6 millones de libras para 580 afectados

Primark, la low cost del textil, compensa en solitario a las víctimas de Bangladesh

La multinacional británica decide compensar en solitario a las víctimas de Bangladesh ante el retraso del resto de compañías en asumir su responsabilidad

Foto: Protestas delante de una tienda de Primark por la tragedia de Bangladesh (Reuters)
Protestas delante de una tienda de Primark por la tragedia de Bangladesh (Reuters)

Inditex presentó el pasado miércoles los resultados del ejercicio 2013, un año complicado por la crisis del consumo que el grupo gallego resistió pese al impacto adicional de la divisas. El mercado aplaudió el tímido crecimiento del 1% del beneficio y el generoso reparto de dividendos de la compañía dirigida por Pablo Isla.

Veinticuatro horas antes, Primark, un competidor de bajo coste de la multinacional española, hacía pública una compensación de 6 millones de libras (algo más de siete millones de euros, casi 10 millones de dólares) a las 580 víctimas que fabricaban para ella en la mayor catástrofe textil de la historia: la que ocurrió hace once meses en el incendio del Rana Plaza, un edificio situado en Savar, un distrito humilde de Dhaka, la capital de Bangladesh.

Isla no hizo mención alguna en su presentación a la efeméride, mientras los medios internacionales se hacían eco del paso adelante dado por Primark, una de las cerca de treinta multinacionales que vio su marca manchada por el fallecimiento de un total de 1.100 trabajadores y las heridas graves de otros 2.400. La compañía irlandesa, que también fue la pionera en dar compensaciones parciales a las víctimas (2 millones de dólares), llegó a un acuerdo con la Organización Mundial del Trabajo, con Naciones Unidas y con las autoridades locales para desarrollar un método con el que calcular cuánto valen las vidas de los obreros low cost de Asia.

Harta de tanta demora, de que pasaran los meses y que las más de 40 empresas que fabricaban y fabrican prendas en Bangladesh no asumieran su responsabilidad, Primark decidió tomar su propio camino. Contrató a un español, exdirectivo de Inditex, para desarrollar una fórmula que permita suscribir un seguro que puede cubrir los riesgos laborales de los millones de obreros que cosen para las empresas de moda. Javier Chércoles, que abandonó la empresa gallega hace tres años por desavenencias con Isla, llevaba años preparando la fórmula.

Fábrica de Inditex (Efe)
Fábrica de Inditex (Efe)

La conclusión fue tan alarmante como vergonzosa para el mundo occidental. El coste sería de 0,23 euros al año por trabajador en Pakistán, 0,58 en Indonesia y 7,83 en Turquía. Por lo que una fábrica con 1.000 empleados tendría que destinar a un seguro colectivo apenas 230 euros en el primer caso, 580 euros en el segundo y 7.830 en el tercero. 

Primero fue Mango la que le contactó para que le representara en la catástrofe, pero la empresa catalana, que en un principio se resistió a reconocer que hacía encargos en el Rana Plaza, renunció a sus servicios. Primark no se lo pensó dos veces. Se puso en sus manos en octubre y seis meses después han presentado un acuerdo bendecidito por las autoridades locales y los sindicatos internacionales y en el que se ha implicado hasta el Gobierno británico.

Mientras tanto, el resto de fabricantes anunció el 25 de diciembre del pasado año la constitución de un fondo en el que aportarían 40 millones de dólares para satisfacer las necesidades de los trabajadores. Pero a día de hoy ese fondo apenas dispone de cinco millones, lo que demuestra que las compañías se siguen resistiendo. Entre los que han contribuido a la causa benéfica están Inditex, Mango y El Corte Inglés, junto con Bonmarché, Mascot, Loblaw, Premier Clothing y la propia Primark, que ha dado un millón adicional de dólares. Otras como Adler Modemärkte, Auchan, Ascena Retail, Benetton, C&A, Carrefour, Cato Fashions, Children's Place, Grabalok, Gueldenpfennig, Kids for Fashion, KiK, LPP, Manifattura Corona, Matalan, NKD, PWT, Walmart y Yes Zee aún se lo están pensando.

Un empleado del sector textil en Bangladesh (Reuters)
Un empleado del sector textil en Bangladesh (Reuters)

Pero desde Primark sostienen que este fondo es un ejercicio de caridad, no una compensación basada en principios internacionales de respeto al trabajo, del reconocimiento del valor individual de cada vida. Por su parte, la empresa gallega y el grupo de centros comerciales exponen que lo adecuado es alcanzar un acuerdo global con el sindicato mundial IndustriALL y con el resto de agentes sociales para establecer unas normas de seguridad en los talleres y de higiene laboral para justificar el retraso a la hora de pagar a las familias de los fallecidos.

Isla cuenta en petit comité que él estaría encantado de poner el dinero que fuera necesario siempre y cuando sirviese para establecer un marco de actuación que evitase que los propietarios de los proveedores se aprovechasen de los trabajadores, que apenas cobran 40 dólares al mes. El presidente de Inditex aboga para apuntalar los edificios para que tengan unas mínimas condiciones de salubridad. Motivo por el cual la empresa coruñesa dejó de fabricar en el Rana Plaza meses antes del incendio mortal.

El problema es que el fondo, al que Inditex ha hecho dos aportaciones y El Corte Inglés una, no entrará en funcionamiento hasta que se alcancen los 40 millones de dólares. Por lo que la iniciativa en solitario de Primark ha dejado en mal lugar al resto de competidores que siguen teniendo en países como Bangladesh y Camboya la mano de obra barata con la que consiguen apurar al máximo sus márgenes.

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