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Europa tiene todas las papeletas para salir derrotada en una guerra comercial por Ucrania
  1. Economía
Amenaza de sanciones a Rusia

Europa tiene todas las papeletas para salir derrotada en una guerra comercial por Ucrania

Bruselas amenaza a Rusia con sanciones masivas, pero su capacidad de presión está muy mermada. EEUU contempla el conflicto desde la distancia, no solo en términos geográficos, también económicos

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters/Pool/John Thys)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters/Pool/John Thys)

La escalada de la tensión entre los países de la OTAN y Rusia puede derivar en sanciones económicas mutuas por parte de los dos bloques. La Comisión Europea avisó a Rusia la semana pasada de que cualquier invasión del territorio ucraniano sería respondida con “sanciones masivas”. El bloque europeo responde así a la concentración de tropas rusas en la frontera con todo su potencial económico. Sin embargo, este está en plena decadencia.

Bruselas defiende que la dependencia de Rusia del comercio bilateral entre los dos bloques es muy superior, lo que supondría una amenaza suficiente como para doblegar las voluntades del Kremlin. “Esta relación comercial es importante para nosotros, pero es mucho más importante para Rusia”, aseguró. Los datos le dan la razón, en especial porque la balanza comercial entre ambos genera un importante superávit para Rusia. En otras palabras, Rusia exporta a la Unión Europea más bienes de los que importa.

Foto: El presidente de Estados Unidos, Joe Biden. (EFE EPA DAVID MAXWELL)

Sin embargo, esta no es solo una cuestión de saldo de la balanza, también hay que tener en cuenta el margen para sustituir exportaciones e importaciones, y ahí Europa está entre la espada y la pared. Rusia puede buscar otros socios comerciales, sin embargo, la Unión Europea está cautiva del gas y el petróleo bombeados desde territorio ruso. La crisis energética que está viviendo el continente desde el final de la pasada primavera es el mejor ejemplo de cómo la Unión Europea sigue comprando energía a Rusia incluso aunque los precios se disparen. Sencillamente, la región no tiene alternativas energéticas y su dependencia de Rusia, hoy por hoy, es casi total.

La Unión Europea compra casi el 40% de las exportaciones de bienes que hace Rusia, lo que la convierte en el gran socio comercial del país. Sin embargo, de todas estas exportaciones, casi el 70% son energía (gas, petróleo y carbón). Esto significa que casi la totalidad de estas ventas está blindada ante un hipotético conflicto económico entre las dos regiones. ¿Cómo podría la UE desconectarse de la energía de Rusia cuando lo que espera es que se abra el nuevo gasoducto del Norte (Nord Stream 2) para suplir las necesidades que generará el cierre de sus centrales nucleares?

En el año 2018, la Unión Europea de los Veintisiete (excluyendo ya a Reino Unido) se gastó casi 110.000 millones de euros en importaciones energéticas desde Rusia. Esta cuantía es nada menos que un 10% de todo lo que produce España en un año. En octubre y noviembre de 2021, el coste de las importaciones ya se situaba por encima de los 10.000 millones de euros al mes, lo que anticipa que a lo largo de 2022 el coste de las importaciones de energía rusa volverá a superar los 100.000 millones. En el caso de España, las importaciones de energía superaron en 2021 los 4.500 millones de euros, nada menos que el 83% de todas las exportaciones de Rusia a España.

La escalada de las tensiones militares puede ser hasta una noticia positiva para Rusia, ya que la subida del precio de las materias primas energéticas está suponiendo un chute de ingresos para el país. Por ejemplo, las exportaciones mensuales a la UE hace un año eran de menos de 3.500 millones de euros y en la actualidad superan los 10.000 millones al mes, más del triple.

El resto de las exportaciones de Rusia a la UE son muy reducidas. Por ejemplo, toda la industria manufacturera del país ni siquiera coloca en el mercado europeo material por valor de 25.000 millones. Las exportaciones de bienes también son reducidas, en comparación con las importaciones, y apenas superan los 10.000 millones. Esto significa que la verdadera palanca que tiene Bruselas para establecer sanciones comerciales es por la vía de los productos energéticos, justo lo que más necesitan ahora los socios europeos.

Por el contrario, las exportaciones desde los países de la UE hacia Rusia sí incorporan un alto valor añadido y son un pilar para la industria de los países del este del continente. En concreto, el 88% de las exportaciones de la UE a Rusia es de bienes manufacturados, esto es, unos 78.000 millones de euros anuales. En torno a la mitad de estas ventas es de vehículos y maquinaria, una de las industrias más potentes del Viejo Continente. Es difícil pensar que la UE vaya a lastrar su propia industria con vetos a la exportación, pero Moscú sí podría imponer sanciones virando su demanda hacia bienes chinos.

España exporta a Rusia bienes por valor de unos 2.000 millones de euros anuales. De estos, casi la mitad son semimanufacturas (bienes intermedios) y bienes de consumo. Además, más de un cuarto de las exportaciones son automóviles y bienes de equipo, una industria clave para la economía nacional.

En cuanto a la inversión directa cruzada, los intereses de Europa en Rusia son el doble que en la dirección opuesta. En concreto, el 'stock' de capital de la UE superó en 2019 los 310.000 millones de euros, mientras que Rusia apenas tiene 135.000 millones invertidos en la Unión. Esto significa que para Rusia la inversión procedente de la UE es importante, pero actualmente los intereses de las empresas europeas son más importantes que los intereses de las rusas en la UE.

Todo esto no significa que las sanciones comerciales de Europa no puedan suponer un duro golpe para la economía rusa. El problema es que el impacto también lo sufriría la economía europea, de modo que el margen de acción es limitado y, en cualquier caso, muy doloroso para la región. Por el contrario, para Estados Unidos este conflicto tiene menos implicaciones que para la UE, tanto en términos geográficos (la escalada militar está muy lejos de sus fronteras) como económicos. Europa es la perdedora por tener un conflicto en sus puertas y por tener una dependencia del gas ruso que, en medio de esta crisis climática, no puede evitar.

La escalada de la tensión entre los países de la OTAN y Rusia puede derivar en sanciones económicas mutuas por parte de los dos bloques. La Comisión Europea avisó a Rusia la semana pasada de que cualquier invasión del territorio ucraniano sería respondida con “sanciones masivas”. El bloque europeo responde así a la concentración de tropas rusas en la frontera con todo su potencial económico. Sin embargo, este está en plena decadencia.

Balanza comercial Ucrania
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