotland y las entidades Citi y Zions Bancorporation.

Entre las consecuencias de ese suspenso figuró que Santander Consumer acordó con la Fed en septiembre de 2014 que no podrá pagar dividendos sin la aprobación previa del banco central estadounidense. 

Imagen de una de las filiales de la entidad bancaria (EFE)
Imagen de una de las filiales de la entidad bancaria (EFE)

 

Ana Botín sigue dando la vuelta al banco

La destitución de Blanco es el enésimo golpe de mano de la nueva presidenta del banco desde que accedió al cargo tras la muerte de su padre, Emilio Botín, en septiembre. Así, Ana Patricia ha relevado a la cúpula del banco con el nombramiento de José Antonio Álvarez como consejero delegado en sustitución de Javier Marín y ha colocado a personas de su confianza en diferentes cargos del segundo y tercer niveles del banco. Asimismo, ha modificado el consejo de administración con incorporaciones tan sonadas como la de Sol Daurella, procedente del Sabadell.

Su medida más importante ha sido la macroampliación de capital de 7.500 millones realizada la semana pasada, con lo que ha puesto al Santander a la altura de sus competidores internacionales, y la reducción del dividendo para acabar con la "insostenible" política de remuneración del accionista de su antecesor. La semana pasada se publicó el informe anual de la entidad en el que figura que la nueva presidenta cobró el año pasado 6,8 millones (sin incluir las aportaciones al plan de pensiones), más del doble que su padre en 2013.

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