EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEL EXMINISTRO DE INDUSTRIA

Miguel Sebastián, el 'chico liberal', hace de bálsamo entre Pedro Sánchez y Zapatero

El secretario general del PSOE y el expresidente del Gobierno intentan visualizar su reconciliación después de meses de desencuentros para cerrar filas antes de las generales del 20 de diciembre

Foto: José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián y Pedro Sánchez, durante la presentación del libro del exministro de Industria, este 6 de octubre en Madrid. (EFE)
José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián y Pedro Sánchez, durante la presentación del libro del exministro de Industria, este 6 de octubre en Madrid. (EFE)

¿Recuerdan Burning y su 'Qué hace una chica como tú en un sitio como este'? Grupo histórico de la Movida madrileña, y bla bla bla. Pues viene al pelo para hablar de política. No es que sea una asociación rara ni caprichosa. Vale para contar cómo un 'chico como este', Miguel Sebastián, acabó en el PSOE, y cómo ha servido para destensar las relaciones entre un expresidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y un secretario general, Pedro Sánchez

Fue Sánchez quien tiró de Burning para contar cómo un chico "liberal" como Sebastián, que a comienzos de los años 2000 era todo un jefe del Servicio de Estudios del BBVA, recaló en las filas socialistas. Y cómo se conocieron antes incluso de que Sebastián viera a Zapatero y este lo fichara para su equipo antes de las generales de 2004. 

La historia viene a cuento porque los tres protagonistas se volvieron a encontrar este martes. En la sala Bertelsmann, en Madrid. Llena hasta la bandera. En la presentación del libro del exministro de Industria -'La falsa bonanza. Cómo hemos llegado hasta aquí y cómo intentar que no se repita' (Península, 2015)-, con expresidente y secretario general flanqueándole. Y tomando el acto para escenificar su reconciliación. Un poco forzada. Pero las elecciones obligan, y están a la vuelta de la esquina. Cuantas menos distorsiones, mejor. El PSOE no quiere replicantes de José María Aznar que den la vara al líder y candidato. Eso, para el PP, intenta demostrar. Sánchez ya se bañó en unidad interna la semana pasada con sus barones (y entre ellos, la tetrarca andaluza, Susana Díaz) y esta vez lo hizo con el expresidente. Sebastián mediante. No solo él. Porque allí delante tenía varios ministros zapateristas para asistir a las paces: Trinidad Jiménez, José Bono, Valeriano Gómez, Magdalena Álvarez, Mercedes Cabrera, Jesús Caldera y Elena Salgado. De la ejecutiva del PSOE actual, ni rastro. Solo la diputada Magdalena Valerio, portavoz adjunta del Grupo Socialista en el Congreso. Pero sin silla en Ferraz, el cuartel general. 

Más desencuentros que encuentros

Ambos, Zapatero y Sánchez, se cubrieron de elogios. Pero el expresidente fue más protocolario. Correcto, pero sin pasarse. "Tienes una alta responsabilidad y vas a tener la más alta -le dijo al líder del PSOE-. En esa posición, lo normal es que te lluevan las críticas y los consejos. Es inevitable y la democracia es así y tiene que ser así. El liderazgo político es así. Pero hay que intentarlo y lo vamos a hacer, que sobre todo te lluevan las ayudas, que es lo más importante pensando en este país y en lo que necesita". 

Zapatero: “Vamos a hacer que te lluevan las ayudas“. Sánchez: “Siempre me he sentido respaldado por ti y he agradecido tus sabios consejos“

Sánchez arrancó su intervención salpicando de elogios a Zapatero, con el que ha tenido más relación, confesó, a partir de que alcanzara la cúspide del PSOE, en julio de 2014. "Siempre me he sentido respaldado por ti, he agradecido tus sabios consejos. Quiero que sepas que agradezco publicamente que todos los días de todos los meses que llevo al frente del PSOE, si ha habido alguien que me ha apoyado, que me ha dado aliento y que ha trasladado su consejo fruto de la experiencia y de su conocimiento en primera persona, ha sido José Luis". Minutos más tarde, calificó de "indecoroso" que el Gobierno no haya invitado a Zapatero a los actos, mañana miércoles, del décimo aniversario de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que "puso en pie" el exmandatario socialista. 

Las palabras de uno y otro no pasarían tal vez de una línea en una crónica normal de una presentación de un libro. Pero forzosamente tenían que cobrar sentido visto el historial de encuentros y (más) desencuentros del último año. A saber: el expresidente respaldó a Sánchez frente a Eduardo Madina (su primer candidato) en la carrera por el liderazgo del PSOE, y movilizó apoyos en su favor. Pero su relación se fue resquebrajando en los meses siguientes. A Zapatero le sentó mal, muy mal, que Sánchez anunciara que el partido renegaba de la reforma del artículo 135 de la Constitución que promovió al final de su mandato. A Sánchez le sentó mal, muy mal, que el ex jefe del Ejecutivo cenara con Pablo Iglesias en casa de José Bono (con Emiliano García-Page e Íñigo Errejón) sin haberle informado previamente. Distanciamiento y tirantez que evidenciaron, por cierto, en la presentación de otro libro de otro exministro, Jordi Sevilla. Y luego vino la Conferencia Municipal, en la que la dirección decidió otorgar un papel preeminente a Felipe González -que riñó a los suyos y pidió que apoyaran al jefe del partido- y orilló a Zapatero. 

Un gesto por el partido

"Espero que te vuelques con Pedro tanto como hiciste conmigo", remató el exlíder socialista, dirigiéndose a Sebastián. El exministro cerró el círculo: "Seguiré en las trincheras de la alerta y de la autocrítica, y seguiré en las trincheras de apoyarte para que seas el próximo presidente del Gobierno porque creo que el país lo necesita". 

José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, charlando durante la presentación del libro de Miguel Sebastián. (EFE)
José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, charlando durante la presentación del libro de Miguel Sebastián. (EFE)

Zapatero y Sánchez llegaron por separado a la Bertelsmann, al filo de las siete de la tarde. Se reunieron en la zona vip con la socióloga Belén Barreiro, expresidenta del CIS, directora del Laboratorio de la Fundación Alternativas y copresentadora del acto. A la salida, esquivaron las preguntas de la prensa y se dirigieron a la sala que les esperaba repleta, charlando entre ambos. Al finalizar, el líder del PSOE se marchó rápido. Zapatero remoloneó y se quedó más tiempo, y anticipó a los medios que participaría en la campaña de las generales si se lo pide el candidato. Pero ahora vive a caballo entre España y Alemania, donde preside la fundación Institute for Cultural Diplomacy

En el entorno del expresidente aseguraban que este había hecho un gesto asistiendo a la presentación del libro de Sebastián para ayudar a Sánchez en su carrera hacia La Moncloa. Pero lo hacía, insistían, por responsabilidad con el partido, porque él sigue dolido con el jefe del PSOE. 

La crisis fue de "ambición y crecimiento"

¿Y la historia del chico "liberal" que un día se acercó al PSOE? Sánchez recordó que lo conoció (a Sebastián) en 2001, en la Fundación Alternativas, cuando un grupo reducido de economistas hablaban de la convergencia con la UE. Y que, como joven economista que era, asistía fascinado a los "combates dialécticos" que celebraban "clandestinamente" Sebastián y David Taguas, que con el tiempo se encargaría de la Oficina Económica de La Moncloa, fallecido en 2014. Más tarde Zapatero se fijó en él cuando era Jordi Sevilla quien llevaba las riendas del área económica del partido -"todo vuelve", recordó el expresidente, porque Sevilla es un reciente fichaje de Sánchez-. No se decepcionó. Lo hizo candidato a la alcaldía de Madrid en 2007 (con desastroso resultado) y lo aupó a Industria en su segundo Gobierno. Gestión y honestidad "impecable, implacable, intachable", le cumplimentó el expresidente. 

Sebastián quiere evitar que se repitan los errores que llevaron a la crisis. El origen está en los “excesos“, y no es fácil vigilarlos: la gente “es feliz“ con ellos

Zapatero aseguró que la crisis de los últimos años fue fruto de la "ambición, de desarrollo, de crecimiento, de unas condiciones que nunca habíamos tenido en la historia". "Quizá fuimos demasiado deprisa y tuvimos demasiada ambición", sostuvo. Añadió que está de acuerdo con que se haga autocrítica, sí, pero todo se ve mejor a toro pasado, porque en medio de la vorágine nadie vio la debacle a la vuelta de la esquina. Crisis dura, pero "mejor" que otras sufridas por España a causa de episodios bélicos o de convivencia. 

Sebastián sí se anduvo con menos gaitas, y su libro además va de eso, de reconocimiento de los errores para que "no se vuelvan a repetir". El exministro subrayó que "no es malo" que haya crédito, que se construyan infraestructuras, que aumente la deuda privada o las empresas se internacionalicen. "El problema es el exceso, de ahí la dificultad del diagnóstico. Como pasó con la burbuja inmobiliaria. Vigilar los excesos no es fácil, porque la gente vive placenteramente con ellos, es feliz con los excesos". Sebastián reconoció como error del Gobierno socialista no haber pinchado la burbuja, haber llegado "tarde", pero quien la hinchó fue el PP. La "mayor parte de la responsabilidad de los excesos" venía de antes, del Ejecutivo de Aznar y de cómo la "silenciaron" instituciones como el Banco de España.

El "desastre" de los gestores del PP

Así que 'La falsa bonanza' viene a desterrar los mitos de los años de las vacas gordas y también a ofrecer "herramientas alternativas" para no tropezar en la misma piedra. Y a desterrar la imagen, de paso, de que los dirigentes del PP sean "buenos gestores" de la economía. "No, son un desastre", sentenció Sebastián, ahora profesor titular de Fundamentos del Análisis Económico de la Complutense. 

El líder del PSOE propone unos nuevos Pactos de la Moncloa: reforma constitucional, modernización económica y rescate del Estado del bienestar

La gestión del exministro servía de argumento a Sánchez para su campaña. Porque "acertó al hablar de productividad" y por su vocación "reformista", nuevo mantra de su dirección para el 20-D. De hecho, recordó que su partido quiere promover unos nuevos Pactos de la Moncloa en tres "frentes esenciales": reforma constitucional, modernización de la economía y recomposición del Estado del bienestar", y todo ello "tiene que ver con la socialdemocracia".  

De modo que el legado del exministro es valioso para el PSOE de 2015. "Uno se pregunta, ¿qué hace un chico como Miguel Sebastián en un proyecto como el del PSOE?". Sí, ese chico "liberal" que venía del BBVA aterrizó en el partido en 2003 porque "se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, es brillante y no deja indiferente a nadie" y "supo que socialismo ha representado reformismo, que es lo que necesita este país". ¿Ven cómo Burning tenía mucho que decir entre Zapatero y Sánchez?

Burning - Qué hace una chica como tú en un sitio como éste
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