Giro verde y social de los popes del turismo para atraer los fondos europeos
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Giro verde y social de los popes del turismo para atraer los fondos europeos

A través de Exceltur, la patronal del sector, esta industria ha apostado por la estrategia de poner de relieve su aportación a la sociedad y su compromiso de mejorar su actividad y condiciones

Foto: El presidente de Exceltur, Gabriel Escarrer. (EFE)
El presidente de Exceltur, Gabriel Escarrer. (EFE)

El madrileño hotel Meliá Castilla fue el escenario elegido por Exceltur, la patronal del turismo, para presentar el informe ‘La contribución social del sector turístico español’, coordinado por Deloitte y elaborado con la colaboración de la Fundación Seres, que, además de poner en valor el peso que tiene esta industria para la economía nacional, fue la percha de un acto que sirvió para visualizar el giro que estas compañías están dispuestas a dar hacia un modelo más verde, más responsable y más social.

Cuando todavía resuenan las palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, quien el pasado mayo, en medio de la primera ola del covid-19, acusó a este sector de “bajo valor añadido”, primeros espadas de grupos como Meliá, Palladium, Balearia, Piñero o Iberia aprovecharon la presentación del informe para mostrar su clara decisión de aprovechar esta crisis para construir un modelo más social y verde.

Foto: El turismo es el sector más duramente afectado por la pandemia.

Les va el futuro en ello, ya que su tabla de salvación ante la grave crisis que ha supuesto para su negocio el coronavirus pasa por transformar su modelo de negocio para adaptarlo a los objetivos de desarrollo sostenible y, así, poder beneficiarse de la lluvia de fondos que ha activado Bruselas para las iniciativas ligadas a la nueva economía verde y responsable. “Egoísmo inteligente”, lo definió José Díaz Montañés, presidente de Artiem Hotels, quien dejó claro que “cuanto más das, más recibes”.

La contribución de esta industria queda subrayada con dos reveladores datos del informe: por cada 100 euros que factura, genera 62,1 euros en otros sectores, y por cada 100 empleos, genera 67 adicionales en otras actividades. Además, se trata de una industria estrechamente ligada a la economía real, ya que cuenta con 400.000 pymes (frente a las apenas 658 empresas con más de 200 empleados), presencia en 4.723 municipios y una enorme capacidad de compra a nivel local o kilómetro cero.

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Entre sus ‘pecados’, destaca la calidad del empleo, con un elevado número de temporales debido a la propia estacionalidad del negocio, el impacto en el medio ambiente o la cualificación profesional. Todos ellos, aspectos por los que los popes del negocio entonaron ayer, de manera más o menos explícita, un 'mea culpa' y una firme convicción de mejorar y apostar por un modelo en el que “economía y sociedad van de la mano”, según palabras de Concha Iglesias, socia de Deloitte.

El consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, dejó claro el “compromiso para mejorar la ratio de contratación a tiempo completo”, que actualmente es del 67,2%, cifra que a pesar de tener un amplio margen de mejora, es mejor que la media europea (65%), al tiempo que insistió en la importancia de "generar una opinión favorable haciendo más visible" su aportación a la sociedad.

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Su compañía y Grupo Palladium fueron citados como ejemplos de la capacidad que tiene esta industria para reconvertir y reposicionar destinos nacionales, actuando así como revulsivo socioeconómico del ecosistema local: en el caso de Meliá, por hacer extendido la temporada en Magaluf (Mallorca) un 8%, generando un aumento proporcional del empleo, y en el del grupo de la familia Matutes, por haber ampliado un 10% la temporada y el empleo en Platja D’en Bossa (Ibiza).

Formación para la plantilla, impulso del turismo rural como fórmula también, para combatir la despoblación y para repartir el beneficio de este negocio por todos los territorios, o inversión en mejorar la planta hotelera para hacerla más moderna, digital y sostenible son solo algunos de los retos a los que se enfrenta el sector. “No es una opción, es una obligación de las empresas”, señaló Adolfo Utor, presidente de Balearia, mientras que Encarna Piñero, consejera delegada de Grupo Piñero, habló de “liderazgo responsable”.

Plan de reconstrucción

El Gobierno, por el momento, ya ha ligado los 3.400 millones del Plan de Modernización y Competitividad del sector turístico a estos principios, en línea con los valores a los que Bruselas ha decidido unir su ayuda, tanto en esta industria como en el resto de actividades económicas.

Pero, como destacó Francisco Román, presidente de la Fundación Seres, en el caso de España e Italia, los planes de reconstrucción deben comenzar por el turismo. Esta idea se la transmitió su antiguo jefe en Vodafone, Vittorio Colau, a quien el país transalpino ha puesto al frente del grupo de expertos encargados de sacar Italia de la crisis que ha traído consigo el coronavirus.

Por su peso (el turismo representa el 12,3% del PIB y el 12,7% del empleo), en España, esta industria es crítica para la economía, pero, precisamente por ese mismo motivo, también es crítica para la sociedad. Ligar estas dos caras de la misma moneda es el gran reto del sector... y la oportunidad que debe sacarse de esta crisis.

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