Es un error de concepto que se repite

No, no es cierto que el 96% de los nuevos parados sean mujeres

El aumento en el 'stock' de paradas no significa que las empresas estén despidiendo a mujeres de forma masiva. Aunque existe cierta desigualdad en el mercado laboral, no es tan alarmante

Foto: Una tatuadora trabaja en su estudio. (EFE)
Una tatuadora trabaja en su estudio. (EFE)

El Ministerio de Empleo publica centenares de datos mensuales en sus estadísticas sobre la evolución del desempleo registrado en las oficinas del SEPE, pero en esta ocasión muchos líderes políticos de la izquierda se han centrado en un dato sorprendente: el 96% de los nuevos parados son mujeres. Una cifra escandalosa con la que denunciar la mala situación del mercado laboral. Aquí, unos ejemplos:

No es la primera vez que ocurre algo similar, de hecho no es ni el peor que se ha conocido en los últimos años (en enero y marzo de 2016 subió el paro entre las mujeres y cayó entre los hombres, por lo que el dato es ¡superior al 100%!), pero nunca antes tuvo tanta relevancia. El principal motivo es que es una lectura incorrecta de los datos que conduce al lector a equivocarse con la información. Es cierto que el mercado laboral trata peor a las mujeres que a los hombres, pero en ningún momento la diferencia es tan alarmante, ni se están produciendo despidos masivos de mujeres.

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El problema está una vez más en la diferencia entre el 'stock' y el flujo. El 'stock' de parados (que mide el número total de desempleados) aumentó en noviembre en 7.255 personas, de las cuales el 96% fueron mujeres. Pero esto no significa que los nuevos parados fuesen mujeres, ya que para analizar la evolución de los nuevos parados hay que observar el flujo de desempleados. En otras palabras, si lo que se quiere es conocer cuántas personas de las que estaban trabajando se quedaron en el paro, hay que buscar esta cifra concreta.

Utilicemos un ejemplo para que sea más sencillo. Imaginemos un aparcamiento con coches rojos y verdes. Si queremos saber cuántos coches de cada color entraron al aparcamiento a lo largo de una tarde, no podremos contar cuántos coches había aparcados por la mañana y los que quedan al final de la tarde, porque nos habremos perdido todo el flujo de coches que entraron y salieron. Por ejemplo, si hay cinco coches de cada color y al final de la tarde quedan siete coches rojos y seis verdes, sería erróneo pensar que han entrado en toda la tarde dos rojos y uno verde. Perfectamente podrían haber entrado y salido una decena de coches de cada color, o de un solo color. Por eso, si queremos conocer el flujo, no podemos mirar solo el 'stock'.

En el caso del paro ocurre lo mismo, si queremos saber cuántas personas de cada sexo han despedido las empresas, tendremos que mirar justo eso, cuántas personas de cada sexo han pasado del empleo al paro. No nos servirá con medir cuántas personas de cada sexo hay ahora en comparación con el mes anterior.

El SEPE publica mensualmente los datos del flujo de personas que pasan de la ocupación al paro, el problema es que lo hace con cierto retraso. Todavía no están disponibles los datos de noviembre, pero un repaso histórico sirve para comprender que no es posible que el 96% de las personas que se quedaron en el paro hayan sido mujeres. Si repetimos esta lectura incorrecta para observar los datos de septiembre, veremos que ocurrió algo similar: el 71% del aumento del 'stock' de parados fueron mujeres, dato también bastante escandaloso. ¿Significó una pérdida de empleo masiva entre el colectivo femenino? En absoluto.

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Vamos a los datos. En ese mes se fueron al paro casi 48.000 trabajadores. Esto es, personas que antes estaban ocupadas y que pasaron a estar desempleadas y registradas en el SEPE. Si se cumpliese que el 71% fueron mujeres, entonces las empresas tendrían que haber prescindido de 34.000 mujeres y de 14.000 hombres, pero no fue así: salieron 26.000 mujeres y 22.000 hombres. Esto es, un 55% de mujeres y un 45% de hombres.

El 'stock' de paro registrado puede aumentar por varios motivos, y no es homologable al flujo

Y esto se ha repetido sistemáticamente en el resto de meses, incluso en aquellos en los que la diferencia era mayor. Vamos a febrero de 2016. En ese mes, la desigualdad fue máxima: el paro subió en 2.400 mujeres y se redujo en 200 hombres. Según el dato que este martes ha mirado todo el mundo, diríamos que el 109% de los nuevos parados fueron mujeres. Si cualquiera leyese ese titular pensaría que las empresas están despidiendo mujeres para contratar a hombres en su lugar. Sin embargo, si miramos los flujos del mercado laboral, vemos que no es así. En ese mes, el número de mujeres que pasaron de la ocupación al paro fue de 17.000, mientras que los hombres fueron 18.000. Sí, 1.000 parados más hombres. ¿Cómo es posible?

La explicación técnica

Vamos con la explicación. El 'stock' de parados depende de otras variables y no solo del flujo de personas que se quedan sin empleo. Por eso el dato del 'stock' es engañoso y no sirve para analizar el flujo. Cuando leemos en un titular que el 96% de los nuevos parados son mujeres, automáticamente pensamos que el 96% de las personas que se han ido al paro son mujeres, pero no es así.

El 'stock' de paro registrado puede aumentar por varios motivos, por lo que no es homologable al flujo. Uno de ellos, por ejemplo, es que personas inactivas se apunten al desempleo porque piensan que ahora sí pueden encontrar un trabajo, o porque creen que podrán cobrar un buen sueldo. Siempre que esto ocurre y que aumenta la población activa, supone una buena noticia para cualquier país, ya que refleja que las condiciones del mercado laboral atraen a los desanimados.

Todavía no están disponibles los datos desagregados de noviembre, pero es posible que escondan una buena noticia detrás de este aumento del 'stock' de desempleadas. Esto fue lo que ocurrió en septiembre de este año (mes para el que hemos visto antes el ejemplo porque los datos fueron similares a los de este noviembre). En ese mes, el 'stock' de parados aumentó en 28.000 personas, de las cuales 8.000 fueron hombres y 20.000 mujeres, y toda la diferencia se explica por la población activa, no por los despidos. En ese mes se apuntaron al SEPE 204.000 hombres y 222.000 mujeres, esto es, 18.000 desempleadas más como consecuencia del aumento de la población activa entre las mujeres. Lejos de ser una mala noticia es muy buena, pese a que nadie lo compartiese en sus redes sociales.

La tendencia histórica es que los nuevos parados sean siempre un número similar de hombres y mujeres, con una horquilla de entre el 40% y el 60%, pero nunca más allá del 60% como tendencia. De hecho, el número de personas que se van al paro suele ser mayor entre los hombres por un efecto puramente estadístico: hay más hombres en el mercado laboral. También el INE elabora esta estadística con las encuestas de la EPA y el resultado es semejante.

Los datos de noviembre todavía no están disponibles, pero nada hace presagiar que haya cambiado esta tendencia histórica. Los datos de 'stock' en 'meses de transición' como noviembre son siempre muy bajos: no hay ni muchas contrataciones ni despidos (en noviembre hubo 7.255 parados más en toda España). Esto hace que con datos tan bajos de cambio del 'stock', cualquier desviación genera cifras porcentuales muy altas, como es este 96%. Pero eso no significa que las empresas estén despidiendo mujeres de forma masiva.

Hay otros motivos que influyen en el 'stock' de desempleados registrados en el SEPE y que nada tienen que ver con los despidos de las empresas. Por ejemplo, los parados que salen del sistema porque se jubilan, o porque han perdido todas las prestaciones y deciden no renovar su demanda de empleo. Los motivos por los que varía el paro son muchos y no todos se deben a los despidos de las empresas o a que no contraten a mujeres.

El número de afiliados en el último año ha aumentado en 637.000 personas, de las cuales el 55% son hombres y el 45%, mujeres

Todo esto no significa que en el mercado laboral las mujeres no estén claramente perjudicadas. Todas las estadísticas que existen tienen un sesgo negativo para las mujeres, desde los salarios hasta la precariedad o la ocupación. Las estadísticas mensuales no son útiles para medir esta tendencia, por eso es mucho mejor observar tasas interanuales, que muestran mejor la realidad del empleo.

Por ejemplo, en el último año, el número de afiliados a la Seguridad Social ha aumentado en 637.000 personas, de las cuales el 55% son hombres y el 45%, mujeres. Un dato que está desviado a favor de los hombres, pero que no llega al escandaloso 96%. Un dato similar ofrece la EPA en cuanto al número de ocupados: en el último año, el 'stock' de empleados ha crecido en 522.000 personas, de las que el 59% son hombres y el 41%, mujeres. Además, la tasa de paro entre los hombres es del 14,8% y entre las mujeres, del 18,2%. Datos que demuestran que es indudable que existe una desventaja en contra de las mujeres.

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