RECORRIDO POR MONTAUBAN, COLLIOURE Y ARGELÈS

Sánchez pide perdón al exilio español y alerta del auge de la xenofobia y los populismos

El presidente visita las tumbas de Azaña y Machado y la playa donde miles de republicanos estuvieron retenidos en campos de internamiento. Sánchez rinde homenaje a todos ellos, un tributo "a deshora"

Foto: Pedro Sánchez deposita una corona de flores en la tumba de Manuel Azaña, en Montauban, Francia, este 24 de febrero. (EFE)
Pedro Sánchez deposita una corona de flores en la tumba de Manuel Azaña, en Montauban, Francia, este 24 de febrero. (EFE)

Un homenaje de la democracia española a su propia memoria. Es el sentido del último viaje de Pedro Sánchez al exterior, descontadas las cumbres y reuniones internacionales. Un último desplazamiento corto en kilómetros, al sur de Francia, pero de enorme carga simbólica: a Montauban y Collioure, a rendir tributo a las tumbas de Manuel Azaña y Antonio Machado, y a las playas de Argelès-sur-Mer, en las que se instaló el campo de concentración más grande de la parte meridional del país vecino y que acogió a una buena parte de los 450.000 republicanos españoles que cruzaron la frontera para huir de la guerra cuando estaba próxima la victoria de Francisco Franco. Un homenaje que llega 80 años después y un perdón institucional que se expresa cuatro décadas después de la vuelta de la democracia.

El líder socialista visitó primero la sepultura de Azaña. Se convertía en el primer jefe de un Gobierno español en activo que homenajea al último presidente de la Segunda República. Sánchez hizo una ofrenda floral y descubrió una placa conmemorativa. La comitiva se desplazó después hasta el sureste francés, al cementerio de Collioure, donde yace desde su muerte, el 22 de febrero de 1939, el poeta Antonio Machado. De nuevo, flores sobre la tumba —también rojigualdas, como la enseña nacional, pese a que ambas lápidas suelen estar pobladas de la tricolor republicana— y una placa con la que el Gobierno de España rinde tributo al escritor universal y autor de, entre otras obras, 'Campos de Castilla' y 'Soledades, galerías y otros poemas'.

Pedro Sánchez, leyendo su discurso en Argelès-sur-Mer, este 24 de febrero. (EFE)
Pedro Sánchez, leyendo su discurso en Argelès-sur-Mer, este 24 de febrero. (EFE)

Azaña y Machado eran dos de los hombres obligados a abandonar su país, "dos personas dialogantes, cultas, creativas, pacíficas y sensatas, dos personas que cualquier país habría querido tener entre sus ciudadanos", en palabras de Sánchez. Dos hombres "ilustres, abnegados y con una voz poderosa" que a través de sus libros y sus discursos siguen hablando "aún" hoy. Con la visita a sus dos tumbas, el jefe del Gobierno les quería mostrar "el respeto de su patria que un día les fue negado".

España tendría que haberles pedido perdón mucho antes. Lo hace a deshora, pero con el orgullo de recuperarlos para siempre


"Es tarde, muy tarde. Han pasado muchos años desde que tuvieron que marcharse. España tendría que haberles pedido perdón mucho antes por la infamia. Tendría que haberles pedido perdón a ellos y a tantos otros que estuvieron en la misma lucha y que permanecen hoy casi olvidados, como Fernando Valera, el último presidente del Gobierno de la República en el exilio, enterrado en París. España tendría que haberles pedido perdón mucho antes. Lo hace hoy, a deshora, pero lo hace con el orgullo de recuperarlos para siempre", aseguró Sánchez desde Argelès-sur-Mer, una intervención accidentada [aquí en PDF] desde el principio por los chillidos y pitidos de decenas de activistas independentistas. Los grupos de separatistas catalanes también habían protestado en Montauban y Collioure. Gritaban "fascistas" a los familiares de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura.

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Democracia derrotada por la tiranía

El presidente quiso poner en valor, en una intervención larga y visiblemente trabajada, concienzuda, hasta poética, que el Ejecutivo estaba este domingo ahí, en el sur de Francia, para recordar a todos los exiliados "en nombre de España", para "rendir homenaje a aquella democracia española que fue derrotada por la tiranía y a todos los que dieron lo mejor de sí mismos luchando para que eso no ocurriera". Hombres y mujeres como el fotógrafo Francesc Boix, evocó, cuyos negativos del horror de los campos de concentración fueron claves para inculpar a dirigentes nazis juzgados en Núremberg. No habrían querido ser "héroes", pero lo fueron, dijo. "Pagaron con el exilio, con su libertad y a veces con su vida la defensa de la democracia. Eso es Europa. Esos valores de tolerancia, de libertad y de convivencia serena", que aspiran a que cada persona tenga un proyecto único, "sin sometimientos".

"El antisemitismo, la homofobia, la xenofobia y el nacionalismo excluyente no son pequeños vientos sin importancia que se apagarán solos", avisa

Exiliados como Francesc Boix o Jorge Semprún "fueron europeos antes de que existiera Europa" y Europa "llegó a existir por todos ellos". Ahora, ese patrimonio corre riesgo, señaló el presidente, y un ejemplo es la profanación de sepulturas judías en Francia que se han visto en los últimos días. "No cabe la indiferencia, dice Machado [...]. No cabe mirar a otra parte. No cabe pensar que el antisemitismo, la homofobia, la xenofobia y el nacionalismo excluyente son pequeños vientos sin importancia que se apagarán solos". "No cabe imaginar una tercera Europa —remarcó—. Hay que respetar las tumbas, olvidar las razas, honrar la libertad, abrir las fronteras y crear puertos hospitalarios. Esa es la idea de Europa".

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Libertad frente a totalitarismo

El presidente trazó en todo momento el paralelismo entre la lucha contra el fascismo de hace 80 años, porque España fue el teatro de operaciones donde se libró la primera batalla en el siglo XX entre quienes defendían "la libertad" contra los que abogaban por "modelos totalitarios". Machado y Azaña son ejemplos vivos aún hoy, "escribieron para todos los españoles y hoy son leídos por todos los españoles", pues su "sosiego" y su "sabiduría" se conservan "intactos". El hecho de que ocho décadas después sigan siendo ambos referentes es "una de las pruebas de que la Constitución de 1978 restauró los valores de la República de 1931".

La España que "soñó" Azaña es la de la libertad, la "España unida, diversa, democrática, tolerante y en continuo progreso", asegura el presidente

La Carta Magna, siguió, puso en marcha "el corazón helado", como diría el poeta, de la "España moderna, audaz y abierta" que floreció en las Cortes de Cádiz de 1812 y "relanzó con entusiasmo" la II República. Es la España que "nunca ha renunciado a la libertad, a pesar de los golpes, de las cadenas y de los exilios" que ha sufrido a lo largo de la historia. "Esa es la España con la que soñó Azaña", la "España unida, diversa, democrática, tolerante y en continuo progreso", aseveró Sánchez, recordando que el presidente republicano ha sido el intelectual y político más citado por todos los mandatarios españoles, al margen de su ideología.

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"Paz, piedad y perdón"

Sánchez insistió en que no quería llenar el exilio español de "romanticismo" o "épica", porque el exilio es "abominable siempre". Las playas de Argelès, como la de otros puntos de Francia, se convirtieron en morada para los republicanos españoles, pero esos campos de internamiento, "lejos de sus casas", eran un "lugar inhóspito y doloroso". "Sintieron frío, sintieron hambre y sintieron, sobre todo, la crueldad de estar apartados de lo que más amaban. De su propia tierra".

Sánchez estuvo acompañado de Celaá y Delgado y llevó en su avión a familiares de Azaña y Machado, a García Montero y a intelectuales y cantautores

El jefe del Ejecutivo recordó palabras de Azaña y de Machado. El "paz, piedad y perdón" que incansablemente pidió el presidente, la reflexión del poeta de que quizá los republicanos perdieron la guerra, pero "humanamente" quizá la hubieran ganado. "Hoy, 80 años después, no queda duda: humanamente ganaron la guerra", concluyó Sánchez.

Manifestantes independentistas se concentran en Collioure, este 24 de febrero. (Reuters)
Manifestantes independentistas se concentran en Collioure, este 24 de febrero. (Reuters)

Sánchez tuvo que leer su discurso en Argelès no sin dificultades. No solo porque sonaron los pitos y gritos de los independentistas que se acercaron hasta allí y que fueron finalmente apartados por Gendarmería francesa, informa EFE, sino también por el viento que soplaba en la costa francesa.

Sánchez viajó acompañado de las ministras de Educación y Justicia, Isabel Celaá y Dolores Delgado. El mandatario socialista llevó en su avión presidencial hasta el sur de Francia con María José Navarro Azaña y Santiago de Rivas, sobrina y sobrino nieto de Azaña; Manuel Álvarez Machado, sobrino de Antonio Machado; Concha Díaz Berzosa, vicepresidenta de la Amical de Mauthausen y representante en el Comité Internacional de Mauthausen; Pilar Nova, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español; el historiador Nicolás Sánchez Albornoz; el poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes; la escritora Almudena Grandes; el hispanista Ian Gibson y los cantautores Rosa León y Paco Ibáñez. Al final, en las distintas paradas de este homenaje al exilio, el primero oficial en 40 años de democracia, no hubo autoridades galas. Se quería lanzar un mensaje sencillo, limpio: el tributo a la memoria democrática española.

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