Justifica su labor al frente del BdE

Caruana culpa de la crisis a los gestores de las cajas por su "gobernanza deficiente"

El exgobernador del Banco de España justifica que el supervisor “no puede sustituir” la labor de los gestores y asegura que cuando dejó la entidad, España no estaba condenada a la crisis

Foto: Jaime Caruana, exgobernador del Banco de España, durante su comparecencia en el Congreso. (EFE)
Jaime Caruana, exgobernador del Banco de España, durante su comparecencia en el Congreso. (EFE)

El Banco de España fue un visionario al aplicar provisiones anticíclicas, germen de la supervisión macroprudencial, pero la “gobernanza deficiente” de algunas cajas de ahorros y la mala regulación de la supervisión hicieron inservible la acción de la entidad. Así se ha justificado el gobernador del Banco de España entre 2000 y 2006, Jaime Caruana, actual director general del Banco de Pagos Internacional (BIS). Caruana ha acudido esta mañana a la comisión de investigación de la crisis financiera del Congreso de los Diputados y ahí ha defendido su labor al frente del Banco de España, porque “realizó sus funciones supervisoras con intensidad e hizo todo lo que pudo hacer”.

Sin embargo, durante esos años se gestó la grave crisis financiera que estallaría en el año 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers y que en España fue especialmente grave. Según Caruana, los problemas no se debieron a una mala supervisión del BdE, sino que fueron la consecuencia de los errores regulatorios y la mala gestión de las cajas. En el caso de los errores regulatorios, el problema es que la normativa centraba las labores de supervisión en las cuestiones microprudenciales, esto es, entidad por entidad, sin contar con una visión del conjunto del sistema. “El Banco de España no contaba con las herramientas macroprudenciales”, alega Caruana, por lo que lo máximo que pudo hacer es "estirar las medidas con las provisiones anticíclicas". "El marco regulatorio no estaba preparado", ha sentenciado.

En cuanto a la mala gobernanza de las cajas de ahorros, Caruana alega que "la responsabilidad de los gestores no puede ser sustituida por ningún supervisor”. El exgobernador señala que el Banco de España “aplicó las mismas normas” de supervisión a todas las entidades, pero que los resultados fueron muy diferentes entre ellas, por culpa precisamente de esta mala gestión. “Las entidades más prudentes y mejor capitalizadas resistieron mejor la crisis […] los casos más graves ocurrieron en las cajas con más problemas de gobernanza”. De esta forma, el exgobernador se lava las manos respecto a la grave crisis que sufrió el sector y alega que su actuación fue correcta en todo momento. El único error que ha admitido es el de ser incapaz de prever la crisis financiera global tan profunda que se avecinaba en 2006.

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El exgobernador ha alegado que se realizaron recomendaciones "tajantes" a las entidades financieras, pero justifica que las entidades ignoraban sus advertencias. Además, si cumplían los requisitos de supervisión, "no se podían poner sanciones". De este modo, el gobernador ha tratado de justificar que hizo todo lo que pudo, pero su actuación estaba limitada por la normativa vigente. Una justificación que han criticado todos los grupos políticos de forma unánime por "falta de autocrítica". "No he sido muy crítico con el Banco de España porque hizo algo más que los bancos centrales de otros países", se ha defendido Caruana.

La famosa carta de los inspectores

A pesar de estas dificultades a las que tuvo que enfrentarse el Banco de España, siempre según Caruana, el supervisor sí realizó advertencias sobre “los desequilibrios latentes”. Una visión que contrasta con la carta que enviaron en el año 2005 los inspectores del BdE al ministro de Economía, Pedro Solbes, en la que advertían de la complacencia de la entidad en la supervisión. En esa misiva, la advertencia era más que explícita: “Nuestro sentido de la responsabilidad, así como la lealtad que le debemos a la institución para la que trabajamos, nos obliga a desmarcarnos de los imprudentes análisis de la realidad que presenta el señor Caruana en sus últimas comparecencias públicas”.

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Caruana discrepa de esa carta de los inspectores, ya que sus advertencias sobre la situación económica y financiera fueron las mismas que las que realizó el supervisor, por lo que no es justo que criticaran su complacencia. "Si se miran mis discursos, es obvio que tenía preocupación", alega. Además, el exgobernador lanza un dardo a los inspectores, a quienes critica que "tampoco vieron la crisis de solvencia" ni la "dependencia de la financiación externa". "Advirtieron de lo que en ese momento estaba advirtiendo el Banco de España", ha explicado Caruana, por lo que no aportaron nada nuevo con su carta.

Las entidades más prudentes resistieron mejor la crisis, los casos más graves ocurrieron en las cajas con problemas de gobernanza

La crisis bancaria fue, en gran medida, la crisis inmobiliaria que vivió España, ya que el crédito disparado fue quien infló los precios de los activos. Caruana ha recordado que en el año 2003, el Banco de España publicó dos informes en los que advertía de una sobrevaloración de la vivienda de entre el 8% y el 20% en función de los distintos territorios. “Desde entonces, el banco incorpora a su estrategia de comunicación la sobrevaloración” de la vivienda, por lo que no se puede acusar de no ver lo que ocurría.

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Caruana considera que el Banco de España fue pionero al avanzar hacia la supervisión macroprudencial desde finales de los noventa, lo que permitió a las entidades españolas afrontar el inicio de la crisis con mayor fortaleza. Lo hizo con las provisiones contracíclicas, que pretendían generar un colchón durante la época de expansión del crédito para generar reservas ante posibles situaciones de morosidad. “Ahora sabemos que fueron insuficientes, pero mitigaron el impacto de la crisis”, ha señalado el exgobernador.

Estas provisiones recortaban los márgenes de las entidades, por lo que no eran bienvenidas en el sector. Caruana ha reconocido que existieron presiones durante sus años de mandato para evitar que las provisiones anticíclicas se incrementasen y cortasen la burbuja de crédito y beneficios en que estaban inmersas las entidades. Eso sí, ha asegurado que no recibió ninguna presión "ni ninguna llamada" de dirigentes políticos pidiendo que no frenara la expansión del crédito.

En su opinión, si no hubiese sido por la crisis financiera global, el ajuste habría sido más suave

“Las provisiones llegaron a ser cerca del 30% del resultado antes de impuestos”, ha remarcado Caruana. Esto significa que gracias a estas provisiones, las entidades contaron con algo más de 23.000 millones para afrontar el inicio de la crisis. Una cifra cuantiosa que, en cualquier caso, tuvo un impacto reducido cuando estalló la crisis y se vieron los desequilibrios que habían acumulado las entidades. "Estoy convencido de que muchas entidades no tuvieron más problemas por los requerimientos, exigencias... del Banco de España", ha argumentado el exgobernador.

A pesar de los problemas latentes —déficit por cuenta corriente, burbuja de crédito, problemas de competitividad...—, Caruana considera que España no estaba condenada cuando abandonó el Banco de España. En su opinión, si no hubiese sido por la crisis financiera global, el ajuste podría haber sido más suave. El exgobernador alega que al final de su mandato, España tenía superávit presupuestario, la deuda pública estaba en mínimos históricos, el país tenía una calificación crediticia de triple A, la morosidad estaba en mínimos y las reservas anticíclicas eran “apreciables”. Dos años después, saltó todo por los aires.

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