SU PRIMER RETO, LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD

Juanjo Aizcorbe, de abogado de Ariza y los Franco a número dos de Vox por Barcelona

Este eterno aspirante a político pisará por primera vez la moqueta del Congreso de los Diputados. Siempre ha querido formar un partido de derechas a nivel nacional

Foto: Aizcorbe, junto Abascal y Garriga, el pasado 30 de marzo en Barcelona. (EC)
Aizcorbe, junto Abascal y Garriga, el pasado 30 de marzo en Barcelona. (EC)

Juanjo Aizcorbe (Barcelona, 1959) está acostumbrado a tratar con gente importante. Tanto cuando ha ejercido como abogado mercantil y civil —defendiendo a la mismísima familia Franco— como durante su época de responsable jurídico de Intereconomía —"ahí conocí a centenares de personas"— o su periodo en el PP de la mano de Alejo Vidal-Quadras. "La vida profesionalmente me ha ido bien", reconoce cuando mira atrás pocos meses antes de cumplir 60 años, edad con la que previsiblemente pisará la moqueta del Congreso de los Diputados.

No en vano, ocupa el número dos en la lista de Vox a la Cámara Baja por Barcelona, que encabeza el presidente de la formación en Cataluña, Ignacio Garriga, para las elecciones generales del próximo 28 de abril. Asegura que una de las cosas en las que trabajará cuando sea elegido será en la ley de segunda oportunidad, pensada para "rehabilitar a personas que han tenido mala suerte, que han montado un negocio que luego ha ido mal y lo han perdido todo". Es una de sus especialidades y entiende que trabajando en ella se puede hacer "una gran labor social".

Aizcorbe es el mayor de cuatro hermanos. Nació en Barcelona, pero a las pocas semanas su familia se mudó a San Sebastián. "Recuerdo los primeros balonazos en Gros", afirma en referencia al barrio donde vivía. Su padre fue nombrado director de una empresa papelera situada en Leiza y decidió trasladarse con su mujer y el recién nacido hasta la capital guipuzcoana, que está a poco más de media hora por autovía de la localidad navarra. Para evitar tantos desplazamientos, la familia se trasladó hasta Leiza a vivir seis años más tarde.

Allí empezó Juanjo a acudir a los Escolapios de Tolosa, adonde tenía que llegar por carreteras llenas de curvas que aún hoy recuerdan al abogado los múltiples atentados que ETA ha protagonizado en la zona. Fueron estas "actitudes 'abertzales", como las define Aizcorbe, las que provocaron que su madre convenciera a su padre de que todos debían volver a la Ciudad Condal, como de hecho hicieron cuando el primogénito cumplió 11 años. En Barcelona, el joven Juanjo terminó la etapa escolar en los Salesianos y luego pasó a la Universidad Central a hacer derecho. "En verano y en Navidad, trabajaba en El Corte Inglés o en el taller y en la tienda de bisutería de mi madre", recuerda el hoy aspirante a diputado, que admite haber tenido siempre "inquietudes políticas".

Aizcorbe, durante un acto público de Vox en Barcelona. (EC)
Aizcorbe, durante un acto público de Vox en Barcelona. (EC)

De hecho, ni siquiera esperó a terminar la carrera para entrar en ese mundo. Se incorporó a Juntas Españolas, un proyecto que pretendía sustituir a Fuerza Nueva y que, según Aizcorbe, representaba "la vanguardia a favor del bilingüismo". "Lo dejé porque había dos sectores, uno propugnaba una actitud más radical y otros abogábamos por integrarnos en el sistema para crear una derecha nacional y democrática", explica el letrado, que interrumpió este primer contacto con la política para hacer el servicio militar en Infantería de Marina. En concreto, pasó 18 meses en la Unidad de Intervención Rápida entre Cartagena y Madrid. "Todo el día haciendo maniobras", recuerda el abogado, que tras la mili se puso a trabajar en un despacho.

"Comencé en el bufete de Esteban Gómez Rovira, un abogado que había sufrido tres atentados de Terra Lliure", asegura Aizcorbe, que pronto se puso por su cuenta con temas civiles y mercantiles. "En 1993 me vino a buscar Alejo Vidal-Quadras y me propuso entrar en el PP, en el departamento de estudios", relata el letrado. "Ayudé a redactar el programa que sirvió al PP para sacar los mejores resultados de su historia", recuerda con orgullo Aizcorbe, que continuó en el partido hasta el Pacto del Majestic que José María Aznar firmó con Jordi Pujol. "Aznar cedió en todo a los nacionalistas", censura el abogado, que subraya también que Pujol "le pidió la cabeza de Vidal-Quadras" y el entonces presidente de los populares "se la concedió para llegar a la Moncloa".

Del Partido Popular a Vox

"De aquellos polvos vienen estos lodos", considera Aizcorbe, que se presentó luego para dirigir el PP catalán, pero fue derrotado por Alberto Fernández Díaz, hermano del que posteriormente fuera ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. "Denuncié que el camino hacia el que iba el PP supondría su desaparición, porque estaba renunciando a cuestiones fundamentales, como la presencia de todo lo español en Cataluña", entiende el hoy número dos al Congreso por Barcelona de Vox, que tras salir del PP regresó "como siempre" a su despacho, donde tampoco esta vez duraría demasiado.

Apenas pasaron unos meses y la política volvió a reclamarle. El que fuera secretario general de Alianza Popular Juan Ramón Calero le llamó para crear "un partido patriótico, de derecha nacional". Se trataba del Partido Demócrata Español, conocido popularmente como PADE. "No tuvo éxito", admite hoy Aizcorbe, que compara la política con el surf. "Puedes tener un muy buen traje de neopreno y una tabla espectacular, pero si no viene la ola adecuada, no hay nada que hacer", destaca Aizcorbe, que por enésima vez regresó a su bufete. "En realidad, nunca lo dejé, porque nunca he cobrado un duro de la política", explica Aizcorbe.

En 2004, Aizcorbe abrió un nuevo despacho con otros socios de Barcelona y Madrid, pero otra persona cercana a Vidal-Quadras llamaría de nuevo a su puerta. Por extraño que parezca, sin embargo, esta vez no era para meterse en política, sino en un mundo muy extraño para él, el de los medios de comunicación. El empresario Julio Ariza —que había ido en las listas de Vidal-Quadras— le ofreció convertirse en asesor de su conglomerado de medios denominado Intereconomía, como de hecho ocurrió. Pero Ariza quería más de Aizcorbe y en 2007 le propuso integrarse completamente en el grupo, lo que conllevó el traslado de toda la familia a Madrid, un cambio que le atraía, aunque le alejaba de la masía familiar donde suele descansar junto a su familia, pasear, montar en bici y leer.

"Pasé grandes momentos allí, fue una muy interesante experiencia; por desgracia, en 2012, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy aprobó la fusión de Antena 3 y La Sexta, consolidó el duopolio de grupos de medios y dejó al margen a las pequeñas cadenas; aquello fue el fin de Intereconomía", evoca en tono triste el que fuera responsable jurídico y de recursos humanos de la compañía, que se alió entonces con sus antiguos socios y con el que fuera magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Milans del Bosch.

Relación "profesional" con los Franco

Entre sus clientes, destacó la familia Franco. "Vinieron al despacho por referencias y ganamos el caso al menos en esa instancia", asegura Aizcorbe, que logró que el juez les diera la razón en el litigio que estos tenían con el Ayuntamiento de Santiago de Compostela a cuenta de dos esculturas de Mestre Mateo, artífice del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago, de los profetas Isaac y Abraham. "Mi relación con los Franco es única y exclusivamente profesional", asegura el abogado, que entró a formar parte de las filas de Vox hace menos de un año. En concreto, en junio de 2018, cuando el partido aún no había sido confirmado por las urnas andaluzas como una formación con capacidad para acceder a las instituciones, aunque ya había algunas señales que apuntaban a que existía un respaldo popular creciente pero incalculable.

Aizcorbe conocía a Santiago Abascal, presidente de Vox, desde la época en que el candidato a presidir el Gobierno puso en marcha la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes). Luego Abascal montó Vox con Vidal-Quadras, que finalmente se desvinculó del partido. "Tenían dos visiones muy distintas e incompatibles", asegura Aizcorbe, que previsiblemente ocupará un asiento del Congreso de los Diputados tras el 28-A. Por primera vez, su intermitente aventura política cuajará en un partido con el que se siente cómodo.

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