critica los recortes en elementos clave

La Eurocámara agua la fiesta al Consejo y afea las cesiones hechas en el acuerdo

El presidente del Consejo Europeo defiende un pacto por el que los eurodiputados consideran que se ha pagado un precio alto con recortes en aspectos clave

Foto: Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

El Parlamento Europeo no es el público más agradecido de Bruselas. Los eurodiputados tienden a ser duros con cualquier acuerdo que salga del Consejo Europeo como parte del pulso institucional que mantienen con la idea intergubernamental que tienen los líderes europeos. Una cruzada casi personal con la tendencia de los Veintisiete a descafeinar, aguar y desatender algunas de sus exigencias clave.

Este jueves Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, ha intentado defender el acuerdo alcanzado este martes ante el Pleno del Parlamento Europeo. Ha hecho un discurso enérgico y pasional sobre la importancia del pacto. Pero el éxito ha sido limitado, y los tímidos aplausos de los miembros de la cámara hacía prever que los eurodiputados iban a ser duros con el acuerdo.

El Parlamento Europeo es crítico con el acuerdo porque junto con el fondo de recuperación se hacen importantes recortes en elementos clave como innovación, clima o salud, o aguando las exigencias de la Eurocámara sobre la condicionalidad de los principales grupos han pergeñado una resolución en la que señalan, con palabras duras, que están en desacuerdo con el pacto alcanzado: “No aceptamos” el acuerdo sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP), aseguran los eurodiputados.

Y es que la Eurocámara no tiene poder sobre los 750.000 millones de euros del fondo de recuperación, pero sí que tiene mucho que decir sobre el acuerdo del MFP de 1,074 billones de euros para el periodo 2021 y 2027, y quiere aprovechar ese poder para exigir cambios en sus prioridades.

Todos en el Consejo sabían que el Parlamento Europeo iba ahora a mostrar resistencia. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que ya calificó de “lamentable” la decisión de recortar otras prioridades clave para acordar el fondo, pero que admite que eran necesarios para lograr un pacto entre los Veintisiete, ha señalado ante la Eurocámara que “es una pastilla difícil de tragar”.

“Todavía no estamos preparados para tragar la pastilla a la que te refieres, Ursula”, le ha espetado el alemán Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo (PPE). A la petición de algunos líderes europeos, entre otros Angela Merkel, pidiendo que la Eurocámara no bloquee el acuerdo ni lo retrase Weber ha recordado que el Consejo tuvo sobre su mesa la primera propuesta para el próximo MFP en 2018. “Así que no nos hablen sobre retrasos”, ha señalado el líder del PPE en el Parlamento Europeo.

Iratxe García, líder de los socialdemócratas en la cámara, ha sido menos crítica con el acuerdo pero ha centrado los ataques sobre uno de los puntos clave para los eurodiputados: la vinculación con el respeto al Estado de derecho. “Son de obligado cumplimiento”, ha señalado la española, que ha explicado que los Estados miembros que no respetan el artículo 2 de los Tratados deberían ver cómo se corta el grifo de los fondos europeos: “Ni un solo euro para aquellos Gobiernos que no actúen con respeto al Estado de derecho”.

Philippe Lamberts, colíder de Los Verdes en la Eurocámara, ha arremetido contra los llamados ‘frugales’, un grupo de Estados miembros liderado por Países Bajos y del que formaban parte Dinamarca, Suecia, Austria y Suecia. “No son frugales, son tacaños. Quieren tener su pastel, comérselo y obtener una sonrisa del panadero”, ha explicado el belga.

Aunque los eurodiputados se han mostrado críticos con el acuerdo alcanzado con el Consejo nadie espera que la Eurocámara vaya a bloquear el pacto porque valora, y mucho, un fondo que, en parte, consideran una obra propia. “El Parlamento Europeo mostró el camino con dos resoluciones”, ha defendido Luis Garicano, eurodiputado de Ciudadanos.

Pero ahora llegará el momento de ajustar puntos, de apretar tuercas. El acuerdo no está hecho y los eurodiputados quieren jugar su parte para que las prioridades del Parlamento Europeo se vean reflejadas en el pacto final.

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