El 'modelo alemán' se agota

La guerra comercial apaga el motor del PIB europeo: el superávit se hunde un 29%

La eurozona ha perdido casi 80.000 millones de euros en ingresos anuales como consecuencia de la desaceleración de las exportaciones al resto del mundo

Foto: Se reduce la actividad comercial en los puertos. (EFE)
Se reduce la actividad comercial en los puertos. (EFE)

La estrategia de Alemania para sacar a Europa de la crisis fue convertir a los derrochadores países del euro en máquinas de exportación de bienes. Para ello fue necesario un importante ajuste interno, una devaluación de salarios que permitió a la región ganar competitividad siguiendo el modelo alemán. Esta estrategia ha sido exitosa para lograr un largo periodo de crecimiento sin desequilibrios internos, pero ha generado una gran dependencia del comercio global.

Esta es la causa por la cual la eurozona está siendo el perdedor de la guerra comercial entre EEUU y China. Los flujos de capitales hacia Europa que generaron las exportaciones se están secando de forma acelerada. En junio se sumó el décimo mes consecutivo con el superávit de bienes reduciéndose a ritmos de doble dígito (todas las cifras recogen la suma de 12 meses completos, de modo que se evitan oscilaciones por efecto del calendario).

En los últimos 12 meses, la eurozona ha obtenido un superávit de bienes de 193.000 millones de euros, lo que significa una caída del 17,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Muy lejos quedan ya las cifras de 2016, antes del estallido de la guerra comercial, cuando la eurozona generaba un superávit superior a los 270.000 millones de euros anuales.

Europa ha perdido en los últimos años el 30% de este superávit y, aunque todavía tiene un colchón importante, esto significa una gran pérdida de ingresos procedentes del exterior. Uno de los grandes logros de la eurozona para salir de la crisis fue la incorporación de la región a las cadenas de valor globales, lo que permitió ampliar rápidamente la producción apoyándose en la situación más favorable de otros países.

Fue así como Europa consiguió utilizar el crecimiento de los emergentes y Estados Unidos para salir del bache económico. El déficit de bienes acumulado durante los años de la burbuja inmobiliaria se convirtió en un superávit que ha generado 1,47 billones de euros desde 2012. Esto es, una aportación superior a toda la producción de España en un año.

[Los inversores apuestan por la crisis]

La magnitud de estos datos explica a la perfección la dependencia que tiene Europa del comercio internacional y cuál es el impacto que puede sufrir si este superávit se sigue deteriorando.

La crisis de la industria

Las peores noticias llegan del sector manufacturero. En los últimos cuatro meses han comenzado a caer las ventas al exterior, lo que provoca que las fábricas hayan comenzado a reducir su producción, lo que supone una gran amenaza para el empleo.

El sector manufacturero europeo genera un superávit anual superior a los 420.000 millones de euros. Sin embargo, en los últimos cuatro meses ha cambiado la tendencia y está sufriendo el peor descenso desde el año 2017. El saldo positivo del comercio de bienes manufactureros se redujo en junio un 2,6% respecto al mismo periodo del año anterior, lo que significa 11.500 millones menos de superávit para la región.

Estos datos del comercio europeo son los causantes de la desaceleración que está experimentando la región. La eurozona apenas creció un 0,2% en el segundo trimestre del año y el empleo avanzó también un 0,2%, el peor dato de los últimos cuatro años. Esta ralentización de la actividad empieza a asustar a los inversores por la magnitud que pueda alcanzar.

[Desmontando el 'boom' exportador de España]

Alemania está a un paso de la recesión después de que su PIB se contrajese un 0,1% en el segundo trimestre del año, mientras que Italia sigue con su economía completamente estancada. Se trata de dos de los principales países exportadores del euro y ambos están sufriendo las consecuencias de la guerra comercial.

Para España es clave la situación de sus socios europeos, ya que es el destino principal de las exportaciones nacionales. Alemania, Italia y Reino Unido, tres países al borde de la crisis, concentran 73.000 millones de las exportaciones anuales de España. Esto significa que algo más de uno de cada cuatro euros (26%) que ingresa España por exportaciones de bienes proceden de estos tres países. De esta forma, cualquier recesión en alguno de ellos tendrá consecuencias inmediatas para la industria española.

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