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Los jóvenes de la crisis inmobiliaria vuelven a ser los perdedores con la pandemia
  1. Economía
La generación de las dos crisis

Los jóvenes de la crisis inmobiliaria vuelven a ser los perdedores con la pandemia

No tuvieron tiempo para acumular experiencia ni antigüedad durante la pasada expansión y se han visto envueltos en la precariedad otra vez

Foto: En 2021 se celebró el décimo aniversario del 15-M. (EFE/Rodrigo Jiménez)
En 2021 se celebró el décimo aniversario del 15-M. (EFE/Rodrigo Jiménez)
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Lo normal de las crisis económicas es que afecten especialmente a los más jóvenes, ya que la experiencia otorga una estabilidad en el empleo que no da la formación. En la crisis posterior a la quiebra de la burbuja inmobiliaria, fueron los jóvenes quienes sufrieron con toda dureza el impacto de la recesión y tardaron casi una década en recuperarse. Cuando salían ya del pozo estalló la pandemia del coronavirus y, aunque esos jóvenes ya superaban la treintena, volvieron a sufrir el golpe de la crisis con toda su intensidad.

Para ellos, el problema ha sido que apenas ha pasado tiempo entre los dos ciclos recesivos. Muchos de los jóvenes de entonces no han tenido tiempo a construir una carrera profesional. El resultado es que se han encontrado ante un nuevo desplome del empleo ya con 30 años, sin experiencia ni antigüedad en sus empresas. Una combinación fatal que les ha dejado desprotegidos ante la nueva recesión.

Foto: Una oficina de empleo, en una imagen de archivo. (EFE)

Aunque España ha recuperado ya los niveles de empleo existentes antes de la pandemia, el número de ocupados de entre 30 y 34 años (los que tenían entre 18 y 29 años durante la crisis financiera, esto es, desde 2008 hasta 2014) está todavía casi un 3,5% por debajo, según los datos de la EPA publicada el jueves. Es cierto que una parte del empleo perdido se debe a que esta generación ha perdido miembros (es menos numerosa que hace dos años), pero la caída del número de personas ha sido menos de la mitad de la caída del número de trabajadores.

Por ejemplo, en la siguiente generación (entre 35 y 40 años) el número de ocupados se ha reducido más rápido (casi un 7%), pero se debe a que ese grupo de edad ha perdido mucha población (casi un 9%). Es, por tanto, la generación de entre 30 y 34 años quien está en una situación más delicada.

No fue la generación más afectada por la destrucción de empleo durante el ‘gran confinamiento’, sin embargo, sí que es la que va más retrasada en la recuperación. No en vano se trata de personas ya adultas que han tenido una trayectoria laboral plagada de interrupciones. Esto es, no han podido acumular mucho capital humano y tienen una edad en la que ya no pueden aceptar los salarios de un joven que todavía no está emancipado o que recibe mucha ayuda familiar. Esto complica enormemente su empleabilidad y, por tanto, su capacidad de acceso al mercado laboral.

Por el contrario, el empleo de los jóvenes se ha recuperado más rápido. Por ejemplo, la ocupación entre los 25 y los 29 años a lo largo de 2021 ha crecido más de un 5%, mientras que entre los 30 y los 34 años ha avanzado menos de un 2%.

Foto: Un camarero con un cliente en un bar de Barcelona. (EFE/Enric Fontcuberta)

Este grupo de edad es uno de los pocos que al cierre del año 2021 tenían una tasa de paro aún superior al mínimo previo a la pandemia. Un dato que contrasta con el desempleo del conjunto de la economía, que ha caído a niveles no vistos desde el año 2008 con un desempleo del 13,3%.

En concreto, la tasa de paro entre los 30 y los 34 años es del 13,8%, cuatro décimas superior a la del año 2019. Se trata del peor dato de todos los grupos de edad salvo los más mayores, los que tienen a partir de 60 años.

Históricamente, la tasa de paro de las personas entre 30 y 35 años ha sido inferior a la tasa de paro del conjunto de la economía. Se entiende que se trata de personas en el inicio de su edad adulta, muy motivados y con altos incentivos al empleo (por tener hijos dependientes). Sin embargo, durante toda esta pandemia, su tasa de paro ha sido superior a la del conjunto del país, lo que también muestra una anormalidad que está sufriendo esta generación de las dos crisis.

Otra comparativa interesante es la de cada generación respecto de la generación anterior. Esto es, cómo estaba cada grupo de edad hace 10 años. Hace una década, en 2011, la situación económica era muy complicada, con España al borde del rescate, por lo que la tasa de paro ha bajado en todos los grupos de edad. Sin embargo, en el de los que tienen entre 30 y 34 años se ha reducido en 8,6 puntos porcentuales, uno de los peores datos de todas las generaciones. La generación inmediatamente anterior, que hoy tiene entre 35 y 39 años, ha mejorado la tasa de paro en 9,7 puntos y la siguiente, de 40 a 44 años, en 10,4 puntos.

Todos estos datos muestran un patrón común: los jóvenes de la generación de la crisis financiera siguen en una situación económica complicada. Si bien es cierto que esta pandemia no ha tenido el mismo impacto desigual por grupos de edad como la crisis financiera (las diferencias son más sutiles), también es cierto que la ‘generación de las dos crisis’ no ha contado con la protección adicional que genera habitualmente la experiencia y la antigüedad, porque muchos no han tenido la posibilidad de adquirirlas.

Lo normal de las crisis económicas es que afecten especialmente a los más jóvenes, ya que la experiencia otorga una estabilidad en el empleo que no da la formación. En la crisis posterior a la quiebra de la burbuja inmobiliaria, fueron los jóvenes quienes sufrieron con toda dureza el impacto de la recesión y tardaron casi una década en recuperarse. Cuando salían ya del pozo estalló la pandemia del coronavirus y, aunque esos jóvenes ya superaban la treintena, volvieron a sufrir el golpe de la crisis con toda su intensidad.

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