EL CAMINO HACIA LAS SEGUNDAS ELECCIONES GENERALES

Colau advierte a Iglesias: confluir con IU sería la tabla de salvación para el 26-J

La alcaldesa de Barcelona cree "positiva" la alianza de las izquierdas, a la que empujan la caída de la formación morada en los sondeos en paralelo al ascenso de la fuerza liderada por Garzón

Foto: Alberto Garzón, Xavi Domènech, Ada Colau, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa, ayer lunes en Madrid, durante la visita de la alcaldesa de Barcelona. (EFE)
Alberto Garzón, Xavi Domènech, Ada Colau, Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa, ayer lunes en Madrid, durante la visita de la alcaldesa de Barcelona. (EFE)

Ada Colau ha vuelto a colocar en la agenda política de la izquierda la confluencia entre Podemos e Izquierda Unida, ante la hipótesis cada vez más plausible de una repetición de elecciones el 26 de junio. Tras el fallido intento de aunar fuerzas entre ambas formaciones de cara al 20-D, el margen para construir este pacto se ha estrechado, pero la alcaldesa de Barcelona defiende que "sería positiva" la alianza, desde el "respeto". "El momento nos pide a todos que juntemos fuerzas", defendió Colau en un desayuno informativo en el que estaban presentes tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón

La caída de la formación emergente que anuncian la mayoría de sondeos, al tiempo que coinciden en vaticinar un considerable repunte de Izquierda Unida, podría convertir la alianza en la tabla de salvación para la formación emergente el 26-J. Según la encuesta de abril de DYM para El Confidencial, Podemos perdería más de un punto porcentual, pasando del 20,7% al 19,6%, mientras que IU aumentaría sus apoyos 2,2 puntos, hasta rozar el 6% de los sufragios. La actual ley electoral multiplicaría la transformación de estos votos en escaños, ya que la dispersión de votos de la federación de izquierdas provocó que solo sumase dos actas -y las dos por Madrid, las de Alberto Garzón y Sol Sánchez-, aun superando con creces los 900.000 sufragios.

La dirección de Podemos sigue negándose a construir una alianza a nivel estatal, aunque existen sonadas discrepancias en el seno de la formación, principalmente tras testar el éxito de las confluencias territoriales en las que sí participó IU: En Marea, en Galicia (seis escaños), y En Comú Podem (12), primera fuerza en Cataluña). El más reacio a la confluencia es el portavoz parlamentario y número dos del partido, Íñigo Errejón. La pasada semana trató de zanjar esta cuestión argumentando que Podemos e IU son "fuerzas políticas diferentes, con hojas de ruta diferentes". En referencia a los postulados rupturistas de la federación de Cayo Lara, así como a su propia identidad por no rehuir las etiquetas políticas clásicas, Errejón se diferenció de "quienes quieren aumentar la izquierda". En su lugar, su postura pasa por "construir pueblo". 

Colau advierte a Iglesias: confluir con IU sería la tabla de salvación para el 26-J

La política de fichajes

La absorción o los fichajes individuales de cuadros de la federación son los únicos intereses que mueven al secretario Político de Podemos, quien reconoce que "hay compañeros en IU que serían valiosos" para incorporar a su proyecto. El primero, obviamente, es el propio Garzón, que ya se negó para el 20-D y también ahora para el 26-J a desembarcar en la formación morada, aunque algunos dirigentes de su entorno sí han acabado adhiriéndose a las filas de Iglesias. Este mismo lunes, tras las palabras de Colau, el portavoz parlamentario de IU-UP remarcó que su formación ni va a "desaparecer" ni va a ser "liquidada" o "absorbida" por Podemos.

La dirección de Podemos sigue negándose a construir una alianza estatal, aunque existen discrepancias, sobre todo tras testar el éxito de las confluencias

Pablo Iglesias se muestra más comedido a la hora de valorar la hipotética confluencia, pero tanto en público como en privado rechaza que se den las condiciones necesarias para materializarla. Con todo, estos últimos días se han sucedido gestos por parte del secretario general, como su participación en la asamblea de ICV este sábado, junto a EUiA -la marca de IU en Cataluña-, y la foto de familia realizada junto a Alberto Garzón, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Xavier Domènech y Ada Colau, con motivo de la visita de esta última a Madrid ayer mismo. Asimismo, en los últimos días han levantado su voz varios cuadros de la formación emergente defendiendo la alianza.

Entre los afines a la coalición, ha destacado el portavoz en el Senado de Podemos, Ramón Espinar. En su cuenta de Twitter fue claro: "Coincido con Garzón: en un escenario electoral podríamos ganar si somos capaces de acordar herramientas de cambio". La suma de sus votos el 20-D los habría colocado como segunda fuerza.

 

Los dirigentes afines al sector 'errejonista', como el exsecretario de Organización a nivel estatal Sergio Pascual, el dimitido dirigente madrileño Emilio Delgado o el secretario Político de Podemos Euskadi, Eduardo Maura, se han afanado en defender sus argumentos en contra de la alianza anteponiendo la tan mentada "transversalidad" como fetiche. Todos ellos han insistido en que concurrir a unas nuevas elecciones con IU significaría un repliegue a posiciones clásicas de la izquierda, derrotistas y alejadas de la mayoría social, plural y diversa que pretenden aglutinar bajo las siglas de Podemos. La tesis central es que la izquierda alternativa no suma los cinco millones de papeletas que agruparon la formación morada y sus confluencias el 20-D. Ese éxito se debió, interpretan los 'errejonistas', al impulso de lo nuevo y al carácter transversal. 

IU prevé que será difícil amarrar un pacto

La federación es consciente de que en Podemos no hay una posición granítica respecto a la pertinencia o no de la alianza de las dos formaciones. Pero tampoco quiere entrar en un terreno pantanoso como el de la disputa interna de otra formación, porque además no tiene "claro" que "ayude" que Errejón esté "más débil" frente a Iglesias. Además, en la cúpula subrayan que el debate de la "transversalidad" que tanto defiende el número dos del partido morado se cae si se tiene en cuenta que Garzón "es visto como un dirigente de diálogo, apreciado en las encuestas" por distintos sectores y no percibido como un radical. 

Colau advierte a Iglesias: confluir con IU sería la tabla de salvación para el 26-J

De cualquier modo, la federación está "a la espera" de que Podemos "mueva ficha" y resuelva su dilema interno, porque la posición de IU "está clarísima y es muy mayoritaria". El portavoz parlamentario, que asumirá las riendas de la formación a principios de junio, en la XI Asamblea, ha venido defendiendo -y también lo hizo este lunes- que su apuesta por la convergencia es inequívoca, firme y sincera. "Mano tendida", pues, aunque "desde el respeto" a la autonomía de cada fuerza y a las diferencias que les separan. "Somos proyectos que marchan separados, pero podemos ponernos de acuerdo en determinadas situaciones", dijo en rueda de prensa. O dicho de otro modo, en una expresión que gusta de utilizar: se trata de "marchar separados, pero golpear juntos" en los comicios, a través de una colaboración "puntual". La dirección de IU, con Garzón a la cabeza, sostiene desde antes de las autonómicas y municipales que la alianza de las dos formaciones multiplica, y es capaz de superar al PSOE, como se vio en los ayuntamientos del cambio hace un año. 

Garzón siempre remarca su "mano tendida" a la convergencia, pero desde el "respeto". Avisa a Iglesias de que quiere un pacto "federal" y no "a la carta"

El diputado lanzó una advertencia importante este lunes a Podemos: si hay elecciones, solo aceptará una confluencia nacional y no por territorios y "a la carta". "Si hay colaboración, será de igual a igual y federal. No vamos a jugar a eso". En ese sentido, Garzón celebró además las palabras de Colau, "coherentes" con lo que la propia IU ha demandado, y en concreto aplaudió la alusión al "respeto", porque es el concepto que debe presidir toda relación entre los dos partidos. "No se trata de que pidamos respeto por un mensaje en clave interna, para apaciguar a los que sean más reticentes a una alianza con Podemos. Lo hacemos también por nuestro millón de votantes. Cualquier proceso de convergencia debe tener como objetivo que ese millón de personas se encuentren cómodas y reconocidas en esa candidatura", precisan desde el entorno del próximo líder de la federación. 

En la cúpula de IU dicen estar "preparados" para cualquier escenario, y desean que cuaje, esta vez sí, la confluencia, pero son realistas y creen que lo más probable es que acuda a elecciones de forma separada, y de la mano de Unidad Popular. O sea, que se repita el esquema del 20-D. "Vemos difícil el acuerdo con Podemos, es verdad", asumen desde el círculo de confianza de Garzón. En el estado mayor de la federación señalan que han "aprendido" del tortuoso proceso anterior, que se alargó durante meses y que acabó en fracaso. Ahora, tienen claro que las conversaciones deben prolongarse mucho menos tiempo -también por la propia premura de los plazos, porque el 23 de mayo tienen que estar registradas las listas y antes las coaliciones- y desarrollarse desde la "claridad" de posiciones de cada uno. 

Discrepancias de Izquierda Abierta

Los próximos a Garzón analizan que la situación "no es la misma" que la que existía antes del 20-D. Para ninguno de los dos partidos. En el caso de Podemos, porque ahora "está más debilitado interna y externamente", y porque en el otoño "no operaban las confluencias" como hoy, ya que desde las últimas generales En Comú Podem o En Marea tienen "más peso específico" y son "proclives" a una alianza.

IU analiza que la situación es distinta: ha aprendido del proceso y se sigue sintiendo fuerte, y Podemos "está más débil" y le presionan sus confluencias

En IU, mientras, "ha aumentado la cohesión interna en torno a la propuesta de defender un acuerdo con condiciones y desde el reconocimiento mutuo" y el liderazgo del diputado ha crecido conforme se acerca la XI Asamblea. Pero la federación antes del 20-D tenía 11 escaños en el Congreso, y ahora solo dos. "Pese a eso, no sentimos que estemos en una situación de mayor debilidad para negociar. Logramos casi un millón de votos en el momento más complicado, y nos sentimos muy orgullosos", explican en el equipo del portavoz de IU-UP. De cualquier modo, aunque los dos líderes mantienen una buena relación y charlan con frecuencia, las negociaciones no han comenzado, y no lo harán hasta que se confirme el 26-J. 

Colau advierte a Iglesias: confluir con IU sería la tabla de salvación para el 26-J

La posición de Garzón es muy mayoritaria dentro de IU -su ponencia política para el cónclave ha sido avalada por más del 63% de la militancia-, pero no la única. Los impulsores del documento 'IU sí, con más fuerza', que ha suscrito el todavía coordinador, Cayo Lara, son más reacios a una entente con Podemos y tienen miedo a una desaparición de las siglas. Quien sí se ha descolgado con el rechazo completo a un pacto con Iglesias ha sido Izquierda Abierta, la minoría más beligerante con el diputado, a quien asocia como "rehén del aparato conservador del PCE". Su líder, Gaspar Llamazares, expresó con nitidez el domingo que IU no podía compartir candidatura el 26-J con la formación emergente, porque es corresponsable, con el PSOE, de que el país camine hacia unas nuevas elecciones. 

Las elecciones vuelven y con ellas el eterno debate de la confluencia de la izquierda. La única ventaja es que para el 26-J todas las discusiones han de ventilarse forzosamente más rápido y los protagonistas ya saben hasta dónde pueden llegar. 

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