Hasta 2.500 empleados en España

Alerta por la quiebra de Thomas Cook: la firma envía a España 4M de turistas al año

Otro impacto directo se lo van a llevar las entidades financieras: en febrero del año pasado Thomas Cook recibió 51 millones de euros de Caixabank

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La caída del turoperador Thomas Cook ha puesto en alerta al sector turístico español. El turoperador británico quebrado este fin de semana envía cada año cerca de cuatro millones de pasajeros a España, según los datos facilitados por la propia compañía. Esto supone casi un 5% del total. O dicho de otro modo: uno de cada veinte. De hecho, las cancelaciones afectan a 114.000 pasajeros en el país en los próximos 15 días.

Vuelos de Thomas Cook cancelados en España

La quiebra de la compañía de viajes más antigua del mundo -con un pasivo estimado de 1.700 millones de libras (algo más de 1.900 millones de euros)- tiene implicaciones tanto a corto como a medio plazo. Canarias y Baleares serán las regiones más afectadas, sobre todo Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Mallorca, Menorca o Ibiza. De hecho, las patronales hoteleras de las Islas Baleares han mantenido esta mañana una reunión de urgencia con el gobierno balear para abordar el asunto, explican fuentes del sector.

[Qué hacer ante la quiebra de Thomas Cook si estás afectado]

El Ministerio de Turismo ha convocado a las comunidades autónomas para analizar la situación, definir una hoja de ruta y "buscar alternativas", como ha señalado la ministra Reyes Maroto en Cadena Ser. "Estamos en contacto con el gobierno de Reino Unido y nos da la seguridad absoluta de que los turistas que están en hoteles españoles van a tener todas las garantías para volver a su casa". No obstante, Maroto admite que hay preocupación por los efectos a medio-largo plazo. Lo mismo apunta el conseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo de Baleares, Iago Negueruela, quien confía en reunirse con el Ministerio antes de este jueves para abordar las medidas de contingencia.

El primer golpe lo van a recibir los cerca de 2.500 empleados de Thomas Cook en España, de los que 700 se encontraban en la megaoficina que la compañía abrió en Mallorca. La gran mayoría de ellos perderán su empleo. Está por ver qué ocurre con los trabajadores de los hoteles propiedad del turoperador, en caso de que sean adquiridos por empresas rivales.

Justo después en la lista están los hoteles españoles que tienen acuerdos con la compañía y tienen cuentas pendientes de cobro. Miles de ellos llegan a acuerdos cada año con el turoperador británico para alojar a sus clientes. El mes de septiembre suele liquidarse el mes de agosto, el más activo del año. No hay cifras todavía del impacto, pero a estos hoteles solo les queda ponerse a la cola de acreedores y ver cuánto queda por repartir.

Otro impacto directo se lo van a llevar las entidades financieras que hayan concedido préstamos a la compañía británica. Sin ir más lejos, en febrero del año pasado Thomas Cook recibió 51 millones de euros de Caixabank para comprar hoteles en España. La compañía anunció entonces planes para adquirir dos inmuebles turísticos, uno de 250 camas en Canarias y otro de 300 camas en Baleares.

A medio y largo plazo, los millones de pasajeros que utilizaban Thomas Cook para viajar a España no van a desaparecer. Lo más probable es que encuentren otros turoperadores que les ofrezcan el servicio o contraten los paquetes turísticos directamente con los hoteles y las aerolíneas.

Sin embargo, esto obligará a muchos hoteles que dependían de los contratos con la compañía británica a replantear sus alianzas y acuerdos o modificar sus estrategias de márketing para poder vender directamente los productos a los clientes. Al fin y al cabo, la caída de Thomas Cook es el ejemplo de los desafíos a los que se enfrenta el negocio turístico tradicional, tanto desde el punto de vista tecnológico -que hace cada vez menos necesarios a los intermediarios- como de cambio de hábitos y gustos de los consumidores.

En una situación similar están las aerolíneas con acuerdos suscritos con Thomas Cook. Lo normal es que entre todas satisfagan la demanda de vuelos que la compañía británica deje sin operar a partir de ahora, pero también obligará a replantear y ajustar alianzas. En España, por ejemplo, el turoperador y Air Europa suscribieron un acuerdo en agosto de 2018 para que los clientes de la primera pudiesen reservar vuelos a 14 destinos en España.

Según fuentes de la industria, existe un pacto no escrito por el cual las compañías aéreas con asientos disponibles se ofrecen, voluntariamente, a llevar a casa a los pasajeros afectados ante la quiebra de una aerolínea a cambio de una 'tarifa de rescate' inferior a los precios de mercado, que deberán asumir los propios clientes. En cualquier caso, el gobierno británico ha impulsado un programa de repatriación destinado a 150.000 turistas de ese país que durará hasta el próximo 6 de octubre, si bien otros gobiernos europeos no han tomado ninguna iniciativa parecida.

Un avión de Thomas Cook. (EFE)
Un avión de Thomas Cook. (EFE)

Por su parte, algunas cadenas hoteleras han querido tranquilizar a los clientes que ya estén alojados o hayan reservado sus vacaciones a través de Thomas Cook. "Les garantizamos que sus estancias podrán finalizar en las condiciones contratadas. Igualmente, queremos asegurar a aquellos operadores que reservaron vuelos de esa compañía y noches nuestros hoteles que no se les cargarán los importes generados, así como la devolución de los importes pre-pagados. En momentos como estos, debemos apoyar y solidarizarnos con los clientes y colaboradores", indica Meliá.

Thomas Cook administra hoteles, resorts y aerolíneas para 19 millones de personas al año procedentes de 15 países. Al menos 600.000 personas están de vacaciones en el extranjero con esta compañía y corren el riesgo de quedarse en tierra. España era el destino principal de sus clientes.

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