La venta de vehículos diésel se ha hundido

El Gobierno incrementa la recaudación con los hidrocarburos tras el boicot al diésel

El Ejecutivo de Pedro Sánchez registra un repunte de los ingresos como consecuencia de la evolución del tipo medio efectivo, al alza por el mayor crecimiento del consumo de gasolinas frente al gasóleo

Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i), hace entrega a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor (d), el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019. (EFE)
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i), hace entrega a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor (d), el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019. (EFE)

El Gobierno ya ha logrado aumentar la recaudación con el Impuesto sobre Hidrocarburos antes de elevar los gravámenes al combustible. El Ejecutivo ha registrado en los últimos meses de 2018 "un repunte de los ingresos como consecuencia de la evolución del tipo medio efectivo, al alza por el mayor crecimiento del consumo de gasolinas frente al de gasóleo de automoción".

Según detalla en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2019, en el Impuesto de Hidrocarburos, el de más peso en la recaudación de todos los impuestos especiales (supone más de la mitad del total) apunta a un incremento del 2,9% en 2018. En total, contabilizadas las participaciones de las administraciones territoriales, por este gravamen España ha recaudado 11.194 millones de euros.

El aumento de la recaudación por este concepto se da en pleno boicot de algunos miembros del Gobierno contra la tecnología diésel. El Gobierno ha decidido elevar los impuestos en 3,8 céntimos por litro de gasóleo para acercarlo al precio de la gasolina, excepto para el transporte profesional. Además, el PP ya decidió antes de abandonar el poder que el 1 de enero de este año el tramo autonómico fuera armonizado con la tributación máxima en todas las regiones.

La subida, en cualquier caso, es menor de la que se barajó en un primero momento, cuando llegaron a lanzarse mensajes de equiparación de impuestos en ambos combustibles. Para 2019 Hacienda espera que el aumento de gravamen al diésel proporcione 670 millones de euros más para las arcas del Estado.

Además, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, señaló en el Congreso de los Diputados que el diésel tenía los días contados. Meses después, el borrador sobre la ley de Cambio Climático incluía el fin de la venta de vehículos de combustión en 2040 y su circulación a partir de 2050.

Esta no es la única administración que ha declarado la guerra a esta tecnología. El Ayuntamiento de Madrid ya ha prohibido la circulación por el centro de la capital para que los diésel anteriores a 2006 y los gasolina de antes de 2000. Desde el próximo año 2020 ya no podrán apartar en zonas SER (pago por estacionamiento transitorio) y desde 2025 tendrán prohibida la circulación por todo Madrid.

Este clima contrario al diésel ha provocado que el valor de los vehículos diésel ha caído con fuerza, tanto nuevos como de segunda mano. Las matriculaciones se han hundido en 2018 a niveles de hace dos décadas. Cuando hace dos años el 70% de las ventas eran propulsadas por gasóleo, a día de hoy apenas superan el 30%.

La consecuencia, según refleja el Gobierno, es que cada vez se reposta menos gasóleo y más gasolina, que aunque emite menos partículas y óxidos nitrosos, los gases que empeoran la calidad del aire en las ciudades, liberan mayor cantidad de CO2, el principal agente que contribuye al cambio climático. Como la gasolina es más cara que el diésel, a medida que gana peso este combustible aumenta también la recaudación total.

Unos ingresos, de cualquier manera, bienvenidos para un Gobierno que pretende sacar adelante un importante aumento del gasto con el que financiar sus políticas y mantenerse en La Moncloa.

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