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El PP andaluz busca votos en el pueblo de Ciudadanos atizando fuerte a Albert Rivera

El número dos de la lista por Cádiz, imputado en las autonómicas por el que pregunta Susana Díaz cada vez que se le habla de los ERE, abrió el acto de Moreno Bonilla en Sanlúcar

Foto: El candidato del Partido Popular a las elecciones andaluzas, Juanma Moreno Bonilla. (EFE)
El candidato del Partido Popular a las elecciones andaluzas, Juanma Moreno Bonilla. (EFE)

Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 67.000 habitantes. Cuatro de cada diez ciudadanos está en paro. El teniente de alcalde de la localidad, Juan Marín, es el candidato de Ciudadanos en las autonómicas del 22 de marzo. Gobierna en coalición con el PSOE desde hace ocho años. Obtuvo 2.828 votos en las últimas municipales de 2011. Ahora su poder, como por arte de magia, podría multiplicarse bajo la marca de Albert Rivera, que ya ha dicho que no pactará ni con PSOE ni con PP a no ser que den un giro de 180 grados. Lo mismo que ha dicho Podemos. Sin embargo, su cabeza de cartel mantiene desde hace dos mandatos una coalición con el partido de Susana Díaz. Allí estuvo el candidato del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, pidiendo el voto. El objetivo era Marín, Ciudadanos y Albert, en catalán, como se encargaron de remarcar.

Lo dijo claro el actual delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, quien fue mano derecha de Javier Arenas durante años y jefe de campaña de Moreno antes de dar el salto al cargo institucional pocas semanas atrás. "El candidato de Ciudadanos lo único que quiere es que se mantenga el PSOE en el poder", arrancó. Estaba claro cuál era el mensaje. "Qué cambio puede ser Ciudadanos si lo único que quiere es que gobiernen los socialistas", "a mí no me gusta que Andalucía se mande desde Cataluña, ni un partido que tiene un presidente que se llama Albert".

Le siguió la número uno en la lista por Cádiz y candidata a las municipales por Sanlúcar, Ana Mestre, que defendió que el PP era un partido que estaba en la calle y "no en los platós de televisión". "Ciudadanos quiere dar una imagen que nada tiene que ver con la realidad. Tenemos que tener muy claro lo que nos jugamos. Si queremos votar por el paro, aquí es igual a Partido Socialista y Ciudadanos", dijo Mestre en una localidad con 12.000 parados. Se refirió también a los "convenios fantasmas" firmados por este Ayuntamiento con el exconsejero Ángel Ojeda, uno de los principales imputados en el fraude de la formación. Ella más que nadie sabe y quiere contar de Marín.

En una bodega, impregnada de olor a bota, Moreno Bonilla peleó por más votos ante unas 300 personas. "Soy tauro y eso significa que voy a ganar", proclamó en referencia a su signo del zodiaco. Se despidió del autobús electoral en Los Palacios (Sevilla), donde quiso trabajar el voto del campo andaluz. Pasó por Cádiz y por Chiclana de la Frontera, donde ha celebrado reuniones, según su equipo, sin cámaras ni periodistas. Esta vez también sin ministros ni dirigentes de Génova, cosa rara en esta campaña.

Albert Rivera (i), junto al candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Marín. (EFE)
Albert Rivera (i), junto al candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía, Juan Marín. (EFE)

El PP se concentra en el voto de ese 41% de indecisos que, según el último CIS, aún no han decidido su papeleta. Su reto imposible es movilizar a los votantes que se decantaron por el PP en 2012, cuando se quedaron al borde de la mayoría absoluta. Hoy las encuestas hablan de descalabro, de la pérdida de entre 10 y 15 diputados. Una parte de esta sangría puede acabar en el partido de Rivera, que sube como la espuma. La moral en el PP está alta. El papel jugado por su candidato en el debate del pasado lunes en Canal Sur les mantiene la autoestima por las nubes. Creen que ganaron. Más bien celebran que perdiera la socialista Susana Díaz. Y lo dicen cada minuto.

"Aquí ya tenemos el experimento de PSOE más Ciudadanos y no ha salido bien", dijo el candidato del PP alertando de las "nuevas fórmulas". "Nos llevan al mismo fracaso de siempre del PSOE", agregó. "El voto no está para castigar a nadie que no sea el Gobierno de Andalucía", dijo ante su auditorio. La estrategia de Moreno Bonilla es movilizar a sus dudosos y por eso apela al voto útil, alerta sobre los experimentos y avisa de los peligros de un voto de castigo. Génova les avisó de que había también que dejar de ignorar a Ciudadanos, ese nuevo enemigo en el centro político que puede robarles votos.

Hace solo dos semanas que los sondeos pronostican que Ciutadans, en catalán, como lo repiten intencionadamente los dirigentes del PP, puede colarse en el Parlamento con hasta cinco diputados. Un partido sin infraestructura en Andalucía, nacido a golpe de absorción de pequeños grupos independientes, que eligió a su candidato en unas primarias exprés ante el adelanto electoral. La verdadera sorpresa de estas autonómicas, porque la fuerza de Podemos ya venían meses atrás pronosticándose. Marín se unió a Ciudadanos en 2011, desde una plataforma independiente con origen en Sanlúcar (Ciudadanos Independientes de Sanlúcar). Junto al PSOE, logró romper la mayoría absoluta del PP en el municipio. Ahora tiene en su mano el bautizo de su partido más allá de la frontera catalana y Madrid.

Los famosos imputados en las listas, invitados

"Vamos a acabar de una vez con la corrupción", proclamó el líder popular. "No me resigno", agregó. "Vamos a abrir puertas y ventanas". Cuando el PSOE y Susana Díaz tratan de desquitarse de la corrupción de los ERE y el supuesto fraude de la formación preguntando al PP sobre la presencia de imputados en sus listas, se refieren a Antonio Saldaña, al hombre que presentó al candidato del PP-A en Sanlúcar. El también teniente de alcalde de Jerez está pendiente de juicio por presuntas irregularidades en el rescate del servicio de transporte municipal de Jerez. El PP lo rebaja a "causa administrativa".

El candidato del PP andaluz a la presidencia de la Junta visita la cooperativa las nieves, en Los Palacios. (PP-A)
El candidato del PP andaluz a la presidencia de la Junta visita la cooperativa las nieves, en Los Palacios. (PP-A)

El número 8 de la lista por Cádiz, José Manuel Martínez, también está pendiente de juicio por supuestamente falsificar su firma para quedarse con los derechos del Nuevo Pepita, un pesquero naufragado del que las viudas de sus víctimas aún pelean por sus indemnizaciones. Los populares no piensan esconder a sus candidatos imputados. Aseguran que los suyos no están salpicados por casos de corrupción. En el público también estaba la alcaldesa de Rota, Eva Corrales, que días atrás también se había sentado en el banquillo y para el que el fiscal pide cuatro años de cárcel y diez de inhabilitación por el dudoso pago de horas extras a trabajadores municipales. ¿Es normal? Para el PP lo anormal es que se le haga esta pregunta.

A las puertas del acto, la alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo (PP), se pronunció, a preguntas de los periodistas, sobre el informe de la Intervención General del Estado que ratificaba la investigación de la UDEF sobre la presunta conexión de la trama Gürtel con unas adjudicaciones en Fitur por parte de su consistorio. García Pelayo insistió en que no firmó ningún contrato directo con la trama de Correa sino una adjudicación que contaba con el visto bueno de los técnicos municipales. En la investigación también está señalado el que fue jefe de prensa de Javier Arenas, Isidro Cuberos.

 

Sanlúcar mira a mar, al coto de Doñana, tiene carril bici y casas palacio, mucho cartel de "Se alquila" en las fachadas y una tasa de paro del 47,8%. Ocupa el décimo lugar entre los municipios con más paro de España, según la última Encuesta de Población Activa (EPA). Todos sus compañeros en el ranking son andaluces. A la cabeza Linares (Jaén), víctima del cierre de Santana y del agujero infinito del tejido industrial andaluz. El candidato popular prometió conectar Huelva y Cádiz, ciudades a escasos kilómetros, pero de espaldas. Es una reivindicación eterna.

En un trozo de la playa de Las Piletas, mirando a Doñana, hombres y mujeres echan la caña poco antes del acto del PP, ajenos a esa parafernalia electoral. Esa con la que Rivera, el líder de Ciudadanos, dijo que iba a enseñar a pescar a los andaluces. Con lo que pescan, comen en casa. No tienen trabajo. Es la epidemia del pueblo. Cerca una chica sirve café y helados con agilidad. Estrena empleo. Antes estaba en una inmobiliaria. "Aquí cada uno se busca la vida como puede", dice. Cuenta que en su barrio el contrabando de tabaco salva a muchas familias. Un grupo de señores mayores fuman Ducados mirando al mar. Cuando se les pregunta sobre política, el grupo se diluye. No conocen al candidato del PP andaluz, según dicen. Pero claro que tampoco saben bien quien es Marín, candidato de Ciudadanos. Y eso que ocupa un puesto relevante en el Ayuntamiento. "A ese no lo conocen ni en su casa", dice uno de los ancianos. "Son todos iguales", dice otro. Y se va apretando el paso.

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