entrevista a teresa rodríguez

"Mientras el cortijo siga apestando, seguiré diciéndolo, claro que sí, que nadie lo dude"

La líder de Podemos en Andalucía lamenta que las autonómicas se estén entendiendo como "una pretemporada de las generales" y que se hable más de Cataluña que de los andaluces

Teresa Rodríguez protagonizó días atrás su primer debate electoral y admite que hubo momentos en que se sintió en “un diálogo de sordos escenificado en un plató de forma ridícula”. La candidata de Adelanta Andalucía y líder de Podemos tuvo en ese encuentro de los cuatro candidatos un perfil nuevo, mucho más suave con Susana Díaz y con el PSOE. Nada que ver con el tono al que acostumbra en el Parlamento. Niega que eso sea preludio de que las izquierdas empiezan a entenderse pensando en el día después del 2 de diciembre. No hay pacto cerrado ni garantía de que vaya a haberlo, desliza. Insiste en que salen a ganar y si quedan en segunda posición, como principal partido de la oposición, no piensan ayudar a la candidata socialista en su investidura, remarca en varios momentos de esta entrevista. Si son terceros, ya se verá.

[Especial Elecciones de Andalucía 2018: entrevistas, reportajes, diario de campaña...]

La líder de Podemos en Andalucía lamenta que las autonómicas se estén entendiendo como "una pretemporada de las generales" y que se hable más de Cataluña que de los problemas de los andaluces que afectan a más gente, dice, y "a las cosas del comer", que son "mucho más graves". Una vez la presidenta de la Junta la llamó "Che Guevara del altiplano" y ella lo recuerda entre risas, convencida de que con el susanismo es difícil entenderse porque no tienen ni siquiera el mismo lenguaje y les falta "fondo de armario para debatir ideológicamente desde la izquierda". "¿Quién de izquierdas no ha tenido una carpeta con una foto del Che? Por favor, cómo puede pensar que eso me insulta", asegura entre risas. Está contenta. El embarazo no le da guerra. La campaña está siendo "bonita", cuenta.

PREGUNTA. ¿Dónde está la Teresa Rodríguez que conocemos? No la vimos en el debate. ¿Dónde se fue el azote de Susana Díaz estos tres años y medio?

RESPUESTA. Decidí no mostrar esa imagen de opositora implacable de Susana Díaz porque creo que ese papel ya se me conoce. Quise explicar cuantas más propuestas mejor, aunque lo mismo no fue buena idea. Ahí no estaban la presidenta y la portavoz de la oposición, éramos dos candidatas y entendí que me correspondía un discurso más hacia fuera, explicando las medidas. No era una sesión de control al Gobierno.

Foto: Fernando Ruso.
Foto: Fernando Ruso.

P. ¿Hay un acercamiento entre Adelante Andalucía y el PSOE?

R. Es una lectura errónea. Es verdad que el contraste es grande respecto a algunas sesiones del Parlamento, no todas, eh, que también hemos acordado cosas y tenemos una cuenta de resultados. Son interpretaciones en campaña, por adelantar acontecimientos, me preguntan si tengo ya cerrado un acuerdo con Susana Díaz, me quedo muerta, no.

P. ¿Qué papel jugará Adelante Andalucía si el PSOE necesita apoyo para formar Gobierno?

R. Tendremos un papel similar al de la anterior legislatura. En su momento, pusimos una serie de condiciones sobre la mesa para apoyar una investidura, Susana Díaz prefirió complacer las que le puso Cs y así fue. La diferencia es que ahora creo que estamos creciendo. Si nosotros nos perfilamos como Gobierno o como alternativa clara, como segundo partido de la oposición, pues seremos la alternativa. Nadie le exigía al PP que llegara a acuerdos de investidura.

P. Si Adelante Andalucía queda como segunda fuerza, ¿no habría acuerdo?

R. Cuando acaben las elecciones tendremos que tratar de interpretar, que es difícil porque la voluntad no es unívoca, qué es lo que los votantes quieren que hagamos con el apoyo que nos han dado. Si nos dan un apoyo mayoritario, pues querrán que gobernemos. Si nos dan un apoyo que no es mayoritario pero sí es la alternativa al Gobierno, no simbólicamente sino oficialmente, entiendo que quieren de nosotros un papel de oposición concreto. Y si nos dan menos margen de maniobra, pues lo veremos. Es un análisis que tenemos que hacer entre todas las fuerzas de la confluencia y las bases de la organización.

Me preguntan si tengo ya cerrado un acuerdo con Susana Díaz, me quedo muerta, no

P. ¿Impedirán un Gobierno de derechas?

R. Lo que hemos dicho con claridad es que la derecha no va a gobernar por nuestra mano, pero intuyo que no van a sumar tampoco.

P. ¿Entraría en un Gobierno de Susana Díaz?

R. No. Tampoco. Esas son las dos cosas que están claras, no permitiremos un Gobierno de derechas ni entraremos en el Gobierno del PSOE. Apoyaríamos una negociación para la investidura según el peso que tengamos. También podemos postularnos directamente como alternativa y ya está.

P. El PSOE recuerda con amargura las negociaciones que mantuvieron con usted en 2015 para investir a Susana Díaz. ¿Ahora se lo pondría igual de difícil?

R. Había gente más proclive al acuerdo y gente menos proclive, como yo, pero tampoco nos dieron mucho tiempo. Fue un mes y pico y desde la primera reunión tenían claro que ellos iban a acordar con Cs. El PSOE se considera en una situación en el centro entre Cs y Podemos y prefiere pactar con Cs. Se lo han puesto muy fácil durante tres años. Nosotros no seríamos socios, para empezar. Cuando hemos llegado a acuerdos, sobre la LGTBIfobia, los servicios sociales, la Ley de Memoria Histórica, de discapacidad, ha habido horas y horas y horas para arrancar artículos concretos. Cada acuerdo sería resultado de una negociación y así la gente tiene mucho que ganar.

No permitiremos un Gobierno de derechas ni entraremos en el del PSOE. Apoyaríamos negociar la investidura según el peso que tengamos

P. ¿Pondrían sobre la mesa esas 24 leyes que prometen para dos años como condición al PSOE para que pueda formar Gobierno?

R. A mí esa lectura de que Podemos se lo pone difícil al PSOE con 24 leyes... me parece una lectura fácil. Esas son nuestras leyes, es nuestro plan de gobierno. A nosotros nos exigen especialmente que concretemos muy bien lo que haríamos porque tenemos esa etiqueta de que somos incapaces de aterrizar las ideas, los que plantean cosas imposibles y poco rigurosas. Por eso hemos hecho ese esfuerzo de 24 meses, 24 leyes. Pero esas no son las condiciones para una investidura necesariamente. No renuncio a gobernar.

P. ¿Pedirían un paso atrás de Susana Díaz y que se postulara otro candidato del PSOE?

R. Eso no lo hemos dicho nunca pero, bueno, la gente te da ideas... Es broma (risas). A nosotros la exclusión personal de determinada gente no nos va, excluimos ideas, proyectos, pero personas concretas solo sería en casos vinculados a la corrupción.

P. Pero usted habla de no gobernar con el susanismo, no con el socialismo. El problema que señala es Susana Díaz.

R. El susanismo es una forma de hablar. El susanismo es Susana Díaz, Mario Jiménez, Verónica Pérez... Son muchos como para quitarlos a todos.

La candidata de Adelante Andalucía a la presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez. (Fernando Ruso)
La candidata de Adelante Andalucía a la presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez. (Fernando Ruso)

P. ¿Qué es el susanismo?

R. Pues mira, la primera vez que lo expliqué te lo dije a ti en una entrevista...

P. “El susanismo es la generación de niños probeta del PSOE sin ADN de izquierdas”...

R. Así es. Tal cual. Diferimos en el lenguaje, no compartimos códigos, no compartimos lecturas, no compartimos ni siquiera bagaje cultural, que en la izquierda puede ayudar al menos emocionalmente a dirigirse y encaminarse a acuerdos políticos concretos y programáticos. Falta lo más básico. Tenemos serias dificultades para comunicarnos con ellos. No compartimos muchas cosas. Podemos hablar y discutir sobre qué supuso el felipismo, qué hizo el PSOE en la Transición, pero con esta gente... Les falta fondo de armario para debatir ideológicamente con unos pilares de izquierdas. Y lo peor es la profesionalización. Da la sensación de que la mayoría de decisiones que toman las adoptan por una voluntad persistente de supervivencia, no solo personal, que también, tampoco los considero tan mezquinos, pero sí de supervivencia del aparato, por encima de las ideas, los proyectos...

La candidata de Adelante Andalucía asegura que no pedirán un paso atrás de Susana Díaz y que solo excluirían un nombre en caso de corrupción

P. ¿Con Pedro Sánchez tendría menos dificultades para llegar a un acuerdo?

R. Bueno, tampoco he dicho eso. Lo que está pasando ahora en el Gobierno del Estado muestra qué es lo que ocurre cuando el PSOE en lugar de llegar a acuerdos con Cs llega a acuerdos con Podemos. Cuando llega con Cs, se baja los impuestos a las herencias del millón de euros. Cuando pacta con Podemos, se llega al pacto de la Ley de Memoria Histórica o sube el salario mínimo a 900 euros, se habla de la dependencia. A Susana Díaz no la hemos visto hacer eso.

P. Me cuesta entender por qué Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pueden ir de la mano y Susana Díaz y Teresa Rodríguez no...

R. Pero, vamos, todo el mundo conoce las diferencias entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. No hace falta que yo las explique. Las hemos visto todos en ‘prime time’, como en 'Gran Hermano', exactamente igual... Han sido públicas y notorias y tienen que ver directamente con la preferencia del susanismo con Ciudadanos.

P. ¿Tendrá autonomía de Madrid para negociar el día después en Andalucía?

R. Completamente. Conquistamos nuestra autonomía de Madrid en este proceso de confluencia de Adelante Andalucía. Habrá que ver ahora las elecciones generales, nosotros queremos elegir las listas por circunscripción provincial, desde Andalucía, que la gente se pueda presentar por sus territorios.

Podemos hablar y discutir sobre qué supuso el felipismo, pero con esta gente... Les falta fondo de armario para debatir con unos pilares de izquierdas

P. No quieren paracaidistas como el exJemad por Almería, me está diciendo...

R. Si hay fichajes interesantes, habrá que hablarlo. Lo que no puede ser es que se hagan las listas en una sede en Madrid. Eso no es eficiente.

P. Las diferencias con Pablo Iglesias y sobre todo con Pablo Echenique cuando estaban construyendo la confluencia... ¿han quedado atrás?

R. Políticamente, desde luego sí. Personalmente, pues ya cada uno se apunta sus cosas y se las guarda, que eso no tiene por qué ser importante. Cuando sometamos la confluencia al escrutinio de las urnas, habrá que valorar la experiencia y yo estaré dispuesta a hacer toda la autocrítica del mundo. Si hay que reconocer errores se reconocerán, como los aciertos.

P. Le preguntamos por la situación de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid y dijo que no tenía tiempo para “saber lo que pasaba en un municipio de fuera de Andalucía”...

R. Totalmente. Me da un poco de rabia que todo lo que ocurra en Madrid capital parece que pasa en el resto del mundo, y no es verdad. Se cambia el tráfico de la Gran Vía y hay una crisis estatal, cuando la mayoría de la gente de este país no circula por la Gran Vía.

P. ‘El Mundo Today’ hizo un chiste, algo así como “Podemos confía en estar totalmente disuelto antes de las próximas elecciones”. ¿Le preocupa que sean tan fratricidas, que esté siempre en Podemos esa tensión interna o es natural?

R. Claro que me preocupa, natural no es. Perdemos talento por esa vía. Lo ideal sería, y eso no es fácil en política, ni en la vida, reconocer las diferencias como un valor. Tener derecho a defender las diferencias que tengamos, someterlas al escrutinio de las bases y después evaluar y respetar las minorías. Hay gente que se siente representada en Pablo, gente que se ve en Íñigo o en otros líderes y portavoces, y perdemos nuestro potencial por la vía de ir descartando talento, Carolina [Bescansa], etc. No me gusta que haya gente que vaya desapareciendo. En Andalucía yo intento no perder talento. A mí me encanta escuchar a Carmen Lizárraga y nos enfrentamos en un proceso político. Eso es una cosa que se educa, como a los niños. En las organizaciones tenemos que educarnos.

Me preocupa lo que pasa en Podemos, claro que sí. No me gusta que la gente vaya desapareciendo. Perdemos talento

P. ¿Ha encontrado con Antonio Maíllo un tándem político perfecto?

R. De momento, sí. Mentiría si dijera otra cosa. La verdad es que al principio siempre hay cierta desconfianza, sobre todo por el miedo de que uno lleva una organización detrás. Los dos sentimos esa responsabilidad. Una clave importante de la sintonía es que él sabe que yo no me quiero dedicar a la política y yo sé que él no se quiere dedicar a la política. No queremos vivir de esto. Comprendemos el papel histórico que nos toca ahora. Eso ha sido muy fácil con Antonio. Los primeros miedos se disolvieron.

P. A la hora de negociar el día después del 2 de diciembre, ¿habrá un único equipo o surgirán tirones?

R. Nosotros hemos aprendido de la experiencia de ellos [Izquierda Unida gobernó con el PSOE de 2012 a 2015, cuando Susana Díaz rompió el pacto y adelantó elecciones], y hay un espacio de acuerdo previo muy importante a la hora de abordar una posible investidura.

El feminismo

P. Ha propuesto una Consejería de Feminismo. ¿No es más interesante que el feminismo impregne todas las consejerías?

R. El problema es que cuando decimos eso nos quedamos muy tranquilos y después no es verdad. Se habla de perspectiva de género en todas las políticas, en las leyes, los presupuestos deben incluir el impacto de género, está todo perfectamente regulado pero después vemos cómo la Junta genera empleo precario especialmente entre las mujeres, vemos cómo con las pensiones no contributivas se hace un esfuerzo inferior a la publicidad institucional, vemos cómo los medios contra la violencia machista se recortan de forma durísima. Que sí, que la formalidad está, pero hay que pasar a las cosas concretas y proponemos esa consejería con rango de vicepresidencia que coordine los trabajos de todo el Gobierno pensando en políticas feministas, no solo para las mujeres. Para mí son políticas feministas todas las que colocan la vida en el centro de su acción.

La candidata de Adelante Andalucía a la presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez. (Fernando Ruso)
La candidata de Adelante Andalucía a la presidencia de la Junta, Teresa Rodríguez. (Fernando Ruso)

P. ¿Cuál sería la primera medida que adoptarían si llegan al Gobierno?

R. Encargaría una auditoría.

P. Coincide con Ciudadanos

R. Eso es importante. No puedes echar a andar con un vehículo que está en malas condiciones o que tiene la dirección torcida. Hay que evaluar la máquina y la máquina es la Administración, que es enorme, brutal, con un enorme potencial y que tiene una rémora también muy importante en malas prácticas.

P. ¿Cree que encontrarían más casos ERE?

R. No estoy pensando tanto en la corrupción, que para eso tenemos otras medidas como la Oficina Anticorrupción y, sobre todo, la reforma de la Cámara de Cuentas, porque que 30 auditores tengan que auditar 800 municipios, ocho diputaciones, nueve universidades, la Junta de Andalucía entera, las empresas públicas, las fundaciones... Eso es simbólico, hace de vez en cuando un informe que nos pone las carnes abiertas y además no tiene competencias sancionadoras. Hay que dotarla, reformarla, eso es urgente, y darle independencia.

Es duro decirlo, pero en la Junta habría que quitar a un ejército de puestos de libre designación

P. Si no piensa en corrupción, ¿en qué piensa al proponer esa auditoría?

R. Sobre todo en los cargos de libre designación. Cómo se elige, digamos, la gobernanza de las empresas públicas, de los entes instrumentales, de los servicios públicos. Desde lo más simbólico, del director del Centro Andaluz del Flamenco, que era en realidad el secretario de Organización del PSOE de Málaga y no sabía ni de dónde cobraba, a los gerentes de los hospitales o los responsables de las unidades de gestión clínica, todos puestos de libre designación.

P. ¿Cómo lo haría?

R. Buscando un método donde la participación sea importante y sean los propios profesionales y los usuarios de los servicios públicos quienes elijan.

P. ¿Ve a Susana Díaz cediendo en eso, en que los altos cargos de la Junta no tengan carné socialista?

R. La otra vez no estuvieron dispuestos y fue una de las principales condiciones sobre la mesa, perder el control de la Administración. Pero es que el Gobierno es una cosa y la Administración es otra, debe ser ecuánime, no arbitraria... y el partido es otra.

P. ¿Eso son para usted las redes clientelares?

R. Claro, claro. Es muy duro decirlo, pero habría que quitar de sus cargos a un verdadero ejército de personal de libre designación.

Admite que en 2015 pecaron de "ingenuos" en las negociaciones del Parlamento. Ahora hablarían con el PP para no permitir el rodillo socialista

P. Insinuaron usted y Antonio Maíllo en una entrevista que la presidencia del Parlamento no debería estar en las mismas manos que el partido del Gobierno.

R. Eso no lo hemos hablado, pero sí que fuimos muy ingenuos en la negociación de 2015. No queríamos de ninguna manera, para salvaguardar nuestra independencia frente al Gobierno de Susana Díaz, tener que llegar a un acuerdo con el PP. Recuerdo que aquellos días no le cogía el teléfono a Moreno Bonilla, que además no lo conocía al hombre... No le cogía el teléfono porque no quería que nos utilizaran y como resultado hemos tenido una Mesa del Parlamento que ha aplicado el rodillo socialista todo el rato, bloqueando iniciativas de la oposición, al punto de haberse ganado un informe del letrado mayor amenazando con responsabilidad penal individual. Bueno, aparte de las contrataciones a dedo de la Cámara, el ejército de asesores de la presidencia, un gasto brutal...

P. Pero ¿pediría la presidencia del Parlamento?

R. Nosotros fuimos entonces así de precavidos, no quisimos hacer ninguna negociación, ahora no lo veo así, pero de verdad que ni lo hemos hablado, ni está ya hecho, ni hemos comprometido la presidencia del Parlamento a cambio de la investidura de Susana Díaz

P. ¿Le preocupa ese mensaje de que Pablo Iglesias está negociando los Presupuestos con los independentistas en la cárcel, que lo acusen de estar “humillando” a los españoles, como dicen PP y Cs?, ¿cree que ante el electorado andaluz les perjudica?

R. Es fácil de explicar que Pedro Sánchez está gobernando y está ahí por una moción de censura de la que han formado parte fuerzas políticas catalanas que están ahí legítimamente, si no estaríamos gobernados por Mariano Rajoy. Así de claro. Si la negociación es además para subir el salario mínimo interprofesional a 900 euros, yo me voy a negociar no a la cárcel, me voy a negociar al Polo Norte, al infierno si hace falta.

Foto: Fernando Ruso.
Foto: Fernando Ruso.

P. "Andalucía para cuándo", dijo en el debate. Está hablándose demasiado de Cataluña en estas elecciones

R. Sobre todo la derecha. Albert Rivera e Inés Arrimadas están obsesionados. Ya está bien. Hemos hablado mucho de Cataluña en este país y está bien, porque es un problema grave, pero estamos en Andalucía y tenemos problemas más graves que afectan a mayor número de personas y que tienen que ver con encabezar las listas del desempleo, del riesgo de pobreza, de la falta de inversión en educación y sanidad. El problema catalán es un problema, pero estos problemas afectan a un mayor número de personas y a las cosas del comer, que son mucho más graves. Son dos semanas para que hablemos de Andalucía. No es legítimo que esta tenga que ser la pretemporada de las generales, y lo digo también por los medios de comunicación.

P. Entonces, a la Teresa del “cortijo apesta” ¿ya no vamos a volver a verla nunca más?

R. Sí, cómo que no, mientras que el cortijo siga apestando yo voy a seguir haciéndolo notar. Claro que voy a estar ahí, pero ahora no soy opositora sino candidata a la presidencia, ahora me toca decir cómo vamos a limpiarlo, como lo derribamos y repartimos las tierras.

P. No me negará que Susana Díaz está ahora más simpática con usted y viceversa... Antes la tildaban de radical antisocialista, la del “con el PSOE ni muerta”...

R. Eso es buena señal. Eso es que está relajada. A mí no me gusta la confrontación, yo suelo huir del conflicto. Che Guevara del Altiplano me dijo una vez Susana Díaz. Por eso digo que no coincidimos ni en el lenguaje [se ríe]. Pero qué persona de izquierdas no ha tenido una pegatina del Che Guevara en su carpeta, cómo trata de insultarme diciéndome eso, aunque sea por una cuestión emocional. Susana Díaz está ahora con manga ancha, ella dice banda ancha, yo prefiero decir con manga ancha. Veremos.

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