SE DISPARA LA DEMANDA DE INSPECCIONES Y AUDITORÍAS

Las empresas europeas endurecen las exigencias a los fabricantes asiáticos

La crisis y la tragedia de Bangladesh han provocado un cambio de tendencia empresarial: las marcas europeas son más exigentes con los fabricantes

Foto: Varias mujeres trabajan en una fábrica textil en China. (Efe)
Varias mujeres trabajan en una fábrica textil en China. (Efe)

La crisis y la tragedia de Bangladesh de hace un año han provocado un cambio de tendencia empresarial: las firmas europeas han endurecido las exigencias a los fabricantes y proveedores de Asia y el norte de África. Es una cuestión de negocio y, sobre todo, de imagen ante un consumidor cada vez más crítico y concienciado. Por eso, la demanda de servicios de inspección y controles de calidad se han disparado en los últimos trimestres.  

El barómetro de la consultora Asia Inspection correspondiente al primer trimestre pone de relieve que hay entre las empresas una creciente preocupación ante la presión de los consumidores y entre los fabricantes debido a las exigencias de sus clientes. Así, las auditorías sociales y de fábrica que esta firma realiza en Asia han crecido un 156% interanual entre enero y marzo de este año.

Es significativo el aumento del 70% de las inspecciones en Bangladesh, un año después de que se produjera el derrumbe de las instalaciones textiles en Rana Plaza, en la capital, causando 1.133 muertos y 2.500 heridos. En Vietnam han crecido un 57%, en Camboya, un 32% y en Indonesia, un 22%. En lo que respecta a China, las inspecciones han aumentado un 26,2% en el periodo, según el informe dado a conocer esta semana.

Cambio de estrategia, a la fuerza

“Las empresas cambiaron de estrategia a mediados de 2013 -tras lo sucedido en Bangladesh y también en Egipto- y pasaron a dar más importancia a controlar el proceso de fabricación desde mucho antes de que se iniciase, ahora se auditan las fábricas antes de hacerles el encargo”, destaca Alex Makow, director de Asia Inspection para Europa. “Tienen miedo a aparecer en la prensa como consecuencia de un escándalo y eso ha aumentado el deseo de prevención, de mejora de las condiciones”, añade.

Concentración de familiares de víctimas del derrumbe del edificio Rana Plaza. (Efe)
Concentración de familiares de víctimas del derrumbe del edificio Rana Plaza. (Efe)

Y eso ha hecho que las fábricas de estos países se pongan las pilas y se preocupen por mejorar sus procesos de producción. Porque se han dado cuenta de que las marcas piden el cumplimiento de determinadas normas y estándares y si la fábrica no cumple con ellos no recibe encargos. Como la competencia es cada vez mayor en países como China o Bangladesh, ahora estos proveedores se están esforzando por ofrecer unas condiciones más adecuadas”, explica Makow. Desde AnnexAsia destacan también la importancia de las inspecciones independientes para “dar seguridad a la empresas sobre a quién están comprando y si dispone de infraestructuras adecuadas”.

De hecho, su empresa ha detectado que desde hace unos meses son las propias fábricas las que piden una auditoría previa para estar preparadas ante posibles inspecciones por parte de sus clientes (ha crecido en un 5% la solicitud de este servicio). Hasta hace un año, era la presión por parte del cliente occidental para producir un elevado número de piezas en un periodo corto la que llevaba a los proveedores a saltarse, en ocasiones, las normas y a subcontratar la producción para lograr mejores márgenes. Makow destaca que se subcontrataba aproximadamente el 80% de la producción, lo que hacía muy difícil ejercer controles reales.

Este cambio demuestra que la presión del cliente final tiene un efecto. Y de ahí la importancia cada vez mayor que las empresas dan a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), tal y como se concluye en un informe de KPMG sobre esta materia. “Muchas compañías ya no ven la responsabilidad corporativa como un hecho moral, sino como una parte del negocio central de la empresa”, según este documento. Y de acuerdo con el último estudio de Nielsen sobre RSC -publicado en noviembre-, el 50% de los consumidores de todo el mundo están dispuestos a pagar más por productos y servicios de compañías que desarrollan programas en esta área.

La tragedia de Bangladesh, punto de inflexión

Pese a este cambio de estrategia para evitar el escándalo, las condiciones de trabajo en estos países siguen siendo cuestionables. Entre los problemas que se siguen encontrando en las inspecciones y que las ONG no dejan de denunciar destacan las jornadas excesivas, condiciones de iluminación deficientes, el uso de niños y de familiares de los trabajadores sin pagarles para cubrir picos de producción, discriminación de la mujer y poco seguimiento de la normativa de seguridad e higiene. En este sentido, Makow destaca que en términos absolutos el país con mayores problemas es China, pero en términos relativos el que peores condiciones tiene es Bangladesh.

Fábrica china. (Efe)
Fábrica china. (Efe)

Precisamente, fue la tragedia de Bangladesh del 24 de abril de 2013 la que ha provocado cierto cambio dada la magnitud del escándalo. A raíz de este suceso se logró que las empresas firmasen el acuerdo de seguridad y antiincendios. “Llevábamos dos años intentando convencer a las empresas de que firmasen, pero sólo dos lo habían hecho. Tras el derrumbe del edificio Rana Plaza, se adhirieron más de 150 compañías debido a la presión internacional”, señala una portavoz de Ropa Limpia.

Las ONG destacan la importancia de este acuerdo, con el que se ha logrado que las inspecciones sean independientes y públicas –“ONG y sindicatos podemos verlas para comprobar cuáles son las condiciones de las fábricas’, subraya la portavoz de Ropa Limpia-, además de que sea obligatorio realizar las reparaciones necesarias en un periodo determinado. El problema es que todavía quedan muchas empresas que no lo han firmado. Y desde Ropa Limpia destacan que sería imprescindible extender este acuerdo al resto de países del sudeste asiático y del norte de África. Y, aunque las empresas dicen que sí están interesadas en ampliar el acuerdo, “no dan los pasos necesarios para llevarlo a buen término”, asegura.

Hace unas semanas, coincidiendo con el aniversario de la tragedia de Bangladesh, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dijo que era necesario que el gobierno de este país mejorase las condiciones de trabajo en la industria textil para lograr un crecimiento sostenible. Y varias ONG denunciaron que, aunque algunas empresas sí han abonado parte de las indemnizaciones, la mayoría de las firmas para las que trabajaban los talleres afectados siguen sin pagar a las víctimas del derrumbe. 

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