El turismo regresa a 1990 tras dejarse 43.000 millones de ingresos en nueve meses
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EL DESPLOME SE AGRAVA CON LOS REBROTES

El turismo regresa a 1990 tras dejarse 43.000 millones de ingresos en nueve meses

43.000 millones. Esta es la factura provisional del desplome en la entrada de turistas hasta septiembre. Esto significa que los ingresos por esta vía regresan a niveles de hace 30 años

placeholder Foto: Playa de la Misericordia, en Málaga. (EFE)
Playa de la Misericordia, en Málaga. (EFE)

La factura de la pandemia sigue subiendo. En particular, en aquellos sectores más expuestos a las restricciones de la movilidad. Este es el caso del turismo, que registra las peores cifras de las series históricas. En concreto, y según los datos de la balanza de pagos, los ingresos turísticos han caído entre enero y septiembre en nada menos que 43.000 millones de euros respecto del mismo periodo del año anterior.

La única noticia positiva para la balanza de pagos es que, en paralelo, los pagos por servicios turísticos, es decir, lo que gastan los españoles en el extranjero, también se han desplomado, lo que ha ayudado a moderar el saldo entre ingresos y pagos. Mientras los nacionales gastaron el año pasado en igual periodo 18.600 millones, este año apenas se ha llegado durante los nueve primeros meses del año a los 6.000 millones, lo que da idea del frenazo que se ha producido en las salidas al exterior a causa de la pandemia y del cierre de las fronteras.

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Aun así, el saldo entre ingresos y pagos ha pasado de un superávit de 38.600 millones el año pasado a solo 8.200 millones este año, lo que refleja la crisis que vive un sector clave para la economía española, toda vez que antes de la llegada del coronavirus representaba alrededor del 12,3% del PIB.

Los datos de la balanza de pagos, lógicamente, son coherentes con los que ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la evolución del número de turistas. Según esas cifras, entre enero y septiembre de este año, entraron 16,8 millones de turistas, muy lejos de los 66,9 millones que llegaron el año pasado en igual periodo de tiempo. Es decir, la diferencia es de 50,1 millones de turistas menos, lo que revela una crisis que devuelve el turismo, en relación con su impacto sobre la economía, a hace al menos tres décadas. Crisis, por cierto, que afecta a toda la cadena del valor del turismo: alojamiento, transporte, alquiler de vehículos y ocio.

Para hacerse una idea del impacto de la crisis sobre la balanza de pagos, hay que tener en cuenta que los ingresos reales en 1990 fueron equivalentes a 29.999 millones de euros, por encima de los 28.200 millones que se han ‘facturado’ en los últimos 12 meses. Y hay que tener en cuenta que durante ese periodo todavía se recogen los ingresos previos a la declaración del estado de alarma y al cierre de fronteras. Esto significa que al final de año es probable que los ingresos turísticos no superen los 16.000 millones de euros, a años luz de los 71.202 millones contabilizados en 2019.

Las consecuencias del rebrote

El derrumbe de la actividad turística, como es lógico, se ha trasladado al empleo. Según Exceltur, la patronal turística, en septiembre pasado unos 595.000 trabajadores estaban afectados por la crisis. Alrededor de 315.000 estaban acogidos a un ERTE (suspensión de empleo o reducción de la jornada de trabajo) y 281.000 habían perdido su empleo, lo que supone una caída interanual del 28,5%, muy por encima de la del resto de la economía (-3,6%). Los datos todavía no incorporan lo que ha sucedido en los meses de octubre y noviembre, que, como se sabe, lejos de mejorar han empeorado a consecuencia del rebrote.

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El mejor ejemplo es el de Baleares, donde, según BBVA Research, el PIB caerá este año un increíble 20%, lo que significa la destrucción de uno de cada cinco euros que es capaz de generar la economía de las islas. Al menos, según las previsiones, podrá crecer un 10,5% el año próximo, pero esta estimación está sometida a todo tipo de incertidumbres en función de la efectividad de las vacunas y de aspectos más complejos, como son el aumento de las precauciones a la hora de viajar o el ritmo de levantamiento de las restricciones. Tan solo en Baleares, si se cumplen las previsiones de BBVA Research, se perderán casi 35.000 puestos de trabajo entre 2020 y 2021, con lo que la tasa de paro alcanzaría el 17,3%.

Política de cancelaciones

Algunos estudios, como el de Caixa Research, ya han puesto de relieve que, incluso en el mejor de los casos, que las vacunas levanten pronto las restricciones, el turismo no volverá a ser igual. Es decir, que de la noche a la mañana no volverán los 60-65 millones de turistas que este año no vendrán a España. La propia Organización Mundial del Turismo (OMT) ha avanzado que es poco probable que los flujos globales de turismo alcancen los niveles anteriores a la crisis sanitaria antes de 2022.

Foto: Moderna confirma que la eficacia de su vacuna es del 94%. (EC)

Se da por hecho que el turismo del futuro será más personalizado y, por lo tanto, menos masificado. Además, la seguridad y la salud serán factores más relevantes que en el pasado, y, por último, la flexibilidad a la hora de contratar un paquete turístico será fundamental. Es decir, se impondrán políticas de cancelación más flexibles.

Tampoco hay que olvidar que, como ha recordado el Banco de España, la capacidad del turismo nacional para sustituir al extranjero es muy limitada. Aunque los españoles viajen más por el territorio nacional, la economía depende del exterior para mantener el superávit de la balanza de pagos. La capacidad de financiación de la economía, de hecho, se situó en septiembre en 16.300 millones, por debajo de los 29.700 millones de hace un año. En concreto, según la Cuenta Satélite del Turismo, el turismo nacional únicamente representaba un 41% del total de gasto turístico interior.

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