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El PIB creció un 5% en 2021 pero el consumo pincha en el cuarto trimestre y frena el rebote
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Sumó un 2% en el cuarto trimestre

El PIB creció un 5% en 2021 pero el consumo pincha en el cuarto trimestre y frena el rebote

La economía española se ralentizó en el último tramo del año después del rebote del 2,6% que experimentó tras el final del estado de alarma. El PIB trimestral se queda un 4% por debajo de los niveles prepandemia

Foto: Imagen de las Ramblas de Barcelona en el inicio de la campaña navideña. (Efe/Alejandro García)
Imagen de las Ramblas de Barcelona en el inicio de la campaña navideña. (Efe/Alejandro García)

La economía española siguió recuperándose en el último trimestre del año, aunque lo hizo a un ritmo más lento como consecuencia de un inesperado repliegue del consumo de los hogares. La contabilidad nacional adelantada por el INE muestra un crecimiento de la actividad del 2% en el cuarto trimestre de 2021, lo que deja la tasa de crecimiento del conjunto del año en el 5%, el mayor avance desde el año 2000. Aunque la economía registró un intenso crecimiento, perdió algo de ritmo respecto al tercer trimestre, cuando alcanzó una tasa del 2,6% trimestral.

La principal noticia negativa es la inesperada debilidad del consumo de los hogares, que se redujo un 1,2% en tasa trimestral. Esta recaída implica que la campaña navideña fue peor de lo previsto: por ejemplo, el Panel de Funcas estimaba que el consumo de los hogares había crecido a una tasa trimestral del 1,3%. Con este pobre dato, el gasto de los hogares apenas habría aumentado un 2,4% respecto al cuarto trimestre de 2020.

Foto: En 2021 se celebró el décimo aniversario del 15-M. (EFE/Rodrigo Jiménez)

La gran duda que surge tras estos datos es si la recaída del consumo fue consecuencia de las restricciones, o es que los hogares todavía están conteniendo sus compras como consecuencia de la inflación y la incertidumbre económica. Es posible que estos factores negativos afectaran a las decisiones de compra de las familias. De hecho, el consumo en precios corrientes sí creció, con un avance del 1%. Sin embargo este incremento no fue porque compraran más bienes y servicios, sino porque la inflación les obligó a incrementar su gasto. El consumo de las Administraciones Públicas también se redujo en el último trimestre del año con un descenso del 0,4%

La recaída del consumo de los hogares se compensó con el aumento de la inversión, que creció un 8,5%. En gran medida se debe al inusual aumento de la inversión en propiedad intelectual del 10% (cifra que puede ser consecuencia de alguna gran operación one-off) y también de la inversión en maquinaria y bienes de equipo, que aumentó un 6,1%. Por el contrario, la inversión en edificios e infraestructuras fue más lenta y creció un 2,3%, mostrando que el sector de la construcción todavía no está recuperado. La llegada a la economía real de los fondos europeos todavía fue tímida en el final del año, de modo que será en 2022 cuando empiece a tener un efecto ya notable sobre la inversión.

La mejor noticia del PIB del cuarto trimestre del año la deja el sector exterior, gracias al buen comportamiento de las exportaciones de bienes y servicios, que crecieron el doble que las importaciones. En concreto, las exportaciones avanzaron un 6,5% frente al un 3,5% de las importaciones. La recuperación del turismo internacional durante los meses de octubre y noviembre impulsaron esta mejora, así como el avance de la producción de la industria y la agricultura de bienes de exportación. Sin embargo, la variante ómicron del coronavirus supone una amenaza para esta recuperación en el primer trimestre de 2022, en especial para el turismo.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE/Paco Paredes)

El PIB del último trimestre de 2021 se quedó todavía lejos de los niveles previos a la pandemia. En concreto, sigue un 4% por debajo del máximo que alcanzó en el cuarto trimestre de 2019. Un dato que contrasta con el de la mayoría de los países europeos, que ya han recuperado los niveles de actividad de 2019. Esto deja ya en una situación imposible la predicción que hizo la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, el pasado mes de septiembre de que en el primer trimestre de 2021 se recuperaría el nivel de PIB previo a la pandemia. Si se tiene en cuenta el PIB de todo el año, la actividad estuvo todavía más de un 6% por debajo de los niveles de 2019.

El crecimiento del PIB fue muy superior al del empleo en el cuarto trimestre de 2021, lo que elimina la discrepancia entre PIB y empleo que se había producido en los últimos trimestres. Las horas trabajadas apenas crecieron un 0,2% en el segundo trimestre del año, lo que supone un gran crecimiento de la productividad aparente del factor trabajo.

Aunque el empleo creció con fuerza en el último trimestre del año, la salida de trabajadores de los ERTE se frenó mucho y las bajas por covid se dispararon. Esto hace que la productividad por hora de trabajo haya crecido mucho. En consecuencia, el número de horas trabajadas se situó un 3,4% por debajo de los niveles previos a la pandemia, una cifra que ya sí está en línea con la caída del PIB del 4%.

En términos de número de personas ocupadas se mantiene esta divergencia, pero se debe a que los ERTE y las bajas están provocando que las horas trabajadas hayan caído y, por tanto, la producción sea inferior. En concreto, el número de personas ocupadas en el cuarto trimestre del año fue apenas un 0,7% inferior al de 2019. Estos datos confirman que la discrepancia se produjo porque las empresas recuperaron sus plantillas muy rápido tras el final del estado de alarma esperando un crecimiento igual de la demanda, pero ésta se recuperó más lentamente. En definitiva, el empleo se recuperó mucho más rápido que la producción, pero finalmente los dos indicadores han terminado convergiendo.

La economía creció un 5% en 2021, el mayor incremento en 21 años

La corrección de esta discrepancia se observa en el reparto de la renta generada entre empresas y trabajadores. La masa salarial aumentó un 1,7% (en términos nominales), mientras que los beneficios del capital y de los autónomos (medido como EBE y rentas mixtas) se dispararon casi un 10%. Este aumento de los ingresos se fue directamente a recuperar los márgenes empresariales perdidos tras el final del estado de alarma.

Por sectores, los datos del año 2021 fueron especialmente decepcionantes en la construcción, que siguió frenada a pesar de la mejora de la situación sanitaria. La actividad en el sector se redujo un 5% en el año y está ya un 14% por debajo de los niveles de 2019. En el extremo opuesto se sitúan los servicios de hostelería, comercio y transporte, que crecieron un 19% a lo largo del año gracias a la relajación de las restricciones. A pesar del avance, todavía están un 9% por debajo de los niveles de 2019.

La economía española siguió recuperándose en el último trimestre del año, aunque lo hizo a un ritmo más lento como consecuencia de un inesperado repliegue del consumo de los hogares. La contabilidad nacional adelantada por el INE muestra un crecimiento de la actividad del 2% en el cuarto trimestre de 2021, lo que deja la tasa de crecimiento del conjunto del año en el 5%, el mayor avance desde el año 2000. Aunque la economía registró un intenso crecimiento, perdió algo de ritmo respecto al tercer trimestre, cuando alcanzó una tasa del 2,6% trimestral.

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