Un problema que surgió con la reforma de hace 4 años

Caos en las empresas: desde 2013 los empleados mayores se resisten a jubilarse

La reforma de las pensiones de ese año penalizó la jubilación anticipada y premió la prolongación de la vida laboral lo que dificulta que las compañías rejuvenezcan sus plantillas

Foto: Trabajadores de una cadena de montaje. (EFE)
Trabajadores de una cadena de montaje. (EFE)

La jubilación anticipada es un grave problema para los sistemas de pensiones de reparto, como es el caso de España. Por un lado, se pierde un cotizante y, por otro, se carga con un nuevo beneficiario. Si esto se une al aumento de la esperanza de vida, el resultado es que los jubilados se pasan cada vez más tiempo cobrando una prestación. Para aliviar esta carga extra, el Gobierno incluyó una serie de cambios en la reforma de las pensiones de 2013 que penalizaba la jubilación anticipada y primaba la prolongación del trabajo más allá de la edad legal de jubilación.

Esta medida, que se adoptó para reducir las cargas del sistema público de pensiones y aumentar los ingresos, está teniendo consecuencias negativas para las empresas, que se encuentran con plantillas cada vez más envejecidas. Desde el año 2013 hay cada vez más trabajadores que deciden prolongar su vida laboral, lo que genera problemas para la planificación de los recursos humanos a muchas compañías. "La no obligatoriedad de acceder a la jubilación en España [que se introdujo en la reforma laboral de 2012], combinada con una posible ausencia de planificación a nivel privado de la jubilación, podría derivar en situaciones de empleados que decidan prolongar su trabajo", explica Álvaro Granado, responsable del área de pensiones de KPMG Abogados, "esta circunstancia se traduciría en un posible envejecimiento de las plantillas, con el consiguiente impacto en el área financiera y de recursos humanos".

Las consultoras se han encontrado con un aluvión de empresas que demandan sus servicios para gestionar esta situación. Para ellas es fundamental rotar su plantilla para contratar jóvenes que dominen las nuevas tecnologías. Hasta hace unos años los trabajadores aceptaban jubilaciones anticipadas para disfrutar del retiro lo antes posible, pero ahora se enfrentan a una penalización en su cotización, por lo que deciden prolongar su vida laboral, incluso por encima de la edad legal de jubilación.

"Son muchas empresas las que están en esta situación", señala Jaime Sol, socio responsable de People Advisory Services de EY. Las dos reformas casi seguidas del sistema de pensiones, de 2011 y 2013, unidas al déficit del sistema han disparado la incertidumbre sobre la prestación pública. ¿Qué pensiones pagará en el futuro la Seguridad Social? Tal es la preocupación que los trabajadores prefieren sacrificar unos años de jubilación a cambio de elevar sus ahorros y mejorar su cotización.

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Las empresas ya han perfilado una estrategia para incentivar una jubilación temprana de los trabajadores, ya sea en la edad ordinaria de jubilación, o de forma anticipada dos años antes. Lo que están recomendando las consultoras es contratar seguros de vida colectivos para sus trabajadores que vencen a una determinada edad, los 65 por ejemplo. Estos seguros los cobra el trabajador cuando se jubila, pero si no lo hace, pierde todo el dinero que ha ido aportando la empresa.

La no obligatoriedad de jubilarse y la falta de planificación deriva en situaciones de empleados que deciden prolongar su trabajo

Con esta estrategia, el trabajador tiene un incentivo para jubilarse cuando lo pacta con la empresa y, además, consigue un colchón que reduce su incertidumbre sobre la pensión pública futura. "Es importante que las empresas establezcan medidas para que se jubilen y perciban una pensión complementaria", recuerda Sol. "Se está haciendo cada vez más necesario disponer de un sistema privado de jubilación como sistema complementario a la Seguridad Social", explica Granado.

Una reforma efectiva

Uno de los objetivos principales del Gobierno cuando aprobó la reforma de las pensiones de 2013 era "racionalizar el acceso a los planes de jubilación anticipada y a otras vías de salida temprana del mercado laboral, y favorecer la prolongación de la vida laboral", como aparece en el preámbulo del Real Decreto-Ley 5/2013 de 15 de marzo. Para lograrlo decidió penalizar la salida temprana del mercado laboral e incentivar la prolongación de la vida laboral.

Para hacerlo, en primer lugar estableció requisitos más estrictos para las jubilaciones anticipadas voluntarias. Para empezar, solo se puede salir del mercado laboral dos años antes de la edad ordinaria de jubilación (actualmente 63 años y 5 meses y en 2027 será de 65 años) y no antes. Además, el trabajador tiene que sumar 35 años de cotización efectiva, lo que equivale a estar trabajando ininterrumpidamente desde los 28 años.

En segundo lugar, estableció penalizaciones para todos los trabajadores que se jubilen anticipadamente, de modo que no cobrarán el 100% de su pensión. Por regla general, el trabajador tendrá una penalización del 16% (un 2% por cada trimestre de jubilación anticipada). Cuantos más años tenga cotizados, la penalización será menor, hasta el punto de que si acumula más de 44 años y medio de trabajo, tendrá una reducción del 1,625% por trimestre.

La Comisión Europea considera que la reforma de 2013 es muy efectiva para incentivar el empleo en la parte final de los mayores de 55 años

En tercer lugar, para retrasar al máximo posible la edad de jubilación, el Gobierno permitió compatibilizar el trabajo con el cobro del 50% de la pensión. De esta forma, un asalariado puede elevar su ahorro en la parte final de su vida y así asegurar un colchón mayor para los años de jubilación.

La Comisión Europea considera que estas medidas son muy efectivas para incentivar el empleo en la parte final de la carrera laboral de los trabajadores. De hecho, España será en unas décadas el país que más porcentaje de personas mayores de 55 años tenga en activo de toda la Unión Europea. Así lo estima la Comisión en su informe, 'The ageing report', cuya metodología y supuestos previos publicó la semana pasada.

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Si en 2016 la tasa de participación entre los 55 y los 64 años (porcentaje de trabajadores activos sobre el total de población en esa franja de edad) era del 59,2%, gracias a la reforma de 2013 aumentará hasta el 81,8% en 2070. Esto significa que en unas décadas se multiplicará el número de trabajadores de más edad.

En 2070, el 84% de las mujeres de entre 55 y 64 años seguirán activas, estima la Comisión

La intensidad del empleo será especialmente elevada entre las mujeres, por diversos motivos: su envejecimiento físico es más lento, su esperanza de vida es mayor y su salario medio es más bajo. La Comisión estima que el 83,9% de las mujeres entre 55 y 64 años estarán activas en 2070, el dato más alto de todo el continente europeo. Actualmente, apenas la mitad de las mujeres en esa franja de edad están en el mercado laboral.

Las estimaciones de la Comisión reflejan una realidad innegable para España (y también para el resto de países europeos), las plantillas irán envejeciendo. Esto no significa que vaya a ser un problema en el futuro, pero sí lo es en la actualidad. El motivo es que los trabajadores más veteranos no tienen formación en nuevas tecnologías y, por tanto, no cubren las necesidades que hoy tienen las empresas. Para el futuro, la solución será la formación permanente de los trabajadores, ya que a día de hoy es casi inexistente.

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