"conservadora y poco agresiva"

Podemos Andalucía respalda a Iglesias y carga contra la campaña "pueril" de Errejón

La fractura interna se exhibe en las filas andaluzas, donde asumen que han estado lejos de cumplir las expectativas pero culpan a la dirección nacional de un discurso “poco agresivo”

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto al número dos, Íñigo Errejón. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, junto al número dos, Íñigo Errejón. (EFE)

Podemos Andalucía ha hecho balance de sus resultados electorales con una profunda crítica al modelo de campaña electoral “conservadora y poco agresiva” que creen fue “pueril” y de la que señalan como último responsable a Íñigo Errejón. Consideran que el principal fallo estuvo en una campaña complaciente y confiada con las encuestas, donde creen que faltó calle y agresividad para movilizar a su electorado, y no en la confluencia con IU.

El secretario de Organización en Andalucía, Jesús Rodríguez, cerró filas con el liderazgo de Pablo Iglesias, a quien consideró “el único” capaz de liderar este proyecto político y aseguró que “no está para nada en cuestión”. Sus críticas se dirigieron hacia el sector de Íñigo Errejón, a quien eludió mencionar, pero a quien desde Andalucía atribuyen la responsabilidad última de una campaña equivocada y con graves vaivenes ideológicos que desdibujaron el proyecto.

"Más a la ofensiva y más agresiva"

“Deberíamos haber hecho una campaña mucho más a la ofensiva, más agresiva, calle a calle, plaza a plaza. Ese formato de campaña tradicional no nos beneficia. Necesitamos estar más pegados al terreno, con más mordida, porque nuestro electorado está muy castigado y es más volátil. La televisión es importante para Podemos pero no es suficiente. Había que galvanizar a un electorado muy castigado y hablarle de tú a tú”, insistió en sus reflexiones el número dos de Podemos en Andalucía. Rodríguez consideró además que el partido necesita “una agenda propia” en esta comunidad autónoma y que al partido morado le cuesta más arrancar en el sur por “razones de peso”, señalando la implantación del PSOE en el mundo rural y las tres décadas de gobiernos socialistas.

Los resultados de Podemos en Andalucía no fueron para nada los esperados. El partido obtuvo en la comunidad andaluza, donde está la mayor bolsa de votos del país, 11 diputados de los 61 en liza. Con un 18,56%, a más de medio millón de votos de distancia del PSOE, la confluencia con Izquierda Unida no cumplió ni siquiera los pronósticos más moderados. La simple suma aritmética de votos del 20-D calculaba que iban a obtener como mínimo 14 diputados, cuatro más que en las elecciones anteriores. Hay 222.332 votos que han volado y que la dirección de Podemos cree que han ido a la abstención. Muchos eran votantes de IU.

Desde IU, el coordinador regional, Antonio Maíllo, uno de los principales valedores de Alberto Garzón y de su estrategia de integración en Podemos, también ha pedido tiempo para reflexionar sobre una realidad “compleja” y ha advertido contra “el error” de un “análisis precipitado” de Unidos Podemos. Sí puso el dedo en los vaivenes ideológicos de una coalición electoral que “unos días era de extrema izquierda y otros representaba la socialdemocracia”. Estos cambios de rumbo también fueron subrayados como un error por el número dos de la formación morada.

El coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, y la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)
El coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, y la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez. (EFE)

Podemos Andalucía ya se llevó un tirón de orejas de la dirección de Madrid tras el 20-D por unos resultados que tacharon de “discretos”. Pablo Iglesias confesó durante la campaña electoral que esta comunidad era el talón de Aquiles de su formación, donde más les costaba despegar. En sus palabras hubo cierta resignación que fue replicada por la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, dejando claro que se necesitaba menos televisión y más campaña de calle, pueblo a pueblo. Es el mundo rural, de electorado tradicionalmente socialista, su principal obstáculo en Andalucía.

Las 'tensiones' de Pascual y Cañamero

Pasados los comicios y con unos resultados que no eran los esperados, tocan las críticas internas. La situación en Podemos Andalucía ha sido siempre muy movida. “Muy tumultuosa y con conflictos propios de una organización con solo dos años de vida”, ha admitido el número dos. Teresa Rodríguez ha tenido siempre enfrente hasta su destitución al secretario de Organización Sergio Pascual, que vigilaba sus movimientos y tutelaba a la dirección por orden de Iglesias y Errejón. Las tensiones fueron muy sonadas en las generales de diciembre y la destitución fulminante de Pascual, que ha seguido siendo número uno al Congreso por Sevilla, y el ascenso de Pablo Echenique, en mucha mayor sintonía con la líder andaluza, reforzaron el ala más radical del partido en Andalucía.

Cañamero y Teresa Rodríguez. (EFE)
Cañamero y Teresa Rodríguez. (EFE)

El fichaje de Diego Cañamero, que al final de la campaña acusó a los socialistas de haberse liado “a tiros”, lo que fue convenientemente explotado por el PSOE para mostrar un rostro agresivo de Podemos que habían tratado de contrarrestar durante toda la campaña, marcó la recta final. Sin embargo, la dirección de Podemos Andalucía no cree que esta incorporación o campañas como la del indulto de Andrés Bódalo, en la cárcel por agredir a un concejal socialista, les hayan restado votos. Todo lo contrario. Se muestran convencidos de que Podemos Andalucía necesita ponerle rostro al mundo rural y sus demandas y que protagonistas como Cañamero deben de tener su espacio. Incluso avalan la última ocupación de una finca pública por parte del histórico sindicalista, que ha dejado claro que no piensa cambiar sus protestas por su condición de diputado.

El número dos de Podemos en Andalucía defendió que 71 diputados es un resultado “objetivamente extraordinario” para un partido que partía de la nada y sentenció que con 1,6 puntos de crecimiento, la comunidad andaluza era la que más había contribuido al incremento de votos nacional. En realidad, el peso de los votos andaluces está por debajo de la media. En su análisis, consideran que “la campaña de barro de Susana Díaz” contra este partido les ha hecho daño y ha contribuido al “miedo”, alimentado también por el Partido Popular.

A partir de ahora, sin que se les haya comunicado de forma oficial que vaya a celebrarse un congreso extraordinario en las próximas semanas, aseguran que toca hacer “una oposición implacable” y trabajar para el “ensanchamiento del espacio social del cambio”. En Andalucía, la sintonía de Teresa Rodríguez con el coordinador regional de IU, Antonio Maíllo, ha sido muy visible. Ambos han compartido actos y trabajado codo a codo, pese a que los resultados no han sido los esperados. Respecto a esta confluencia, consideran que debe ponerse en cuarentena respecto a los “formatos, el tiempo exprés y el recorrido”, pero creen que la unión es en si misma irreversible. De hecho, insisten en que en Galicia y Cataluña, donde la confluencia se produjo antes, los resultados han retrocedido, por lo que no creen que el desplome de Podemos deba achacarse a la entrada de Izquierda Unida, como sí señalan los ‘errejonistas’.

 
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