TRAS LA CONVERSACIÓN DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ Y DANIEL DE ALFONSO

Sánchez busca sacar rédito del escándalo del ministro y Rivera niega su implicación

Los socialistas creen que pueden pescar votos y piden votar "limpio" para hacer "dimitir en bloque" al Gobierno. De Alfonso mencionó al líder de C's en su declaración, aunque este se desvincula

Foto: Daniel de Alfonso muestra la normativa de la Oficina Antifraude de Cataluña durante su comparecencia en el Parlament, este 23 de junio. (EFE)
Daniel de Alfonso muestra la normativa de la Oficina Antifraude de Cataluña durante su comparecencia en el Parlament, este 23 de junio. (EFE)

La filtración de una conversación de octubre de 2014 entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el jefe de la Oficina Antrifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, durante la que ambos intercambiaron informaciones sobre distintos dirigentes catalanes independentistas y podrían haber tratado de implicarlos en alguna trama de corrupción, ha terminado por reventar la campaña electoral y, sobre todo, ha metido miedo al PP, que ve en riesgo su estrategia en la recta final. La repentina aparición de Albert Rivera en la comparecencia de De Alfonso, que según dijo el líder de centro le pidió "alguna cosa a cambio de su apoyo" -aunque el presidente de Ciudadanos niega esas palabras textuales- sitúa al PSOE de Pedro Sánchez en una posición más cómoda, que espera poder sacar partido el 26-J a las declaraciones y al escándalo que cerca al ministro.

Mientras que Mariano Rajoy se apresuró en exculpar a Fernández Díaz, asegurando que en la charla con el director del organismo de la Generalitat "hablan de sus competencias y nada más", en la formación conservadora reconocen el perjuicio que esta filtración les puede ocasionar con el 26-J a la vuelta de la esquina y admiten que la noticia distorsiona el mensaje final del PP en campaña. Aun así, en Génova confían en que los resultados no se vean alterados aunque insisten en la necesidad de que no se publiquen más conversaciones en los próximos días, según Europa Press. El presidente de Ciudadanos, al que Daniel de Alfonso también señaló, insistió en que "no hay nada que desmentir porque tampoco existen acusaciones".

"Al PP bien no le viene, y a Rivera lo han implicado. Esto refuerza la necesidad de un Gobierno limpio, y ahí somos la mejor garantía", dicen en Ferraz

El PSOE, en cambio, no se ha visto salpicado por la polémica. El análisis, "prudente", del comité electoral, es que puede resultar beneficiado del escándalo, aunque a estas alturas de la campaña no se esperan grandes corrimientos de voto. "Es evidente que al PP bien no le viene, y a Rivera lo han implicado. Esto refuerza la necesidad de un Gobierno limpio, y ahí nosotros somos la mejor garantía, porque ya sabemos que Podemos quiere también instrumentalizar el aparato del Estado y controlar el CNI, jueces, policías, fiscales y RTVE", apunta un alto cargo del equipo de campaña de Pedro Sánchez. Los socialistas prefieren no calcular el impacto aproximado del escándalo, pero sí apuntan que "da la impresión de que el partido entra bien en la recta final" del 26-J, ayudado por unos últimos sondeos, los publicados por 'El Periòdic d'Andorra' -que en su última entrega mantiene el empate con Unidos Podemos-, "y eso puede producir un efecto multiplicador". 

Sánchez busca sacar rédito del escándalo del ministro y Rivera niega su implicación

También ayuda a los independentistas

Distintos dirigentes del PSOE, de Ferraz y de los territorios, consultados por El Confidencial, llegan a la misma conclusión: que el PSOE puede sacar provecho del turbio asunto que acorrala al ministro del Interior en funciones y que evidencia la inacción de Mariano Rajoy, al no forzar su caída. ¿Puede ser muy grande el castigo al PP? Cunde la impresión de que los populares ya perdieron el 20-D todos los apoyos posibles por la sucesión de escándalos de corrupción, pero sí que podría actuar de "efecto recuerdo". Es decir, que aquellos votantes que se planteaban volver al PP el 26-J después de haber coqueteado con otras siglas, desisten de hacerlo porque se dan cuenta de que "es imposible" confiar en la formación de Rajoy, en palabras de una integrante del comité de estrategia. 

El líder socialista llama a abrir una nueva etapa presidida por la "honradez, la ejemplaridad y la decencia" frente a casos como el de Fernández Díaz

También hay otro argumento que usan los socialistas: el estudio preelectoral del CIS indicaba que, en el volumen de indecisos, había un 9,4% que dudaba entre PP y PSOE, otro 10% entre PP y Ciudadanos y un 8,9% entre PSOE y C's. Es decir, en el comité electoral creen que es posible atraer votos de aquellos que vacilaban entre los dos grandes, y que Podemos tendría más dificultades para sacar tajada dado que no compite tan directamente con el PP -el porcentaje de los que no tenían claro si apostar por una marca u otra era bajísimo, del 0,9%-. El otro gran beneficiario sería la formación de Albert Rivera... aunque esa era la lectura que hacía el PSOE antes de que lo implicase De Alfonso. En Cataluña, los socialistas interpretan que ayudará a las fuerzas independentistas, a las que los intentos de Interior de incriminarlas en casos de corrupción favorece su discurso de "victimización". 

Pedro Sánchez, ante una gran bandera de España, este 23 de junio en el pabellón de San Basilio de Murcia. (EFE)
Pedro Sánchez, ante una gran bandera de España, este 23 de junio en el pabellón de San Basilio de Murcia. (EFE)

Sánchez, mientras, ha reforzado en sus mítines de estos dos últimos días sus ataques al PP y también a Podemos por su empeño en "controlar" los resortes del Estado. Este jueves, en Alicante, advertía de que se debe abrir una nueva etapa presidida por la "honradez, la ejemplaridad y la decencia" frente a casos como el de Fernández Díaz, cuya permanencia en el cargo es "muy grave", aunque comprensible por cómo el PP "ha instrumentalizado todas las instituciones para sus fines partidarios" y "ha confundido la mayoría absoluta con el absolutismo".

Los socialistas quieren que cale la impresión de que está produciéndose la "remontada" y que la movilización impedirá el 'sorpasso' de Podemos-IU

Por la tarde, mismo mensaje desde Murcia, aunque reforzado simbólicamente: el candidato subió al escenario con una enorme bandera de España -primero- y de Europa -después- detrás. Recuperaba así la imagen con la que fue proclamado aspirante a La Moncloa por primera vez, en junio de 2015. Pero si entonces quería subrayar su perfil presidencial, esta vez deseaba reivindicar "los símbolos que a todos pertenecen y representan", en un momento en que la utilización partidaria de las instituciones "ha alcanzado cotas insospechadas", según explicaban desde la dirección. Durante su intervención, Sánchez explicó que "el problema de la instrumentalización" del aparato del Estado a manos del PP "no se resuelve" cediéndole el control a Podemos. La víspera, en Albacete, el secretario general llamó al voto al PSOE "en defensa de la democracia". "Os pido que votéis limpio, que votéis seguro", clamó. Y en cada acto remacha que es necesario "votar en masa para hacer dimitir en bloque" al Ejecutivo de Rajoy. 

Sánchez busca sacar rédito del escándalo del ministro y Rivera niega su implicación

Con todos estos mimbres, más la ofensiva final de movilización, el PSOE intenta lucir optimismo antes de echar el telón, tirando del mismo término que machacó Podemos para el 20-D, la "remontada". "Hay remontada, sí, hay remontada, porque los votantes del PSOE vamos a ser los protagonistas del cambio, dejando atrás a los del 'sorpasso' y dando una sorpresa ganando a Rajoy el 26 de junio", vaticinó el candidato en Alicante junto al alcalde de la ciudad, el socialista Gabriel Echávarri. 

Las explicaciones de Rivera

El candidato naranja, que se vio con el director de la Oficina Antifraude catalana en 2013 en una reunión ordinaria de menos de una hora, aseguró que la "única cosa" que le pidió fue "que trabajara con independencia de la política y luchara contra la corrupción". Rivera negó haber pronunciado las palabras que De Alfonso le atribuye, aunque no hizo hincapié en el desmentido, rechazando toda posibilidad de emprender acciones legales contra el director. Rivera defendió un Gobierno "con las manos limpias" y que "no esté temblando bajo la amenaza y el chantaje de ningún corrupto".

De Alfonso aseguró que Rivera le visitó y le prometió apoyo a cambio de que le diera "alguna cosa". Rivera defiende un Gobierno "con las manos limpios"

Aun así, tanto conservadores como centristas creen que el episodio no será especialmente relevante en los resultados del domingo. El PP sigue con el objetivo de superar el 30% del voto y Ciudadanos busca mantener los 40 escaños logrados en diciembre y aspira a rascar alguno más en grandes circunscripciones como Madrid y Barcelona.

Sánchez busca sacar rédito del escándalo del ministro y Rivera niega su implicación

Fernández Díaz no dimite

La citada filtración salió a la luz el martes y se trataba de una conversación de 2014 entre el ministro del Interior y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, en la que ambos hablaban sobre asuntos de corrupción que podían inmiscuir a líderes catalanes independentistas. El mundo soberanista les acusa de “fabricar pruebas” contra ERC y CDC. La conversación desvelada el martes en el diario 'Público' muestra a ambos interlocutores intercambiando información sobre posibles casos de corrupción de dirigentes de CDC y ERC.

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En efecto, Fernández Díaz y De Alfonso tratan asuntos sobre Roger Junqueras, hermano de Oriol Junqueras y aportan datos sobre adjudicaciones públicas de las empresas donde trabajaba. En la conversación grabada se refieren también a contrataciones de familiares del entonces consejero de Empresa y Empleo, Felip Puig, en la Generalitat y del papel que en esas contrataciones tuvo el entonces consejero de Presidencia, Francesc Homs. Ambos llegan a la conclusión de que el cambio de nivel de dos cuñadas de Puig podía rozar la prevaricación, pero no se atreven a llevar el tema a Fiscalía para que esta investigue.

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De Alfonso, por su parte, aseguró el jueves ante los medios de comunicación que sus conversaciones con el ministro no duraban menos de hora y media o dos horas, por lo que un fragmento de ellas, descontextualizado, puede dar lugar a malinterpretaciones. El director de la Oficina Antifraude remarcó que su agenda de reuniones "ha sido pública siempre" y admitió que durante su gestión al frente de Antifraude mantuvo encuentros con el exconseller de Justicia Germà Gordó, "y con otros políticos de Convergència, que son lo que estaban en el poder en ese momento". 

Fernández Díaz no piensa dimitir. Y Rajoy tampoco le pide su cabeza. Pero ninguno ha podido evitar que el escándalo inunde la campaña. 

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