CIRCUNSCRIPCIONES CLAVE PARA CIUDADANOS

Rivera se la juega en las Castillas, Galicia, Extremadura y Aragón: 20 escaños en el aire

La España vaciada jugó un papel clave en abril para los resultados de Ciudadanos. Ahora, en muchas de esas circunscripciones es donde realmente se decidirá el futuro del partido

Foto: Albert Rivera, junto a Luis Fuentes, en Ávila. (EFE)
Albert Rivera, junto a Luis Fuentes, en Ávila. (EFE)

Ciudadanos afronta el camino hacia las elecciones del 10 de noviembre con el objetivo de remontar las encuestas que desde hace semanas auguran un futuro complicado para el partido de Albert Rivera. Las más recientes lo sitúan como quinta fuerza (por detrás de Unidas Podemos y Vox). Más allá de la posición, la tendencia es clara: la formación naranja se mantiene a la baja. Internamente, los datos son algo distintos. Fuentes del partido reconocían hace días que se encontraban en un suelo de entre el 10% y el 11%. Por eso, el principal mensaje de la campaña será la movilización.

En el partido están convencidos de que el triple empate que podría existir en estos momentos entre ellos, Pablo Iglesias y Santiago Abascal se debe solo al punto de partida. Entienden que Vox no crecerá mucho más (los sondeos más favorables lo sitúan en un 11%), mientras que Ciudadanos debería ser capaz de subir en las próximas tres semanas. Hay margen hasta los cuatro puntos porcentuales. El equipo de Rivera sigue defendiendo que la mayor parte de su electorado (ausente hoy en la intención de voto) se mantiene en la abstención. Las encuestas publicadas demuestran que una parte importante de los votantes habría retornado al PP de Pablo Casado, pero los 'trackings' naranjas apuntan a que su electorado es el que más penaliza la situación de bloqueo y, por ahora, afirma que se quedará en casa el 10-N.

Para los de Rivera, la movilización es una cuestión esencial, pero en algunos territorios el castigo puede ser mayor que en otros. En realidad, los resultados de las pasadas generales de abril en las que Ciudadanos obtuvo el 15,8% del voto y 57 escaños también fueron una sorpresa mayúscula. Ningún sondeo anticipaba un crecimiento de esas dimensiones, como tampoco la debacle que sufrieron los populares (quedándose con solo 66 diputados). La España vaciada jugó un papel clave al otorgar su confianza al partido naranja. Ahora, en muchas de esas circunscripciones es donde Rivera se la juega.

En concreto, el 28-A consiguió ocho escaños en Castilla y León, cuando en 2016 apenas había sacado uno —el de Valladolid, que entonces ostentaba Paco Igea, hoy vicepresidente de la Junta—. Excepto en Soria (circunscripción que solo reparte dos diputados), Ciudadanos logró representación en todas las provincias castellanoleonesas. Su ascenso en esta comunidad fue una de las causas que originaron la mayor caída del PP, hoy obsesionado con "recuperar el terreno perdido" en uno de los feudos tradicionales del partido conservador. Como publicó este diario, la formación naranja considera Castilla y León como "territorio prioritario" y enfocará parte de la campaña a insistir en su programa contra la despoblación.

Castilla-La Mancha también es importante para los naranjas. En 2016, cuando el partido cayó a los 32 diputados, no logró representación por ninguna circunscripción de esta comunidad. En abril, en cambio, sacó de golpe cuatro diputados (por Albacete, Ciudad Real, Toledo y Guadalajara). Fue uno de los territorios que superaron ampliamente las expectativas que tenían en la propia formación, viendo que en muchas de las provincias doblaban el resultado obtenido en los anteriores comicios.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la candidata por Guadalajara, María Ángeles Rosado. (EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la candidata por Guadalajara, María Ángeles Rosado. (EFE)

Un ejemplo parecido es el extremeño, región por la que en 2016 tampoco sacaron escaño. En el 28-A consiguieron diputada en las dos circunscripciones, tanto en Badajoz como en Cáceres. Y otro territorio hostil para los naranjas, Galicia, fue también una sorpresa el pasado abril. Consiguieron escaño por A Coruña de la mano de Marta Rivera de la Cruz (ahora consejera de Cultura en la Comunidad de Madrid y cuyo escaño defiende María Vilas). Además, y contra todo pronóstico, también obtuvieron un escaño por Pontevedra, que recayó en Beatriz Pino. Ambas lucharán por mantener la representación en uno de los lugares más difíciles para el partido de Rivera.

En Aragón, Ciudadanos ya había obtenido el escaño de Zaragoza, pero nunca había logrado representación en Teruel y Huesca. El 28-A lo hicieron, logrando un diputado en cada provincia aragonesa. La suma de estas comunidades arroja una veintena de escaños que pueden ser determinantes para el futuro del grupo naranja. Perderlos, junto a algún otro en alguna comunidad (como Madrid, que el 26-J le dio seis escaños, en vez de ocho que sacó en abril), supondría quedarse en un nivel cercano a la legislatura de hace tres años y olvidarse, una vez más, de pisarle los talones al PP y convertirse en una alternativa.

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