UN CANAL DE COMUNICACIÓN PERMANENTE

Las cuatro razones por las que aún es posible el 'sí' de Ciudadanos

La reunión entre Rajoy y Rivera demostró un acercamiento entre ambos. Abrieron un canal de comunicación "permanente" , y ahora volverá a tener lugar un nuevo encuentro la próxima semana

Foto: El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (Reuters)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. (Reuters)

El debate sobre la posibilidad de que Ciudadanos cambie el sentido de su voto en la investidura de Mariano Rajoy para darle el sí al candidato conservador resucitó esta semana. La reunión mantenida entre Albert Rivera y el jefe de Génova, el optimismo desprendido por el PP después del citado encuentro y el acercamiento indiscutible entre ambas formaciones, que ya negocian sobre tres asuntos mollares -presupuestos, techo de gasto y desafío soberanista catalán- han vuelto a poner encima de la mesa la opción de que los de centro den un paso más allá y conviertan su "abstención técnica" en un sí. También técnico, posiblemente. Sobre todo, después del anuncio de una nueva reunión entre ambos lideres políticos el próximo miércoles 10 de agosto a partir de las 12:00 horas. En realidad, son varios los escenarios contemplados para valorar, como mínimo, que esto puede ocurrir:

Acercamiento y negociación económica

Los dirigentes de Ciudadanos afirmaron tajantemente que no abrirían una negociación con el PP por dos motivos fundamentales: que la decisión de abstenerse ya estaba tomada gratuitamente "por responsabilidad" y que como no cambiarían el sentido de su voto no había nada que negociar. Cierto es que el PP aportó un documento negociador con la propuesta de establecer cuatro mesas de trabajo específicas que los de centro rechazaron.

Ahora bien, desde este miércoles se ha abierto un canal de comunicación "directo y permanente" entre líderes y también entre sendos equipos económicos para trabajar sobre los mismos números y adelantar todo el trabajo sobre techo de gasto y presupuestos. Estos últimos no se podrán aprobar hasta que el nuevo Gobierno se constituya y por eso conservadores y centristas se han puesto manos a la obra. Si Rajoy resulta investido, los deberes estarán hechos. Es decir, alguna negociación sí que hay.

Ven con buenos ojos aprobar el techo de gasto

A diferencia que con los presupuestos, la ley permite que el Gobierno en funciones apruebe el techo de gasto sin formar un nuevo Ejecutivo precisamente para cumplir el calendario marcado por Bruselas, que obliga a tener aprobadas las cuentas como muy tarde a principios de octubre. Según explican miembros del equipo económico de Ciudadanos, la formación de centro es partidaria de apoyar al PP en el Congreso "siempre que sea razonable". Francisco de la Torre, responsable del ámbito fiscal del partido, aseguró que "Si no hacemos todos los deberes, la situación de las finanzas públicas se agravará y habría riesgo evidente de que nos carguemos la recuperación económica". De la misma forma, el partido liderado por Rivera no duda en tachar de "irresponsable" al PSOE por no querer ni siquiera negociarlo, anticipando que su voto será en contra.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i). (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (i). (EFE)

La abstención del PSOE gracias a su "sí"

Los socialistas insisten en mantener su voto en contra en cualquier escenario a Mariano Rajoy. Sin embargo, la presión sobre Pedro Sánchez aumentó notablemente el día que Felipe VI designó como candidato a la presidencia del Gobierno a Rajoy, al asumir que sin la abstención del PSOE la votación no saldrá adelante. De ahí el empeño de Ferraz en que Rajoy "sume apoyos afines con las derechas" -en un principio refiriéndose a Ciudadanos, Coalición Canaria, PNV y Convergència- y, dejando a un lado las fuerzas nacionalistas, con Rivera y Ana Oramas. El objetivo es evidente: si el candidato del PP se presenta a una sesión de investidura con el respaldo de 170 diputados, que sumaría con los de centro y el escaño canario quedándose solo a 6 de la mayoría- será prácticamente imposible que los socialistas no se abstuvieran.

Incluso notables del partido como Felipe González y otros exministros no dudaron en poner encima de la mesa la petición de que el PSOE que ahora lidera Sánchez se abstenga. También el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero pidió la apertura de un debate interno para tratar esta cuestión. Sea como fuere, fuentes del Partido Socialista, reconocen que la presión alcanzaría verdaderamente las espaldas de la formación si Rajoy consiguiera sumar los apoyos de Ciudadanos. En todo caso, si los socialistas decidieran modificar su posición frente a una futura investidura, no sería sin la previa convocatoria de un comité federal.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (6d), durante una reunión de la Ejecutiva Nacional de su partido. 8EFE)
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (6d), durante una reunión de la Ejecutiva Nacional de su partido. 8EFE)

El temor a unas terceras elecciones

Aunque los miembros de la cúpula naranja no lo reconocen en los canales oficiales, el equipo liderado por Rivera es consciente de la penalización que para ellos supondría la celebración de unos terceros comicios. El escenario que todas las fuerzas aseguran no querer ni contemplar está ya presente en los pasillos del Congreso por una razón muy sencilla: hoy por hoy el bloqueo político continúa y el candidato encargado de formar Gobierno no tiene el respaldo suficiente para hacerlo.

Ciudadanos responsabiliza de esta situación a PP y PSOE aunque Rivera endureció su discurso contra el líder socialista al que calificó de irresponsable e incluso situó como culpable directo "por su inmovilismo" de que España pueda estar "condenada a unas terceras elecciones". Con los datos en la mano, el partido de centro sería sin dudas el mayor damnificado en caso de que los españoles volvieran a las urnas. Ya lo fueron el pasado 26-J cuando la pérdida de menos de 400.000 votos se tradujo en ocho escaños menos. De 40 diputados pasaron a 32 y el PP ganó 14 más respecto al 20 de diciembre.

Rivera y los suyos apelan al sentido de Estado y de responsabilidad, desechando la acusación vertida por Pablo Iglesias que afirma que Ciudadanos cambiaría su voto al sí en última instancia si verdaderamente vieran que unas terceras elecciones pudieran celebrarse. En la formación naranja restan importancia a esas declaraciones y se desmarcan del desenlace augurado por el líder de Podemos. Pero, inevitablemente, la presión de perder representación en las Cortes está ahí.

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