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A la reforma laboral le surge un problema: la mitad del empleo fijo es a tiempo parcial
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Efectos del cambio normativo

A la reforma laboral le surge un problema: la mitad del empleo fijo es a tiempo parcial

La reforma laboral habría logrado la creación de 290.000 empleos fijos, el problema es que la mitad son contratos a tiempo parcial

Foto: Un obrero trabaja en un edificio en construcción. (EFE/Kai Försterling)
Un obrero trabaja en un edificio en construcción. (EFE/Kai Försterling)
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La temporalidad es una de las principales causas de la pobreza en el empleo de los trabajadores porque genera baja intensidad del empleo. La alternancia de contratos temporales con periodos en el desempleo reduce drásticamente los ingresos de los trabajadores, de hecho, muchos de ellos no tienen los periodos de cotización suficientes para percibir una prestación contributiva de paro. Este problema, que afectaba a casi el 30% de los trabajadores, es el gran objetivo de la reforma laboral aprobada con el voto equivocado del diputado del PP Alberto Casero.

La reducción del ‘menú’ de contratos temporales existentes en el estatuto de los trabajadores ha dado un gran impulso al empleo indefinido en el inicio del año, durante el periodo transitorio que dio el Gobierno para la adaptación de las empresas a la nueva normativa. El número de trabajadores con contrato indefinido aumentó en 164.000 personas entre enero y marzo, llevando el empleo indefinido a superar los 12,8 millones de asalariados por primera vez en la serie histórica.

La reforma laboral ha tenido una contribución clave en la mejora del empleo indefinido, como muestran los investigadores Ángel Martínez Jorge y Carlos Victoria, de EsadeEcPol. Utilizando los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA), han estimado el impacto del cambio normativo sobre el empleo y su conclusión es que “el efecto agregado de la reforma sobre el empleo indefinido ha sido positivo y equivalente a un crecimiento del 2,3% (unos 286.000 empleos indefinidos)”.

Foto: Imagen de un mecánico en un taller. (EFE/Biel Aliño)

El crecimiento del empleo indefinido ha sido más intenso en los sectores en los que hay mayor abundancia de contratos temporales de obra y servicio, modalidad que se ha extinguido definitivamente el pasado 1 de mayo. Al mismo tiempo, los investigadores encuentran un efecto negativo en el empleo temporal, lo que explica que una parte de estos trabajadores hayan pasado a tener un contrato indefinido.

Aunque el trimestre clave para analizar el impacto de la reforma laboral es el segundo, ya que es cuando entra en vigor en toda su intensidad, los datos del primer trimestre apuntan a un avance importante en la reducción de la temporalidad. Sin embargo, los datos del primer trimestre generan preocupación sobre la segunda causa de pobreza en el empleo: la parcialidad.

Los trabajadores que solo trabajan unas pocas horas cada día también sufren una baja intensidad laboral y son otro de los problemas del mercado laboral. En el primer trimestre del año, casi la mitad de los nuevos trabajadores indefinidos tenían un contrato a tiempo parcial. De hecho, en términos relativos es la modalidad laboral que más ha crecido en el inicio del año, con un avance del 5,8%. En total, en el primer trimestre se incorporaron casi 80.000 trabajadores indefinidos con contratos a tiempo parcial, una cifra que multiplica por ocho el número que se registraba en el mismo periodo de los años previos a la pandemia (2016-2019).

En paralelo, la mayor parte del empleo temporal destruido era a tiempo completo (casi 200.000 menos) mientras que el empleo temporal a tiempo parcial apenas se redujo en 10.000 personas.

Todavía es pronto para medir el efecto completo de la reforma laboral, pero estos datos indican que una parte de la precariedad laboral se podría trasladar del empleo temporal al parcial.

Un porcentaje de este incremento de la parcialidad podría ser consecuencia de la recuperación de los sectores en los que es habitual el contrato de media jornada, como son la hostelería y el ocio. Estas dos actividades están en plena remontada este año gracias a la normalización de la situación sanitaria. Estos dos sectores han creado casi el 40% del empleo en el último año, lo que explicaría parte del incremento de la parcialidad.

La parcialidad es una ‘condena’ que pagan algunos países que tienen menor tasa de temporalidad. Se convierte en una válvula de escape para las empresas que hacen contratos precarios: ya que no pueden contratar unos días al mes, contratan unas horas al día y así rebajan de forma significativa el salario respecto al SMI. En España, los niveles de parcialidad eran relativamente bajos, del entorno del 14,5% de los asalariados, una cifra que es siete puntos inferior a la de la eurozona.

En Alemania, por ejemplo, los ‘mini jobs’ han sido una de las soluciones ideadas para permitir que los salarios se mantengan contenidos. Este sistema ha funcionado a la hora de estimular el empleo indefinido y la reducción de la tasa de paro, pero ha resultado en una tasa de parcialidad del 27%. El caso más extremo es el de los Países Bajos, donde la mayor parte de las mujeres tiene una jornada reducida para atender a las labores del hogar. La búsqueda de un equilibrio es ahora el reto que tiene España por delante.

La temporalidad es una de las principales causas de la pobreza en el empleo de los trabajadores porque genera baja intensidad del empleo. La alternancia de contratos temporales con periodos en el desempleo reduce drásticamente los ingresos de los trabajadores, de hecho, muchos de ellos no tienen los periodos de cotización suficientes para percibir una prestación contributiva de paro. Este problema, que afectaba a casi el 30% de los trabajadores, es el gran objetivo de la reforma laboral aprobada con el voto equivocado del diputado del PP Alberto Casero.

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