número tres del psoe por sevilla

Beatriz Carrillo, la gitana antitópicos que dijo sí a ‘la prima Carmen’ (Calvo)

Beatriz Carrillo es la número tres al Congreso en la lista del PSOE de Sevilla. Es un referente del movimiento asociativo a favor del pueblo gitano, pionera feminista y universitaria

Foto: Beatriz Carrillo, número tres del PSOE por Sevilla. (EFE)
Beatriz Carrillo, número tres del PSOE por Sevilla. (EFE)

Beatriz Micaela Carrillo (Palma del Río, Córdoba, 1975) lleva años escuchando que lo suyo era la política. “Tienes que entrar en política, por favor”, le decía el verdadero gitano pionero en las Cortes, Juan de Dios Ramírez Heredia, con su persuasivo discurso acuñado en horas de debates en el Congreso y el Parlamento Europeo. Ella no aceptaba, hasta que hace pocas semanas la llamaron de Ferraz y creyó que era el momento. “Me quede en 'shock”, admite, pero cuando colgó supo que tenía difícil negarse cuando llevaba años desde la presidencia de Fakali, la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas, reclamando más visibilidad de los gitanos en el espacio y el discurso públicos. Antes la habían tanteado pero se mantuvo firme en el no.

Su padre no cabe en sí de orgullo y su madre, María Fernanda de los Reyes, fue la única que se atrevió a echarle una bronca tras enterarse de que había aceptado. “Ella tiene un ‘age’ que no se puede aguantar”, dice la futura diputada socialista sin reprimir la risa. Las madres siempre dicen la verdad. “Me dijo muy indignada que cómo me atrevía a tomar estas decisiones sin consultar con nadie”, cuenta, mientras relata lo valiente que ha sido siempre. “Se casó con 14 y se divorció con 33, casi estrenando la Ley del Divorcio en España y en un mundo donde la familia y otros valores están muy por encima de otras cosas”, cuenta Carrillo. La política tuvo mucho que ver en esa separación.

Su madre fue la única que se atrevió a echarle una bronca tras enterarse de que había aceptado

De ahí la riña de su madre cuando se enteró de que la más chica de su casa, son tres hermanas, le había dicho que sí a Pedro Sánchez e irá como número tres al Congreso por Sevilla. Sobre ella recayó el peso de criar a tres hijas. "Siempre nos ha inculcado unos valores de los que nos sentimos muy orgullosas", explica. Sus hermanas aplauden su decisión pero le piden que se proteja.

Beatriz cursó Técnico de administración y gestión de empresas, se diplomó en Trabajo Social y se licenció en Antropología. “Y sin que me gustara estudiar, porque no me gustaba”, confiesa la futura diputada mientras deja claro que, aunque siempre la relacionan con el movimiento asociativo, ella trabajó “de todo” antes de que en 2001 naciera Amuradi, la primera asociación de mujeres gitanas universitarias en España y referente en Europa. Aunó tres conceptos que hasta entonces eran irreconciliables: mujer, gitana y universitaria.

“Lo que no sabe nadie es que trabajé para pagarme mis estudios. Desde los 18 años. En la empresa familiar, en los mercadillos, en la venta ambulante y en las fábricas de mi pueblo, con la naranja”, cuenta. No le gustaba estudiar, pero sí romper barreras, y fue consciente desde muy pronto de que ellas lo tenían más difícil. “En muchas ciudades sigue habiendo guetos, barriadas periféricas donde se sigue teniendo que pelear mucho con la desigualdad de la mujer gitana”, dice Carrillo, que solo se pone seria cuando deja de hablar de sí misma. Admite que le gusta poco usar la primera persona y le da pudor. De ahí quizá que lo trufe de carcajadas sonoras y limpias al otro lado del teléfono.

Por la peluquería de su padre desfilaba mucho franquista, pero allí, en silencio, nació el PSOE de Palma del Río. Pepe Carrillo, de nombre José Antonio, es socialista desde la clandestinidad, desde antes de que la futura diputada naciera. Él fue pionero en el activismo gitano y trabajó codo con codo con los gobiernos de Manuel Chaves para erradicar el absentismo escolar en los primeros noventa. Entonces era un grave problema en las escuelas andaluzas, con cifras de absentismo que rondaban el 80% y que de la mano de programas especiales se logró reconducir de forma asombrosa en pocos años. De casta le viene al galgo.

Por la peluquería de su padre desfilaba mucho franquista pero allí, en silencio, nació el PSOE de Palma del Río. De casta le viene al galgo

La primera asociación de gitanas universitarias, Amuradi, condujo a Carrillo a la presidencia de Fakali, la federación de asociaciones de mujeres gitanas, que entre 2003 y 2005 puso en marcha el exitoso proyecto Eurorromí. Con fondos europeos, diseñaron una marca gitana, impulsaron que las gitanas crearan empresas y asociaran sus productos a ese sello romaní, desde repostería a cocina, diseño o moda flamenca. De ahí pasó, en 2017, al ámbito nacional como vicepresidenta segunda del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Fue elegida por unanimidad.

El artículo 48 Bis de la Ley andaluza de Igualdad lleva su letra. Habla de actuaciones específicas para las mujeres de etnia gitana. Ahora, Carrillo aspira a dejar su huella en el Congreso. Pisa fuerte. Le gustaría ser partícipe en primera persona de una reforma de la Constitución que suponga incluir y reconocer al pueblo gitano, su cultura, su historia y su lengua. También sueña con participar en la aprobación de la ley de igualdad y no discriminación, que se ha quedado dos veces ya en el cajón de los gobiernos socialistas, y donde se habla expresamente de luchar contra el antigitanismo.

El artículo 48 Bis de la Ley andaluza de Igualdad lleva su letra. Habla de actuaciones específicas para las mujeres de etnia gitana

Su admiración por la vicepresidenta Carmen Calvo, activista reconocida a favor de la etnia gitana, le dio el último empujón. “Sabéis que sois mis primas”, dijo la ministra días atrás al celebrar el Día del Pueblo Gitano el pasado 8 de abril. “Con ella tengo una estrecha relación”, admite Carrillo. La conoció hace años, por 2006, cuando Calvo era ministra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero e impulsó el Instituto de la Cultura Gitana. Por ahí viene su fichaje, ajeno a las propuestas de Susana Díaz y en plena guerra de listas Andalucía-Madrid.

Ella, de pelo rubio e impactantes ojos azules, podría haber pasado desapercibida en la universidad, pero siempre se ha reivindicado gitana “con naturalidad”. “Tenemos que hacernos visibles”, insiste, y eso les ha pedido a 'sus mujeres' de Fakali, que den el paso al frente, que tomen su testigo, “porque es importante que se vea que las gitanas estamos en todos los ámbitos, y a muchas les sigue costando trabajo”. Carrillo tiene pareja, pero no hijos. “Siento que he tenido que elegir entre desarrollar mi vida profesional y ser madre”, admite. Está aquí, además de por la herencia de su padre, por su admiración por el proyecto de Pedro Sánchez o por su militancia sin alharacas en el PSOE desde hace años, porque teme la irrupción de proyectos políticos como el de Vox.

De pelo rubio e impactantes ojos azules, podría haber pasado desapercibida en la universidad, pero siempre se ha reivindicado gitana "con naturalidad"

“Hay conquistas que están en riesgo. Lo he dicho a la cara. Van a por las clases populares. Mira, es como Trump, como Bolsonaro, ocurre en Estados Unidos, en Latinoamérica, en Europa. Meten a negros, a inmigrantes, a latinos o a gitanos en sus listas para blanquearse, pero no es ninguna tontería. Los gitanos ya hemos sido víctimas de estos movimientos de fascistas y populistas en Europa. Me dolió mucho lo que ocurrió en Andalucía, no hay una tierra más abierta, más integradora y más multicultural, y mira... En Alemania, no se levantaron un día y dijeron: 'Vamos a acabar con los judíos'. Están ahí, sembrando su discurso del odio y vengo a denunciarlo”. Después de un discurso firme y de este calado, se oye cómo al otro lado del teléfono la reclaman para almorzar. Está en familia. “Voy, voy”, replica. Poco más se puede añadir.

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