PREMIO FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO

Claudia Goldin: "El problema ahora no es el crecimiento, es a quién beneficia"

Hablar de brecha salarial es hablar de Claudia Goldin. La economista de Harvard fue pionera en los estudios sobre la mujer, acaba de recibir este prestigioso galardón

Foto:  Goldin. (FBBVA)
Goldin. (FBBVA)

La mejor respuesta posible sobre Donald Trump la dio este martes en Bilbao la economista Claudia Goldin (Nueva York, 1946). Cuando le preguntaron sobre qué opinaba del presidente de EEUU, respondió esbozando una indisimulada sonrisa: “Qué voy a decir, si vivo en Massachusetts”. Su respuesta, aunque parezca mentira, lo decía todo.

Goldin, que acaba de recibir uno de los premios Fronteras del Conocimiento, otorgado por la Fundación BBVA, no podía ocultar que ella representa la vieja economía verdaderamente liberal, en el sentido anglosajón del término, de EEUU, lo que explica su interés por el cambio climático, la inmigración, la desigualdad de ingresos, la educación y, sobre todo, la discriminación de la mujer. Con ese bagaje intelectual, no es de extrañar que la primera mujer que logró una cátedra en Harvard piense que Trump represente un atraso histórico.

Hablar de Goldin, de hecho, es hablar de los estudios académicos más finos y depurados que se han hecho sobre la brecha entre hombres y mujeres. Sus contribuciones son tan potentes que es una referencia obligada. Pero siempre desde un ángulo estrictamente académico. Hasta el punto de que no se separa de su ordenador durante la entrevista para asegurarse de que lo que dice está avalado por las cifras.

 Goldin. (FBBVA)
Goldin. (FBBVA)

Goldin sigue dando clases en Harvard después de haber sido presidenta de la influyente Asociación Americana de Economía. Su nombre suena desde hace años como Nobel de Economía.

PREGUNTA.- Hace unos días, durante un simposio celebrado en Madrid, una economista especialista en economía de género se preguntó: ¿qué habría pasado electoralmente si Hillary fuese un hombre y Trump una mujer?

RESPUESTA.- Es una pregunta interesante. Sin embargo, lo que diferencia a Donald Trump y a Hillary Clinton es el grupo al que dirigen sus mensajes. Margaret Thatcher era una mujer y Ronald Reagan era un hombre, y ambos eran mucho más parecidos que otros hombres y mujeres en sus mismas áreas. No creo que el resultado de las elecciones hubiera sido distinto porque Trump fuera hombre o mujer. Lo que hace el actual presidente de EEUU es camelar a un determinado grupo de ciudadanos en particular. Es un candidato populista, como los que ahora hay en Europa. Da lo mismo que Trump sea hombre o mujer. Pero dicho esto, no creo que ninguna mujer sea tan cruda como lo es Donald Trump.

P.- ¿Cómo han influido las desregulaciones laborales en el ensanchamiento de la brecha entre hombres y mujeres aprovechando la debilidad sindical?

R.- No tengo datos para hablar sobre el caso español. Pero sí es verdad que los sindicados han perdido mucho poder en todos los sitios. Por lo que sé [y al tiempo que hace la entrevista mira con atención las cifras que escupe su ordenador personal], y con datos que se refieren al periodo 2007/2014, tanto de la OCDE como de Eurostat, es que la brecha salarial entre hombres y mujeres en España es menor de la que existe en EEUU o Reino Unido.

 Goldin. (FBBVA)
Goldin. (FBBVA)

P.- ¿La solución para reducir la brecha pasa por mayor transparencia? Es decir, que se sepa cuánto gana cada trabajador en la empresa para poder comparar…

R.- Sí, puede ser una solución, eso no perjudicaría, al contrario. Pero ese no es el problema.

P.- ¿Y cuál es?

R.- El problema es que las mujeres que trabajan están más pendientes de atender al mismo tiempo el hogar, mientras que los hombres atienden solo la oficina.

P.- Se supone que más en los países mediterráneos que en los del norte de Europa o los anglosajones, en los que la familia no es tan relevante.

R.- Puede ser, pero no es solamente eso. Hay que recordar que las tasas de fertilidad son increíblemente bajas en el sur respecto al norte. Es una ironía que nos preocupemos de la brecha de género en España, Portugal o Italia y resulta que la tasa de fertilidad es extremadamente reducida.

P.- Sugiere que la cuestión de la brecha de género tiene que ver más con la calidad del sistema productivo que con una simple regulación laboral… En la vieja Unión Soviética todo el mundo -hombres y mujeres- cobraban el mismo salario y accedían casi a los mismos puestos.

R.- Lo primero que hay que decir es que el hecho de que haya diferencias salariales no necesariamente significa que haya discriminación. Pueden existir diferencias y no haber discriminación. Si se refiere a que el sistema productivo genera discriminación, por ejemplo, que las mujeres ocupen empleos más precarios que los hombres, lo primero que hay que ver es si esas mujeres empleadas en ocupaciones a tiempo parcial realmente lo quieren. Lo que si sabemos es que los que tienen empleo temporal tienen menos salarios y las empresas invierten menos en formación cuando el empleo es a tiempo parcial, porque el incentivo es menor. Lo relevante, creo, es saber si esas personas trabajan en esas condiciones porque han querido o porque se les ha forzado porque no había más remedio. Lo importante son las elecciones individuales. Hay mucha gente que elige trabajar a tiempo parcial.

P.- ¿Estamos ante una nueva era de desglobalización?

R.- Espero que no.

P.- El daño ya está hecho con las guerras comerciales y la ralentización del PIB…

R.- Sí, pero todavía no es relevante. Veremos.

 Goldin. (FBBVA)
Goldin. (FBBVA)

P.- Lo que sí vemos ya es el resurgir de los nacionalismos.

R.- Están cambiando muchas cosas. Vemos, por ejemplo, que el cambio climático está obligando a emigrar a mucha gente por razones de necesidad. Eso es lo que explica que en algunos países hayan emergido partidos populistas que quieren cerrar las fronteras, pero esto todavía no conlleva cerrar el comercio.

P.- ¿Qué opina sobre Trump?

R.- ¿Qué crees que pienso sobre Trump? Yo vivo en Cambridge, Massachusetts... [y se ríe de forma clamorosa]. Nosotros solemos decir que vivimos en una burbuja, y fuera de ella está Trump.

P.- Cómo explica que EEUU haya enlazado el periodo de expansión más largo de su historia.

R.- La cuestión no es el crecimiento, que es bueno después de una horrible recesión, el problema es saber a quién beneficia. Es decir, cómo se distribuye ese crecimiento. Y lo que sabemos es que ese crecimiento ahora sólo está beneficiando a las clases superiores, a las rentas elevadas. Lo que tenemos que hacer es que ese crecimiento de la última década beneficie a todos los americanos y no solamente a una parte. Pero también -lo dice riendo de forma expresiva- librándonos de Trump.

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