LEVANTA 700 DE LOS 1.500 MILLONES ESPERADOS

El fondo soberano para rescatar a las cajas capta solo la mitad de lo previsto

El proceso de reestructuración de las cajas españolas sigue provocando mucha alergia entre los inversores extranjeros. A las dificultades de Bankia y Cívica para captar dinero

Foto: El fondo soberano para rescatar a las cajas capta solo la mitad de lo previsto
El fondo soberano para rescatar a las cajas capta solo la mitad de lo previsto

El proceso de reestructuración de las cajas españolas sigue provocando mucha alergia entre los inversores extranjeros. A las dificultades de Bankia y Cívica para captar dinero internacional para sus respectivas ofertas de acciones hay que añadir el fracaso del fondo liderado por el millonario estadounidense Tim Collins. El fundador de Ripplewood Investments apenas ha captado 700 millones frente a los 1.500 esperados.

 

El fondo contaba con todas las bendiciones del Ministerio de Economía y del Gobierno, que había delegado en Bernardino León las relaciones institucionales con varios de los potenciales inversores. Entre ellos varios fondos soberanos, que en su día se comprometieron a apoyar la recapitalización de las cajas españolas en apuros.

 

Entre ellos estaban los fondos de Qatar y de Abu Dhabi, que anunciaron inyecciones de capital de 300 y 150 millones, respectivamente. Fuentes cercanas a las conversaciones aseguran que el primero no ha llegado a esa cifra “ni mucho menos”, mientras que el segundo sí ha mantenido su palabra. Sin embargo, el montante total se ha quedado muy lejos de lo pretendido por la frialdad con la que se ha recibido esta iniciativa de Tim Collins. Para esta aventura, el financiero estadounidense se ha apoyado en Kleinwort Benson, la gestora británica de patrimonios y banca privada (ex Commerzbank), que adquirió en 2009 por unos 250 millones. La sociedad tenía bajo gestión más de 6.000 millones de euros, pero sus clientes no están por la labor de asumir riesgos.

 

“El fondo de Collins es un producto de alto riesgo, con, además, una comisión de gestión muy elevada, del 5%”, explica uno de los inversores a los que se les ofreció suscribirlo. Lo normal es cobrar un 3% por la administración. Lo que solía pedir Ripplewood a sus inversores era un 1,5% de gestión, más un 20% de comisión de éxito. Otro añade que se trata de una inversión tipo distress, de alto riesgo, con mucho que ganar, pero también mucho que perder. “Las experiencias de los fondos que han comprado cartera de crédito a precios muy agresivos no han sido positivas. Está costando mucho recuperar los recobros”, expone un directivo del sector.

 

El hecho de que la iniciativa de Collins se haya quedado en la mitad es una muestra de la aversión que tienen los grandes inversores a comprar activos españoles. Porque el financiero estadounidense de 55 años tiene un prestigio contrastado en procesos de reestructuración y en hacer ganar dinero a sus clientes. Su media de rentabilidad en sus inversiones llegó a ser del 40%.

 

El éxito japonés

 

Pero por lo que más se dio a conocer fue por su inversión en Japón. Junto a su socio Christopher Flowers (JC Flowers), compró en 2000 la entidad Long Term Credit Bank of Japan, operación que les convirtió en el primer grupo extranjero en tomar el control de un banco nipón. Lo adquirieron por 1.000 millones y lo vendieron cuatro años más tarde por 2.000 millones. Entre los agraciados estuvo Banco Santander, que llegó a tomar un 11% del banco rebautizado como Sinshei Bank.

 

Fundada en 1995, Ripplewood gestiona unos 4.000 millones de dólares a través de cuatro fondos de capital riesgo. Desde hace años, este licenciado en filosofía que se formó como banquero en Lazard, forma parte de la élite financiera de Nueva York. Además de sentarse en el consejo de administración de Citigroup, el año pasado Collins participó en la reunión del Club Bilderberg celebrada en Sitges (Barcelona) y es uno de los principales donantes del Partido Democráta liderado por Barack Obama.

 

A pesar de su trayectoria, no todas las apuestas realizadas desde su private equity han salido bien. En 2009, por ejemplo, Ripplewood tuvo que asumir la quiebra de la editorial Reader´s Digest después de haberla comprado en alianza con otros fondos por 2.800 millones. En cualquier caso, y aunque sus cifras apenas se conocen por el secretismo de la firma, distintas fuentes sitúan el retorno para sus inversores en 9.500 millones de dólares, más de tres veces lo invertido.

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