Caso Bankia: Solbes reconoce que se equivocó al negar la crisis económica y carga contra Zapatero
"Hubo claros errores de previsión"

Solbes reconoce que se equivocó al negar la crisis económica y carga contra Zapatero

"No me parecía ir a las elecciones con la palabra crisis", reconoce el exvicepresidente, y critica que su Gobierno diera demasiado peso a los sindicatos para elevar los salarios cada año

Foto: El ex vicepresidente económico del Gobierno Pedro Solbes, junto al exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (EFE)
El ex vicepresidente económico del Gobierno Pedro Solbes, junto al exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez. (EFE)

En la campaña electoral del año 2008, cuando la crisis financiera internacional estaba fuera de toda discusión, el entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, fue el encargado de defender las bondades de la economía española ante los electores. A pesar de los problemas de competitividad, déficit por cuenta corriente y excesos del crédito, Solbes defendió que España se enfrentaba a una desaceleración puntual de la economía, que se prolongaría durante 2009 y que se superaría en 2010. El tiempo no tardó en quitarle la razón y ahora reconoce su error de cálculo, aunque achaca al expresidente Zapatero una buena parte de los errores.

El exvicepresidente ha asumido este miércoles los "claros errores de previsión en el ámbito macroeconómico" que cometió el Gobierno en ese momento, pero asegura que "no me parecía ir a las elecciones con la palabra crisis". "No fuimos capaces de detectar la crisis que venía en 2009", ha reconocido en su intervención en la comisión de investigación de la crisis financiera que está llevando a cabo el Congreso de los Diputados. Pese a todas las advertencias que recibió en ese momento de muchos analistas y también de la oposición, Solbes insistió en que la economía española era sólida y que el bache sería leve y temporal. "Se pensaba volver a una situación de crecimiento a partir de 2010 y tampoco sucedió", ha reconocido.

Pese a sus errores de cálculo en ese momento, Solbes sigue defendiendo que en la campaña electoral de 2008 negara la existencia de la crisis, optando por ser más cauteloso. "Estábamos en un momento tan complejo que ambas tesis [desaceleración y crisis] eran válidas". En cualquier caso, que rechazara la inminente recesión "no es de una gravedad enorme". También defiende que él mismo advirtió públicamente a los sectores financiero e inmobiliario de la cantidad de riesgos que estaban asumiendo en el sector de la vivienda, pero que sus alertas "cayeron en saco roto". "Para el sector financiero era más importante mantener su posición frente a los competidores. En definitiva, que la fiesta no terminara", ha denunciado.

Para el sector financiero era más importante mantener su posición frente a los competidores. Que la fiesta no terminara

Para Solbes, el problema en la detección de los riesgos macroeconómicos que atravesaba el país fue el principal causante de la crisis que vino después. En esos años, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ignoró los indicadores más preocupantes, especialmente el déficit por cuenta corriente, que reflejaba que España crecía en base al crédito exterior, multiplicando su vulnerabilidad ante crisis económicas. "Se minusvaloró el riesgo del déficit por cuenta corriente", ha reconocido Solbes, pero explica el error en que el Mercado Único debería haber reducido los riesgos de financiación, "pero la unión monetaria era limitada y los elementos existentes en un Estado federal distaban mucho de los disponibles en Europa", ha justificado.

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Los reiterados errores del Gobierno (y de otros organismos) para detectar las debilidades de España llevaron a Solbes a cometer otro error que ha reconocido: una política fiscal excesivamente expansiva apoyada en ingresos cíclicos. En esos años, el 'boom' del sector inmobiliario y la inflación dispararon la recaudación del Gobierno, que se dedicó a elevar el gasto público con esos recursos coyunturales. "La solución más deseable hubiese sido una política fiscal más restrictiva [...] hubiese mejorado nuestro margen de actuación" tras el estallido de la crisis, ha admitido Solbes. "Se intentó en parte, pero era una alternativa políticamente difícil, porque aceptar el superávit cada año no era fácil".

Cuando estalló la crisis, el Gobierno aplicó políticas de gasto para recuperar el crecimiento, como fueron los famosos planes E. Estas medidas expansivas llevaron a España a tener un déficit fiscal del 11% del PIB en 2009, lo que drenó recursos para destinarlos a la recapitalización del sector financiero, como sí hicieron otros países. Esta decisión "no dio mucho más margen del que tuvimos", ha reconocido. Este aumento del gasto público enfrentó a Solbes con Zapatero, ya que el vicepresidente consideraba que no era apropiado este aumento del Presupuesto. "Él veía que teníamos margen porque las arcas estaban llenas", ha explicado Solbes.

Solbes ha asegurado que las políticas de aumento de gasto que se aprobaron en esos años fueron decisión de Zapatero y eso limitó la capacidad de acción del Estado. Además de los sucesivos planes E, el Gobierno aprobó otras medidas de estímulo fiscal, como la ayuda de 400 euros en el IRPF o el cheque bebé, que trastocó todos los planes presupuestarios. Por ejemplo, el coste de la desgravación en 2009 alcanzó los 5.700 millones de euros, muy lejos de los 1.500 millones que proyectó el Ejecutivo. "Yo hubiera preferido reservar esos recursos por si la crisis se complicaba", ha explicado Solbes, pero "quien tiene la capacidad de hacer las cosas es el que decide [Zapatero]. Punto". Esas discrepancias entre Solbes y Zapatero provocaron su salida del Gobierno en abril de 2009. "Yo puse mi cargo a disposición del presidente y al final se produjeron las cosas como se produjeron", ha zanjado el exvicepresidente.

Las reformas laborales se dejaron excesivamente en manos de los agentes sociales

También ha criticado el peso que dio Zapatero a los sindicatos en esos años para negociar las condiciones laborales y que provocó una subida de salarios que elevó la inflación y la pérdida de competitividad de la economía española. "Las reformas laborales se dejaron excesivamente en manos de los agentes sociales", ha lamentado, "si hubiéramos hecho algunas cosas más, habríamos evitado problemas posteriores". Solbes ha reconocido que "no fuimos capaces de mejorar la situación de los costes laborales unitarios", lo que hundió la competitividad interna, y fue así por el "excesivo peso de los factores políticos". En otras palabras, su Gobierno se opuso a tomar medidas para frenar el ciclo de incremento de los salarios. También reclamó a Zapatero una reforma laboral para dar más flexibilidad al mercado para bajar la tasa de paro estructural y las pensiones, pero se encontró con la oposición del presidente.

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Los problemas macroeconómicos se traducían en una gran necesidad de financiación exterior que canalizaba la banca española a través de préstamos del exterior. Las entidades más expuestas eran las cajas de ahorro con problemas de gobernanza, ha argumentado Solbes, pero su Gobierno se encontró con grandes obstáculos para cambiar la gestión de las entidades y profesionalizarlas, dados los intereses de las diferentes comunidades autónomas en controlarlas. "Dada la alta sensibilidad política y territorial, modificar su gobernanza no era realista si no surgían problemas de solvencia", como posteriormente ocurrió. Solbes argumenta que para cambiar la ley de las cajas hubiese sido necesario un gran acuerdo en el Parlamento, pero como el PSOE gobernaba con el apoyo de los partidos nacionalistas, no fue posible afrontar un cambio legislativo en el Parlamento.

La famosa carta de los inspectores

Solbes también ha querido defender por qué no hizo caso a la carta de los inspectores del Banco de España que recibió en el año 2006 en la que alertaban de que la entidad estaba ignorando algunas debilidades del sistema financiero. "No tenía conciencia de la carta, pero releyéndola entiendo que lo apropiado era no despacharla", ha afirmado el exvicepresidente. Para Solbes, "no tenía demasiado sentido" poner a los inspectores al mismo nivel que al gobernador, por lo que era sensato "darle una importancia limitada". En su opinión, los cauces de los inspectores para alertar de la situación de las entidades financieras no pasan por una carta al Gobierno, sino que tienen que comunicarlo al propio Banco de España para que este tome las decisiones apropiadas.

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En cuanto al contenido de la carta, Solbes ha explicado que "no es muy distinto a lo que decía el Banco de España en esos momentos" y además "contiene algunas contradicciones". El exvicepresidente considera que los inspectores fallaron al anticipar los problemas de los activos no productivos ('non performing loans') que posteriormente sufrió el sector como consecuencia del aumento de la morosidad. Tampoco advirtieron de que hubiese ninguna entidad insolvente, como posteriormente ocurrió.

Nuestro sistema financiero se consideraba como muy solvente por las medidas diferenciales aplicadas por el supervisor

Tanto el Banco de España como el Gobierno consideraron en ese momento que el sistema financiero español era sólido y simplemente se enfrentaba a un problema de liquidez. "Nuestro sistema financiero se consideraba como muy solvente por las medidas diferenciales aplicadas por el supervisor", como fueron las provisiones anticíclicas y la decisión de meter dentro del perímetro de las entidades activos fuera de balance.

Críticas al Banco de España y la CNMV

Solbes ha repartido culpas a otros organismos para reducir sus responsabilidades en la crisis financiera. Una de las decisiones que se adoptaron antes del estallido de la burbuja fue reforzar a las cajas con la comercialización de las preferentes. Solbes ha defendido el diseño de estos activos financieros, pero ha lamentado la "nefasta" comercialización que se hizo, algo que debieron supervisar el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). "La idea conceptualmente era buena", ha señalado el exvicepresidente, ya que "era un intento de tener una referencia de capital".

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"La venta fue un verdadero desastre", ha repetido Solbes. "Si hay algo que debe venderse con cuidado a inversores definidos es un tema tan complejo como son las preferentes", ha remarcado, ya que "no se puede vender en la taquilla normal al ciudadano". Lo que no tiene tan claro Solbes es si hubo alguna forma de corregir esta venta indiscriminada de este producto financiero tan complejo. "La verdad es que no lo sé", ha reconocido. Lo que está claro es que "el resultado conseguido con las preferentes en absoluto era el deseable, con unos efectos negativos claros".

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