hasta que fcc vuelva a pagar dividendo

BBVA y Bankia 'perdonan' a Koplowitz los intereses anuales de su deuda personal

La empresaria tendrá una carencia financiera de al menos dos años en los que no tendrá que pagar intereses por sus 1.000 millones de deuda personal

Foto: Esther Koplowitz y Esther Alcocer
Esther Koplowitz y Esther Alcocer

Esther Koplowitz respira tranquila. No sólo porque FCC, compañía de la que tiene cerca del 50% del capital, esté a punto de alargar el vencimiento de unos 5.000 millones de deuda. Sino porque BBVA y Bankia, los bancos acreedores de sus 1.000 millones de préstamos personales, le han eximido de abonar los intereses anuales de dicho pasivo hasta que la constructora vuelva a pagar dividendo. 

Según han confirmado fuentes conocedoras de las negociaciones, los dos principales bancos financiadores de B 1998, la sociedad patrimonial de Esther Koplowitz, han decidido darle una carencia total sobre la obligación de pagar los intereses y el capital de los distintos préstamos con los que la empresaria fue adquiriendo de forma paulatina hasta el 54% de FCC a unos precios muy superiores a los que cotiza actualmente en bolsa.

Los créditos otorgados al holding familiar devengaban unos intereses anuales de unos 70 millones de euros, una cantidad que la hija del fundador afrontaba gracias a los ingresos que obtenía con el dividendo de la constructora. Sin embargo, debido a los graves problemas financieros de FCC, que en 2012 perdió 1.028 millones de euros, la compañía suspendió la retribución al accionista con cargo a 2013. Después lo hizo sine die.

La anulación del dividendo dejó a la que era presidenta hasta enero de 2013 sin el flujo de dinero necesario para atender sus obligaciones con BBVA y Bankia. La empresaria entró en default y accedió a vender un porcentaje de su participación en FCC para que las dos entidades financieras no le ejecutaran. Como trato de favor, tanto Francisco González como José Ignacio Goirigolzarri se comprometieron a no aplicar hasta el último extremo el proceso de ejecución, lo que les habría llevado a quedarse con las acciones de la constructora.

A finales del pasado año, Koplowitz consiguió desprenderse de un 3,8% del capital, que fue adquirido por George Soros mediante una estructura con productos derivados. La compra le reportó unos ingresos de unos 77 millones, justo lo que le tenía que abonar en intereses, con lo que saldó las deudas con BBVA y Bankia.

Para mantener el control

El problema que se le planteaba a la madre de la actual presidenta, Esther Alcocer Koplowitz, es que en este ejercicio 2014 tenía que pagar esa misma cantidad. Pero dentro del acuerdo de refinanciación de su fortuna personal, alcanzado el 22 de diciembre del pasado año, las dos entidades financieras la han eximido de costear los intereses hasta que FCC vuelve a repartir dividendo. Tampoco tiene que hacer frente a la amortización del capital hasta el 31 de diciembre de 2018.

El vicepresidente de FCC, Juan Bejar (i), y de la presidenta de la empresa, Esther Alcocer Koplowitz (EFE)
El vicepresidente de FCC, Juan Bejar (i), y de la presidenta de la empresa, Esther Alcocer Koplowitz (EFE)
Según el plan estratégico dirigido por Juan Béjar, la constructora no tiene previsto sacar dinero de la caja para retribuir a los accionistas al menos hasta 2015. En consecuencia, el primer desembolso efectivo no se produciría hasta mediados de ese año, en caso de aprobar un dividendo a cuenta, o enero de 2016, la fecha más probable. Por tanto, la carencia concedida por Francisco González y por José Ignacio Goirigolzarri se extenderá al menos durante los próximos dos años.

El 'perdón' es vital para que Esther Koplowitz no pierda el control del capital de FCC. Si no tuviera esta exoneración, la empresaria debería vender otro paquete de la constructora, por lo que bajaría del 50% del accionariado. Esta situación pondría a la compañía a tiro de cualquier competidor que quisiera hacerse con FCC mediante el lanzamiento de una OPA, algo que ya ocurrió en su día cuando Acciona llegó a comprar hasta un 15% del holding de las Koplowitz.

BBVA y Bankia siempre han cuidado con mimo a la empresaria. En 2011 ya le refinanciaron sus deudas para aliviar su situación personal, que acusaba un agujero patrimonial de 500 millones de euros. No obstante, en aquella ocasión, la obligaron a reforzar los fondos propios de B 1998 en 284 millones

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