Las consecuencias económicas del covid-19

Los datos de la industria revelan que la crisis de España es más profunda que la europea

España está siendo uno de los países más azotados por la pandemia, y no solo en términos sanitarios: la economía se enfrenta a un hundimiento agravado por la estructura productiva

Foto: Imagen de la fábrica de Seat en Martorell. (EFE)
Imagen de la fábrica de Seat en Martorell. (EFE)
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La pandemia del coronavirus se ha cebado con Europa. Los países del oeste y sur del continente están sufriendo con dureza el golpe del virus y también su impacto económico. Sin embargo, entre los países más afectados también hay niveles, y España destaca por situarse en los últimos puestos de la escala económica. Ya lo alertó el FMI en su actualización de las previsiones económicas hace casi un mes, y los datos le dan la razón: España tendrá una crisis más profunda que la mayoría de países europeos como consecuencia de su modelo productivo y sectorial.

Markit publicó el lunes las estadísticas de la encuesta PMI al sector manufacturero de abril. Estos datos son muy importantes, ya que abril fue el primer mes en que la gran mayoría de países europeos se vieron obligados a adoptar medidas para frenar el virus, lo que permite hacer una primera comparativa. Además, al proceder los datos de una misma fuente, se garantiza que sean homogéneos para la comparativa. De ahí que sea el primer indicador económico que permita hacer una comparativa certera entre los países europeos.

Pues bien: los resultados de la encuesta revelan que España se sitúa a la cola de los grandes países europeos, solo por delante de Grecia. El PMI manufacturero cayó en abril hasta 30,8. Es el nivel más bajo nunca registrado, igual que ocurre en el resto del continente, y está muy lejos del umbral de 50 puntos que marca el límite entre una situación de crecimiento y una de contracción de la actividad. Pero lo más importante es que está por debajo de los principales países europeos en los que Markit realiza la encuesta.

Solo Grecia obtuvo un dato más bajo en abril, situándose en 29,5. El resto se situó por encima: la media de la eurozona fue de 33,4; Francia cayó hasta 31,5; Italia, hasta 31,1, y Alemania consiguió mantenerse en 34,5. En todos los casos, se trata de un desplome de los niveles de actividad no vistos desde que existen registros modernos, pero la profundidad de la crisis será importante para determinar los riesgos de una recuperación rápida y vigorosa.

[El Gobierno prevé un desplome del PIB del 9,2% en 2020 y una escalada del paro al 19%]

A lo largo de la semana se conocerán los datos del sector servicios y del agregado de todas las actividades, pero todo apunta a que España se situará también a la cola en estos indicadores. La expansión del virus por el país ha sido especialmente intensa, lo que tiene una incidencia clave en los niveles de actividad y confianza. Pero el principal problema es la estructura del tejido productivo.

En primer lugar, la abundancia de micropymes y autónomos supone un riesgo para la recuperación de la oferta, ya que su resistencia para superar las crisis es mucho menor que la de las medianas y grandes empresas. Además, la dependencia de sectores de bajo valor añadido, como el turismo, la restauración o el comercio, hace que la demanda interna sea especialmente vulnerable para los próximos meses.

La elevada tasa de desempleo y la temporalidad amenazan con dejar atrás a una buena parte de la población. Y, por último, los elevados niveles de deuda pública y de déficit hacen que la capacidad de reacción del Estado para reanimar la economía sea limitada y se precise de la solidaridad del resto del continente.

Este combo de factores sitúa España en una posición delicada para los próximos meses, lo que se refleja en los niveles de confianza del sector industrial. “Grecia y España registraron los índices PMI más bajos, seguidos de Italia y Francia”, explica Markit en su informe. Además, “la pérdida de empleos fue especialmente fuerte en Grecia, Irlanda y España” y, “de todos los países cubiertos por el estudio, los fabricantes españoles, alemanes y austriacos se mostraron los más pesimistas”.

“El empleo se destruyó a un ritmo que solo se superó durante el apogeo de la crisis financiera, ya que las empresas manifestaron una gran inquietud sobre el impacto a largo plazo que la pandemia tendrá en la demanda”, explica Paul Smith, 'economics director' de IHS Markit. La debilidad de la demanda después de la crisis es la principal preocupación de los productores en España, ya que la vuelta a la normalidad económica puede prolongarse más allá de la duración de la pandemia.

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