INSÓLITO ENREDO A CUATRO DÍAS DE LAS URNAS

Sánchez huye de la polémica con la Fiscalía y acusa al PP de ser "peón de brega" de Vox

Intenta poner sordina a sus propias palabras a unas palabras sobre la dependencia del Ministerio Público que generaron una lluvia de críticas. El partido busca asimismo pasar página

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, este 6 de noviembre en Torremolinos, Málaga. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, este 6 de noviembre en Torremolinos, Málaga. (EFE)

Pantalla pasada. Pedro Sánchez no quiere retornar sobre su error ni darle más hilo a la cometa. Ni en su dirección desean conceder más importancia a lo que entienden que ha sido un fallo de explicación pero que, sin embargo, ha sido el tropezón más grave de esta corta campaña. El presidente prefiere huir de una polémica incómoda que él mismo había generado en una entrevista en RNE, cuando dio a entender que la Fiscalía está recibiendo instrucciones directas sobre cómo actuar para garantizar la entrega del 'expresident' Carles Puigdemont. Sus palabras provocaron un inmediato rechazo de la carrera fiscal, desencadenaron cierta estupefacción en el partido y escándalo en la oposición. Al final, fueron matizadas a través de un tuit del candidato y de una salida al rescate de la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo.

Sánchez buscó refugiarse en la tormenta. Esperar a que escampara y, mientras, mantener un tono mitinero en una recta final a la que llega ya, como convienen dirigentes que están tratando con él, agotado, tras una ronda interminable de mítines y una sobreexposición mediática sin precedentes en él. Tras la entrevista en RNE de las 9:00, no regresó a la polémica en sus actos de Córdoba y Torremolinos (Málaga), y se centró en seguir agitando el miedo a la ultraderecha, culpando al PP de ser un subalterno de Santiago Abascal, su "peón de brega". Su estrategia, hasta el final de campaña, está enfocada a buscar la máxima movilización, llamar al voto útil y polarizar al máximo.

La entrevista de este miércoles con Íñigo Alfonso en 'Las mañanas de RNE' sorprendió por la tensión no prevista en ambos puntos. En varias ocasiones se le vio al candidato algo incómodo por las preguntas del periodista. Una de ellas era previsible. El pasado lunes, el presidente aseguró durante el debate electoral que se comprometía a traer a España a Puigdemont, para que rinda cuentas ante la Justicia. No explicó cómo. Ya en ese momento Pablo Iglesias le afeó que no respetase la separación de poderes. Y el 'expresident' se burló de esa promesa y se preguntó si lo iba a secuestrar. Alfonso le inquirió cómo cumplirá esa medida. El líder socialista recordó entonces que la Fiscalía había pedido al juez instructor del 'procés', Pablo Llarena, que reactivase la euroorden contra Puigdemont, y se hizo.

Las declaraciones de Sánchez irritaron a los fiscales, que insistieron en que actúan con autonomía y sujeción al principio de legalidad


Alfonso le replicó que esa es una actuación de la Justicia, en todo caso. "Es que la Fiscalía, ¿de quién depende?". "Del Gobierno", respondió el entrevistador. "Pues ya está", convino Sánchez.

"Ha hecho muy bien en recordarlo"

Las críticas arreciaron enseguida. La mayoritaria Asociación de Fiscales y la Unión Progresista de Fiscales cargaron contra el presidente y reivindicaron la independencia y autonomía del Ministerio Público. Y horas más tarde la propia Fiscalía General del Estado distribuía un comunicado en el que remarcaba que "todas las actuaciones desarrolladas por los fiscales" en la causa del 'procés' que se siguió en el Supremo, "como el resto de las que realizan a diario los fiscales, se han producido en el ámbito de la autonomía funcional del Ministerio Fiscal y con sujeción a los principios constitucionales de legalidad e imparcialidad".

Sánchez retoma la crítica a PP y Cs por blanquear a Vox: "Vimos una derecha callada, silente, que bajaba la cabeza, que no alzaba la voz"

El presidente y el Gobierno habían intentado mitigar el impacto de la polémica. Sánchez, desde Twitter, indicaba que su Ejecutivo trabajará para que el sistema judicial español, "con todas sus garantías", pueda juzgar a Puigdemont "con imparcialidad". "La Fiscalía cuenta con el respaldo del Gobierno en la defensa de la ley y del interés general", aseguró el candidato, quien subrayó que "nadie está por encima de la ley" y el 'expresident' es un "prófugo de la Justicia". También la vicepresidenta, Carmen Calvo, negó que hubiera "injerencias" del Gobierno. Sí recordó que el fiscal general del Estado es un cargo nombrado por el Ejecutivo, como dispone la Constitución, y como tal tiene un "vínculo muy importante" con las decisiones sobre política criminal del Gabinete, como sucede, apostilló, "en todas las democracias del mundo". "El presidente ha hecho muy bien en recordarlo, porque es una de las funciones que tiene".

Sánchez huye de la polémica con la Fiscalía y acusa al PP de ser "peón de brega" de Vox

Los reproches arreciaron a Sánchez desde todos los frentes. Puigdemont lo calificó de "grave metedura de pata" y su abogado la celebró —las palabras del presidente servían a su propósito de defensa, demostrar que en España no hay separación de poderes—, mientras que el líder del Govern, Quim Torra, hablaba de "escándalo permanente". Pablo Casado dijo entender la "indignación lógica" de los fiscales y se preguntó por qué Sánchez no ha actuado ya contra Torra, si es cierto ese "desliz" de que da instrucciones al Ministerio Público. Albert Rivera, por su parte, acusó al líder socialista de "echar por tierra" el trabajo de jueces y fiscales, aunque él mismo afirmó en un mitin que si fuera presidente metería en la "cárcel" a los que quisieran romper el país. Para Pablo Iglesias, las declaraciones de Sánchez son una prueba más de que busca la derecha para acabar pactando con ella, afirmación mil veces rebatida por el presidente.

El candidato socialista no volvió sobre sus pasos en Córdoba, por la mañana, ni tampoco en Málaga, por la tarde. Se agarró a un símil taurino explotado por Casado la víspera desde Oviedo. "Vino a decir como que él había sido el torero del debate y que Abascal había sido el novillero, y quien se lleva en la plaza de toros las cornadas en el cuerpo son los toreros mientras que los novilleros [o sea, el jefe de Vox] se van de rositas. Y se quejaba diciendo que desde la barrera no podía opinar. Casado ha convertido al PP en los peones de brega de la ultraderecha". O sea, los "toreros subalternos que ayudan al matador durante la lidia", según los define la Real Academia. Los populares serían así como los meros mozos. Poco más. "Vimos una derecha callada, silente, que bajaba la cabeza, que no alzaba la voz" frente a la extrema derecha.

"Reventemos las urnas"

El presidente se dedicó a pedir entonces el voto útil frente al "desbloqueo", para construir un Ejecutivo sólido. "Quien quiera Gobierno, aquí está el PSOE. Quien quiera estabilidad, aquí está el PSOE. Quien quiera avanzar, aquí está el PSOE. Quien quiera bloqueo, tiene donde elegir, a izquierda y derecha", sostuvo ante un auditorio entregado y numeroso: unas 2.500 personas. "Votar al PSOE no solo es un voto útil para tener Gobierno, es un voto valiente, porque ante el silencio de una derecha [la de PP y Cs] achantada y una ultraderecha crecida, aquí vamos a estar los progresistas para defender una España democrática y plural y que no va a retroceder 40 años atrás como ellos quieren", sintetizó.

El núcleo duro del presidente sigue mostrando sosiego y cierta confianza en que podrá llegarse a los 130 escaños. Otros cuadros, más intranquilos

En la misma dirección remó la expresidenta andaluza, Susana Díaz, en perfecta coordinación con un Sánchez al que no dejó de citar. Casado y Rivera, señaló, "han decidido que el legado que dejarán a España es una extrema derecha sin complejos, dispuesta a seguir señalando y llevándose por delant lo que hemos construido juntos". También ella llamó a una movilización masiva a "reventar las urnas" el domingo y dar "un último empujón" al presidente.

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Díaz no hizo referencia a la polémica del día, que había incendiado la campaña y enojado a los fiscales. Distintos dirigentes consultados insistían en pasar de largo sobre un asunto complicado de gestionar a tan pocos días ya del 10-N. Sí convenían que es un asunto complicado de explicar al ciudadano medio, pero también admitían que es "ruido" en una campaña que no está desplegándose como se esperaba. Algunos cuadros atribuyeron el desliz, el error, al cansancio del líder por una gira en territorio y medios matadora. Tal es el nivel de agotamiento del secretario general que este miércoles se le levantó la agenda en Sevilla y este jueves no irá a Zaragoza, aunque en ambas plazas ya ha estado.

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Las últimas etapas son ya Murcia —adonde no pudo volar hace una semana por despresurización de la cabina del avión privado, pagado por el partido, en el que viajaba—, después de una nueva entrevista en 'Al rojo vivo' (La Sexta) y Castellón y, el viernes, Madrid y Barcelona. El presidente se está volcando en este último aliento antes del 10-N, pero esa sobreexposición hace pensar a algunos responsables y barones, inevitablemente, que el nerviosismo es algo mayor del que intenta trasladar su equipo en la Moncloa. "Nosotros gobernaremos. Quienes deben estar inquietos son PP y Cs", indicaban ayer en su núcleo duro. Ya no se habla de 150 escaños, ni de 140. Alcanzar los 130 diputados, la cifra más realista que citan fuentes próximas al secretario general, será considerado un triunfo.

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