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Oro marrón: cómo el 'pellet' se ha convertido en el combustible de moda para este invierno
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Promete ahorros de hasta el 40%

Oro marrón: cómo el 'pellet' se ha convertido en el combustible de moda para este invierno

La subida de la luz y los carburantes ha servido de trampolín para este sucedáneo de la madera que lleva años haciéndose un hueco en nuestro país. Sus ventas crecen en un 100%

Foto: La venta de 'pellets' se ha duplicado en el último año. (iStock)
La venta de 'pellets' se ha duplicado en el último año. (iStock)

Como tantos madrileños, Leticia y Horacio dejaron atrás la gran ciudad tras el confinamiento para irse a vivir a un pequeño pueblo al oeste de la capital, cerca de la naturaleza. Se compraron una casa espaciosa y la remodelaron. Aunque en aquel momento —abril de 2021— nadie sospechaba la actual subida de la luz y los carburantes, esta pareja tomó una decisión que hoy ha resultado tremendamente acertada: calentar su hogar con una estufa de 'pellets', un artefacto que se ha convertido en uno de los más cotizados de cara al próximo invierno.

"Toda la instalación que había cuando llegamos era de calefacción eléctrica, así que buscamos una opción más barata y ecológica que encima pudiera servir en una casa grande y abierta", explica Leticia a El Confidencial. Entonces descubrieron los 'pellets', pequeñas píldoras combustibles elaboradas a base de un conglomerado de serrín y otros subproductos de la madera. "Pagamos unos 3.300 euros por la instalación y todavía no hemos pasado ningún invierno con ella, pero las veces que la hemos encendido la verdad es que da mucho calor y caldea rápidamente".

Foto: Pellet,  una nueva forma de calefacción para tu casa (AVEBIOM)

No son los únicos que han tenido una idea similar. La subida de los precios ha hecho que muchos hogares busquen alternativas a las salidas clásicas y algunas como la biomasa, que estaban ya creciendo en los últimos años, se están multiplicando.

El retorno de la madera

En Maderas Cepa, un distribuidor de este tipo de productos, los 'pellets' son uno de los productos estrella de este otoño. En el almacén que este distribuidor tiene junto a la carretera que conecta Alcalá de Henares con Mejorada del Campo, al oeste de Madrid, se acumulan los palés con sacos de pequeñas píldoras de madera conglomerada, mucho más eficientes energéticamente que los troncos.

"Los 'pellets' sacan más rendimiento, contaminan menos, echan menos ceniza y además, a diferencia de la leña, son autónomos porque las calderas cuentan con un termostato", indica Celestino Lacasa, dueño de la empresa. Confirma que este año "ha habido un aumento del 100% en la demanda, se ha duplicado prácticamente". Grandes superficies como Leroy Merlin ofrecen estimaciones similares y hablan de un incremento en las ventas de estufas de 'pellets' y leña de cerca del 40%.

placeholder La planta de Maderas Cepa. Imagen cedida.
La planta de Maderas Cepa. Imagen cedida.

Aunque también venden 'pellets' a granel —que descargan con una tolva en camiones-cisterna que, dos o tres veces por semana, los llevan a residencias de mayores o estudiantes, universidades o ayuntamientos—, el mayor aumento lo han registrado en la venta de sacos pequeños, para particulares.

"Este año se han hecho muchas más instalaciones", confirma Lacasa, "de hecho, los instaladores de estufas de ‘pellets’ nos dicen que no pueden instalar más porque no las hay en el mercado ya, todo lo que tenían lo han instalado".

A estas alturas, a primera hora de la mañana hace bastante frío, pero los más tempraneros hace semanas que pasaron por aquí a llevarse sus sacos de 'pellets', de 15 kilos. "Con un palé, tengo para calentarme todo el invierno", dice un cliente. A 72 sacos por palé y cuatro euros por saco, supone menos de 300 euros.

placeholder Las estufas de 'pellet' son fáciles de usar y muy económicas. (Pixabay)
Las estufas de 'pellet' son fáciles de usar y muy económicas. (Pixabay)

Son las mismas estimaciones que ofrecen Leticia y Horacio. "Cogimos una de 15 kw, y la verdad es que todo esto es un mundo. Después de comprar la estufa tienes que mirar de todo: la calidad del producto, las calorías, la ceniza que genera... Tienes muchas variables", dice él. "De momento, acabamos de comprar 70 sacos de 15 kilos por unos 299 euros, gastos de envío incluidos, porque es una locura ir a por ellos". Calculan que cada saco puede durarles entre tres días y una semana, dependiendo del uso que den a la estufa.

La inversión del palé podría, por tanto, servirles para calentarse un mínimo de 210 días, cifra que debería ser suficiente para pasar el invierno. Su principal duda es si les servirá para toda la casa. "Hay que tener en cuenta que lo nuestro es una estufa que hemos colocado en la parte baja y tenemos el punto de que la casa es bastante abierta. La instalación ha sido sencilla: en términos de obra, solo supone un agujero de unos 12 centímetros de diámetro en la pared para evacuar los humos. El resto es enchufar, cargar 'pellets' y a tirar. Algo más grande ya es mucho más complejo".

Burgos, la tierra del ‘pellet’

El Silicon Valley de este demandado combustible en España se centra en torno a la sierra de la Demanda, entre Burgos y La Rioja. Aquí se concentran los principales fabricantes, liderados por Burpellet, una empresa que tras una reciente adquisición de una ‘pelletera’ rival es capaz de producir 150.000 toneladas anuales de píldoras combustibles.

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Habitualmente, el 'pellet' se fabrica en verano, que es cuando a los distribuidores les sale más barato, y se vende en la campaña de frío. "Nuestro ciclo de producción es distinto, pero por los distribuidores nos llega todo el incremento que está habiendo en estufas, calderas e incluso instalaciones de mediana y gran potencia, que están alcanzando niveles de rentabilidad interesantes", explica Óscar González, director de la planta que tienen en Arauzo de la Miel. "Nuestro precio de referencia es el gasoil y evidentemente ahora tenemos una ventaja importante".

"Nuestro precio de referencia es el gasoil y ahora tenemos una ventaja importante"

La producción de este combustible surgió a raíz de la actividad de un aserradero, que genera subproductos como el serrín, las astillas o la corteza: la materia prima de los 'pellets'. A partir de ahí, solo es necesario un mínimo tratamiento para reducir la humedad de esta madera un 10% y un prensado mecánico para generar las píldoras.

"Hace 10 o 15 años, la situación era muy diferente, era muy caro comprar una estufa de biomasa, cuando ahora hasta por 500 euros puedes encontrar alguna", precisa González. "Incluso se daba la situación de que no se encontraban ‘pellets’ en el mercado para alimentarlas".

Ahora todo ha cambiado y el precio de la electricidad está alimentando la caldera de esta súbita tendencia, un inesperado retorno a la madera como fuente de calor.

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