INTENTARÁ VENDERLA Y no prevé SU LIQUIDACIÓN

El FROB descarta dar más dinero público a Ceiss si fracasa la fusión con Unicaja

El probable fracaso de la fusión de Unicaja con Ceiss obligará al FROB a nacionalizar a la fusión de las cantiguas Caja España y Caja Duero.

Foto: Fotografía de archivo de una manifestación de los trabajadores de Banco Ceiss. (EFE)
Fotografía de archivo de una manifestación de los trabajadores de Banco Ceiss. (EFE)

El probable fracaso de la fusión de Unicaja con Ceiss obligará al FROB a nacionalizar a este última, fusión de las antiguas Caja España y Caja Duero. Pero el fondo de rescate considera que no será necesario inyectarle más dinero público, sino que bastará con convertir los 604 millones que ha recibido como CoCos (bonos convertibles contingentes) en acciones, según fuentes cercanas al organismo. Asimismo, vuelve a descartar una liquidación pese a la crítica situación de la entidad, y tratará de venderla pese a las dificultades de la operación.

Como adelantó El Confidencial en diciembre, el proyecto de compra de la entidad castellano-leonesa por la andaluza –que dura ya casi tres años– está a punto de descarrilar definitivamente. La razón estriba en que es muy complicado que acuda a la oferta el 75% de las antiguas preferentes de Ceiss, condición a la que está sujeto el éxito de la operación. Y el FROB no va a poner el dinero necesario para satisfacer las exigencias de Braulio Medel, es decir, la diferencia hasta los 1.250 millones de capital que pretende obtener con este canje.

Esta situación crítica se ha plasmado en los sucesivos alargamientos del plazo para acudir al canje (inicialmente concluía el 20 de diciembre y ahora lo hará el 20 de enero), así como en una oferta para los afectados que hayan sido rechazados en el arbitraje del FROB, por el que podrán recuperar el 75% del valor de los bonos de Ceiss que les entregaron a cambio de sus preferentes –que no es lo mismo que el 75% de su inversión inicial, puesto que ya han sufrido una quita–. Unicaja incluso ha amenazado con demandar a los bufetes y asociaciones que asesoran a los tenedores de estos títulos no acudir al canje ni al arbitraje, consejo que está sesgado porque este proceso es gratuito y los abogados no hacen negocio con él, sino sólo con las demandas judiciales.

Si, como todo indica, finalmente no se llega a ese nivel de aceptación, la fusión se romperá y entonces el FROB tendrá que poner en marcha un plan B, que consiste en nacionalizar Ceiss mediante la conversión de los CoCos procedentes del rescate europeo, por valor de 604 millones, en capital. Pero las fuentes consultadas aseguran que el fondo de rescate que dirige Antonio Carrascosa no cree que sea necesaria una inyección adicional, al contrario de lo que ha sucedido en intervenciones o nacionalizaciones anteriores. Hay que recordar que el arbitraje está ligado al éxito de la fusión, por lo que, si esta no se realiza, los afectados no recuperan su dinero y el FROB no tiene que pagar nada. En todo caso, dependerá del posible deterioro patrimonial de la entidad en el último año.

Se descarta la liquidación

Lo que sí está decidido, siempre según estas fuentes, es mantener la cuestionada política del Gobierno de no liquidar entidades. Es decir, se intentará venderla en subasta en vez de cerrarla. El argumento es que, dado el tamaño de Ceiss y su valor de liquidación, sale mejor para el contribuyente intentar venderla. Ahora bien, dados los precedentes de casi todas las subastas anteriores en que ha habido que aportar capital o garantías para vender las entidades rescatadas, y que la única con la que se ha ganado dinero era de una entidad en mucha mejor situación que Ceiss (NCG Banco), parece difícil que se pueda colocar a un comprador sin algún tipo de ayuda pública adicional.

El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (Archivo)
El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (Archivo)
Esta doctrina de no dejar caer ninguna entidad causó la mayor polémica con la subasta exprés de Banco de Valencia, dado que el importe de las ayudas y garantías concedidas a la entidad y a su comprador –CaixaBank– ascendió a 9.850 millones y superaba el coste teórico de liquidación estimado por la Comisión Europea (7.400 millones). Algo que podría repetirse con Ceiss, cuyo coste de liquidación según un informe de tres expertos independientes (HSBC, Barclays y BDO) asciende a 7.762 millones. No obstante, el FROB sostiene la teoría de que un cierre desploma los precios de los activos que hay que liquidar, lo que al final hace que su coste sea mucho mayor que una venta con ayudas.

El agravio comparativo del arbitraje

Ante el rechazo generalizado de los tenedores de estos productos –que fueron canjeados a la fuerza por bonos contingentes convertibles (CoCos) de Ceiss con una primera quita de entre el 24,93% y el 60,75%– a acudir a la oferta de Unicaja, que requería una segunda quita, el FROB decidió poner en marcha un procedimiento parecido a los arbitrajes de Bankia, NCG Banco y Catalunya Banc. Este prometía devolver el dinero invertido por los ahorradores que fueron engañados con estos productos si acudían a la oferta de la entidad malagueña. Una buena idea a priori, pero que se ha topado con tres graves inconvenientes.

Por un lado, no se devuelve todo en efectivo, sino sólo entre el 50% y el 75% del dinero, mientras que el resto se recibe en una mezcla de CoCos y bonos perpetuos de Unicaja que sólo se harán líquidos cuando esta salga a bolsa (algo previsto para 2015 o 2016... si es que llega a ocurrir). Por otro, los afectados deben acudir a la oferta (el 20 de enero) antes de saber si su solicitud de arbitraje ha sido aceptada, en vez de después, como sería lógico. Algo que se podía haber solucionado iniciando mucho antes este proceso; y ha habido tiempo de sobra desde que las negociaciones para la fusión se iniciaron en abril de 2011.

Pero el mayor inconveniente es que el sistema obliga a los afectados a renunciar a acudir a los tribunales antes de saber si el experto independiente (PwC) les va a dar la razón, a diferencia de los otros arbitrajes; en ellos, el cliente conoce si el informe de este experto es favorable o desfavorable antes de tener que renunciar a las acciones judiciales. Ello hace que mucha gente que no cumple estrictamente los criterios orientativos de estos procesos –supera los 10.000 euros de inversión en estos productos o los 2.500 euros de ingresos mensuales que cita a modo de ejemplo el FROB– no se atreva a presentarse por temor a ser rechazada después de haber renunciado a ir a los tribunales. Una postura que están alentando asociaciones de consumidores y numerosos despachos de abogados.

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