La facturación de las empresas de hostelería ha caído un 50% más que sus salarios
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La delicada situación del sector

La facturación de las empresas de hostelería ha caído un 50% más que sus salarios

La escasez de mano de obra ha reabierto el debate sobre las bajas retribuciones y el problema para las empresas es que llegan ahogadas al final de la pandemia

Foto: Bares en Santander. (EFE)
Bares en Santander. (EFE)

En las últimas semanas ha surgido con fuerza el debate sobre los salarios en la hostelería como consecuencia de los problemas de oferta de mano de obra en algunas regiones de los países desarrollados que ya están en una fase de intensa recuperación turística. Las empresas tienen problemas para contratar y los trabajadores exigen mayores salarios para aceptar los empleos. Este debate sobre el reparto de los ingresos que genera la temporada alta turística lleva años ignorado, ya que los países desarrollados tenían en la inmigración una reserva casi inagotable de mano de obra barata para puestos que no requieren cualificación. Sin embargo, la pandemia ha cambiado las reglas del juego.

En primer lugar, porque los flujos migratorios se han detenido en seco. En segundo, porque el miedo al virus hace que muchas personas hayan decidido salir del mercado laboral. Y el tercero, y más importante, es que las prestaciones extraordinarias que está pagando el Estado suponen un desincentivo a la reincorporación de estos trabajadores.

Foto: Foto: Reuters/Sergio Pérez. Opinión

Al cierre de julio, había en España nada menos que medio millón de trabajadores de la hostelería en paro o en ERTE. Esta cifra excede en unas 100.000 personas la oferta de trabajo habitual, de modo que en ningún caso puede hablarse de escasez de mano de obra. Hay un exceso de mano de obra como para aumentar el número de empleos en casi un 50%. Lo que existe es una resistencia de estos trabajadores a reincorporarse al mercado laboral. Estos datos son un indicio claro de los desincentivos que han introducido las prestaciones extraordinarias a la reactivación de los trabajadores.

Cuando los trabajadores tienen otra fuente de ingresos, es el momento en el que pueden exigir a las empresas mejores condiciones, abriéndose así un debate que lleva años siendo necesario, pero que se está abordando en el peor momento posible. La razón es que las empresas de la hostelería han llegado a esta fase de la crisis en una situación agónica y, lo que es más importante, durante la pandemia no han trasladado a los salarios de sus trabajadores toda la caída de facturación que han sufrido.

La caída de márgenes en el sector, sumada a los problemas financieros de muchas empresas por la deuda asumida durante la pandemia, hace que la capacidad para subir los salarios en esta coyuntura sea muy reducida. En el segundo trimestre del año las empresas de la hostelería facturaron un 59% menos que en el mismo periodo de 2019, el año previo a la pandemia. Sin embargo, la masa salarial que pagaron las empresas en este mismo periodo fue un 41% inferior.

Esto es: la caída de la facturación ha sido casi un 50% superior a la reducción de la masa salarial, según los registros de declaraciones a la Agencia Tributaria. Este desequilibrio se ha mantenido constante durante toda la crisis. De hecho, el acumulado desde el estallido de la pandemia marca una caída de la facturación de casi el 60% y una reducción de la masa salarial del 50%. Esto significa que las empresas han soportado una buena parte del coste de la pandemia en sus márgenes para reducir los despidos o los ERTE y así evitar descapitalizarse.

Foto: Los turistas británicos empiezan a llegar a España. (EFE)

El resultado de este reparto de las pérdidas provocado por el coronavirus es un importante incremento del número de empresas de la hostelería en una situación financiera comprometida. Según los registros del Banco de España, una de cada cinco empresas de la hostelería será inviable si sus márgenes no se recuperan en los próximos meses, porque el peso de la deuda que han acumulado desde el estallido de la pandemia amenaza su capacidad de repago. En un momento en el que una parte significativa del sector está en riesgo de supervivencia, la capacidad para elevar los salarios es mínima.

Esta situación extraordinaria de desajuste en la oferta de mano de obra difícilmente se podrá mantener en el tiempo. El final de la pandemia provocará la recuperación de la oferta de trabajo por la inmigración y la desaparición de las prestaciones extraordinarias que existen actualmente, tanto los ERTE como el paro con el 'contador a cero' garantizado. También se irá normalizando la facturación de las empresas a medida que se reactive el turismo internacional, de modo que se recuperarán los márgenes para elevar salarios. Será el momento idóneo para hacer un debate profundo sobre el reparto de los beneficios generados por las temporadas altas del turismo.

En las últimas semanas ha surgido con fuerza el debate sobre los salarios en la hostelería como consecuencia de los problemas de oferta de mano de obra en algunas regiones de los países desarrollados que ya están en una fase de intensa recuperación turística. Las empresas tienen problemas para contratar y los trabajadores exigen mayores salarios para aceptar los empleos. Este debate sobre el reparto de los ingresos que genera la temporada alta turística lleva años ignorado, ya que los países desarrollados tenían en la inmigración una reserva casi inagotable de mano de obra barata para puestos que no requieren cualificación. Sin embargo, la pandemia ha cambiado las reglas del juego.

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