El capital ha sido más rentable que el empleo

La recuperación beneficia los barrios ricos: su renta creció el triple que en la clase media

Desde el año 2013, cuando comenzó la recuperación, la renta de los barrios con más ingresos ha crecido más de un 20%, pero entre las clases medias y populares no llega al doble dígito

Foto: Estación del metro de Serrano, en el madrileño barrio de Salamanca.
Estación del metro de Serrano, en el madrileño barrio de Salamanca.

La recuperación ha sido un salvavidas para muchas familias de barrios populares que estaban a punto de ahogarse por la crisis. Pero, aunque para ellas fue la salvación, donde realmente ha sido rentable la recuperación es en los barrios acomodados. El crecimiento de la renta en este periodo se ha concentrado en los barrios pudientes, que se han beneficiado de las rentas del capital, que se dispararon gracias a las políticas monetarias expansivas. Por el contrario, las zonas donde residen las clases medias y populares han experimentado una recuperación mucho más tibia, ya que estos hogares dependen de las rentas salariales, que sufrieron la devaluación interna desde 2008.

La recuperación ha aumentado la desigualdad beneficiando especialmente a quienes más tenían. Así se desprende de la 'Estadística de declarantes del IRPF por código postal', publicada por el Ministerio de Hacienda, que detalla la renta de los contribuyentes en las mayores ciudades de España. Los datos disponibles para el periodo 2013-2017 se ofrecen por códigos postales, que dividen las ciudades por barrios, y reflejan fielmente la situación de sus vecinos y cuál fue su evolución durante la recuperación.

Entre los años 2013 y 2017 (último ejercicio disponible) la renta declarada en el 10% de los barrios con más ingresos aumentó un 15,3% (todos los datos están tomados con la variación mediana para evitar las distorsiones de los barrios con mayores incrementos). Su renta bruta media declarada pasó de 45.200 euros anuales por declarante a 52.200 euros.

Pero el aumento fue especialmente intenso en los 10 códigos postales que tenían mayor nivel de renta en 2013. Este ‘top 10’ ha visto aumentada su renta en un 22,6%. Casi un cuarto más en cinco años. Esta fuerte subida permitió elevar sus ingresos anuales a 84.200 euros por declarante.

Por el contrario, las clases medias y bajas se han tenido que conformar con una recuperación mucho más precaria. Y eso a pesar de que la creación de empleo ha permitido incorporarse a miles de parados de estos barrios. Pero no ha sido suficiente. Todos los deciles de barrios que van del primero al octavo han experimentado un aumento de los ingresos en este lustro que oscila entre el 5,8% y el 7,4%. La correlación entre ambas variables es evidente: cuanto mayor era su renta al inicio del periodo (2013), mayor ha sido su crecimiento.

El resultado de este comportamiento heterogéneo de la renta en función de los ingresos de los hogares ha provocado un aumento de la desigualdad. Los ricos consolidaron su posición mientras que las clases medias y populares se han quedado estancadas. La renta del último decil, esto es, el 10% de los códigos postales con mayor renta, es un 37% superior a la del noveno decil, el doble que el quinto decil y un 163% superior al primer decil.

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Otro dato que refleja claramente hasta qué punto los barrios que ya eran ricos se han visto beneficiados por la recuperación es que de los 20 códigos postales en los que más ha crecido la renta, más de la mitad pertenece al decil de barrios más ricos. En concreto, 11 de estos barrios están entre los que más han incrementado su renta. Por el contrario, solo hay uno de los barrios pobres entre estos 20: Santa Cruz, en Murcia.

Por territorios, los barrios donde más se ha incrementado la renta se sitúan en Madrid, Palma de Mallorca y Barcelona. Pero el aumento de la renta no es igual en todo el municipio. De hecho, existen grandes diferencias dentro de las ciudades. El madrileño barrio Salamanca-Goya de Madrid, en el que se encuentra la ‘milla de oro’, es el que ha experimentado el mayor aumento de renta de toda España, con un crecimiento del 39% en apenas cuatro años. Su vecino de Almagro es el tercero de España, con un aumento del 33%.

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Sin embargo, en el extremo opuesto se sitúan Vallecas y Palomeras, donde la renta declarada ha crecido un 0,9% y un 1% respectivamente. En ambos, los ingresos han crecido menos que la inflación, lo que significa que han perdido poder adquisitivo. En Barcelona ocurre una situación similar: en el Barrio Gótico, la renta ha crecido un 32% y en Diagonal, un 25%. Por el contrario, en Ciutat Vella-El Raval, la renta apenas se ha incrementado un 3%.

Estos datos explican por qué la creación de empleo durante el inicio de la recuperación no consiguió reducir la desigualdad, sino que la aumentó. Es comprensible que las clases medias y populares no llegaran a sentir la llegada de la recuperación a sus vidas a pesar de que las estadísticas dijeran que el PIB volvía a crecer. Esta recuperación por barrios está también en la base del incremento de la desafección hacia el sistema político y el surgimiento de movimientos extremistas.

¿Por qué estas diferencias?

El principal artífice de la recuperación en Europa fue el Banco Central Europeo (BCE). Sus estímulos monetarios evitaron una bancarrota masiva de Estados y bancos y sentó las bases para superar la crisis. Esos estímulos consistieron en la aplicación de políticas expansivas cuyo objetivo fue frenar el hundimiento de los activos financieros y reflotarlos. Fue así como empezó una fuerte inflación en las bolsas, la deuda y la vivienda. Por ejemplo, en 2013, el Ibex con dividendos subió un 28%, más un 9% en 2014 y un 11% en 2017. En el caso de los activos inmobiliarios, según los datos de Tinsa, el precio de la vivienda en Madrid capital se disparó un 31% entre 2014 y 2017.

Esta revalorización del capital está en la base de las diferencias de renta durante los primeros años de la recuperación. Las familias acomodadas, con activos financieros, vieron cómo su precio se disparó en apenas unos años, lo que repercutió directamente sobre su renta. Según la estadística de cuentas financieras que publica trimestralmente el Banco de España, los hogares tuvieron un incremento del precio de sus activos de 137.000 millones de euros en 2013, de 53.700 millones en 2014, de 59.000 millones en 2015 y de 31.600 millones en 2017.

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Estas ganancias se fueron directamente a remunerar a sus propietarios, esto es, las familias con más ahorros y más activos financieros. Los esfuerzos para salvar el colapso de los mercados están en la base del aumento de la desigualdad. La política monetaria también permitió reducir los intereses de la deuda de las clases populares, pero esto supone un ahorro, no un aumento de los ingresos, por lo que no figura en esta estadística.

Al contrario que el capital, los salarios se mantuvieron estancados durante todos los primeros años de la recuperación y no fue hasta 2018 cuando empezaron a repuntar. Eso explica que la renta de las familias que solo tienen ingresos del trabajo apenas haya crecido. Por ejemplo, en 2013, el primer año de creación de empleo, la masa salarial total de España se redujo casi un 3%, lo que muestra hasta qué punto se mantuvo la devaluación interna. En 2018, los salarios empezaron a crecer gracias al acuerdo entre sindicatos y patronales para revitalizar las rentas de los hogares. Es de esperar que las estadísticas de renta muestren una reducción de la desigualdad cuando se publiquen los datos de 2018 y de 2019.

El efecto composición también es importante en estos barrios ricos de las grandes ciudades. En muchos casos, llegan nuevos residentes que tienen una renta alta para pagar el coste de la vivienda (tanto compra como alquiler), lo que empuja al alza su renta media. También es importante en el caso de los barrios pobres, porque muchos desempleados no realizan declaración de la renta, por lo que en 2013 no figuraban en las estadísticas. Sin embargo, si consiguen un empleo precario, ya pasan a realizar la declaración del IRPF, pero entran en los deciles más bajos, lo que reduce su renta media.

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