Draghi, ante los fantasmas de Trichet: ¿ha llegado el momento de retirar los estímulos?
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La gran duda del presidente

Draghi, ante los fantasmas de Trichet: ¿ha llegado el momento de retirar los estímulos?

La reunión del BCE genera una expectación que no se había visto en todo el año. La recuperación avanza firme, pero el euro en máximos supone una amenaza para la inflación

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi, en Estonia. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi, en Estonia. (Reuters)

La confianza económica de la eurozona marcó en agosto su nivel más alto de los últimos 10 años. En toda la crisis no hubo tanto optimismo entre los diferentes actores económicos, lo que refleja bien que la recuperación está asentada entre los socios del euro. En este escenario, cada vez tiene menos sentido mantener una política monetaria 'de emergencia' como la que sigue aplicando el Banco Central Europeo (BCE). El 'eurobanco' siente ya la presión del mercado por empezar la retirada de los estímulos, con todos los problemas que conlleva.

El presidente de la entidad, Mario Draghi, ha jugado hasta ahora el papel de héroe, aprobando estímulos que alegraban al mercado y elevaban la renta disponible de las familias. Sin embargo, ahora tiene que ser el 'villano' que retire estas medidas, con la presión que generará sobre la economía y la creación de empleo. Draghi se enfrenta así al 'fantasma de Trichet', expresidente del BCE, que subió los tipos en dos ocasiones en 2011, ya que esperaba que la recuperación se asentara, y lo que hizo fue ahondar la crisis posterior.

Nadie espera que Draghi suba los tipos en esta reunión, y tampoco durante el próximo año, pero sí podría comunicar cuándo empezará a retirar el programa de compra de activos actual, con el que inyecta cada mes 60.000 millones de euros al mercado. La expectativa de un cambio en la política monetaria del 'eurobanco' ha generado ciertas tensiones en los mercados de deuda y divisas en las últimas semanas, y eso que todavía no ha ocurrido nada. Esto muestra la alta expectación que tienen los inversores ante esta reunión.

Además de las palabras de Draghi en la rueda de prensa, también se espera con incertidumbre la actualización del cuadro de previsiones macroeconómicas, que mostrará si el BCE es optimista respecto a la evolución de la economía o si, por el contrario, tiene dudas. El consenso de mercado recogido por Bloomberg cree que la entidad elevará su estimación de PIB para 2017 y 2018 por encima respectivamente del 1,9% y 1,8% actual, apoyándose en los buenos datos del verano y el optimismo de los diferentes actores económicos. Sin embargo, también cree que rebajará la previsión de inflación para 2018, lo que será la mejor excusa de Draghi para no realizar ningún cambio en esta reunión.

Nadie espera que Draghi suba los tipos en esta reunión, pero sí podría comunicar cuándo empezará a retirar el programa de compras

La mayor parte de las casas de análisis cree que el BCE no realizará ningún cambio hoy, sino que esperará hasta la reunión del 26 de octubre para anunciar el inicio del 'tapering' (una reducción en la compra mensual de activos). Por este motivo, lo más importante de la reunión será el discurso de Draghi, ya que servirá para anticipar qué es lo que puede ocurrir en los próximos meses. El presidente tendrá que controlar sus palabras para no generar demasiadas expectativas, ya que en los próximos meses no le quedará otra opción que empezar la retirada de estímulos.

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Sin embargo, tampoco podrá dar muchas pistas sobre el endurecimiento de su política monetaria, ya que el tipo de cambio está generando mucha presión. El euro cotiza en las últimas jornadas cerca de los 1,20 dólares, una cota que no había alcanzado en los últimos dos años y medio. Esta subida de la moneda única encarece las exportaciones de la eurozona, una noticia negativa para la actividad económica de la región. Lo que es más importante es que reduce los precios de las importaciones, lo que genera una presión deflacionista que dificultará que el BCE consiga el objetivo de mantener la expectativa del IPC cerca del 2%. De ahí que los analistas anticipen una revisión a la baja de la expectativa de inflación, que actualmente está en el 1,5% para este año y el 1,3% para el próximo. Las estimaciones del BCE se asientan sobre una previsión de que el tipo de cambio se mantenga por debajo de los 1,10 dólares durante los próximos tres años, un escenario que parece inalcanzable actualmente.

El euro es un problema

Solo con la expectativa de una inminente retirada de estímulos, el euro ha escalado desde la zona de 1,05 dólares hasta superar los 1,19 dólares actuales. Si Draghi da alas a estos rumores en su discurso, el euro podría prolongar su subida, lo que generaría nuevos problemas al BCE. “La ausencia de comentarios por parte de Draghi en cuanto a la posibilidad de recortar el programa de estímulos podría llevar a una caída considerable de la divisa común, especialmente teniendo en cuenta el listón tan alto marcado por el mercado tras la reunión de julio”, señalan los expertos de Ebury. El presidente del BCE también tendrá que ser cauto a la hora de hablar del tipo de cambio, ya que podría recibir acusaciones de interferir en el comportamiento del mercado.

Fuentes del Gobierno de España consideran que este escenario de apreciación del euro retrasará la retirada de los estímulos del BCE, ya que un movimiento temprano elevaría todavía más el tipo de cambio. Esta situación afecta a la banca, que tendrá que enfrentarse a un escenario de tipos bajos durante más tiempo, con la presión que eso genera sobre sus márgenes. El miércoles, el mayor banco de Alemania, Deutsche Bank, pidió al 'eurobanco' que "termine la época del dinero barato" que está lastrando los resultados de los bancos. Parece que sus peticiones no serán atendidas por el BCE, pero no será por falta de presión de la banca hacia la entidad.

Se trata, por tanto, de un escenario difícil de gestionar para Draghi. A lo largo de los dos próximos años, el BCE tendrá que desmontar toda la trama de estímulos que ha levantado desde el año 2011, lo que significa elevar las tensiones en los mercados financieros, encarecer la deuda y reducir la renta disponible de las familias (principalmente por la subida de las hipotecas).

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El consenso de mercado cree que el presidente del 'eurobanco' anticipará el inicio del 'tapering' en la próxima reunión de octubre, pero no empezará a reducir las compras de activos hasta enero del próximo año. Si la recuperación se mantiene firme pese a este ajuste, la entidad seguirá recortando el volumen de las inyecciones hasta eliminarlas, en un proceso que durará hasta el próximo otoño. Esto significa que la primera subida de los tipos de interés no se producirá, probablemente, hasta el año 2018. Al menos eso es lo que descuentan los inversores actualmente. En otras palabras: confían en que Draghi sea muy prudente a la hora de retirar los estímulos, justo lo contrario de lo que hizo Trichet en 2011.

La ausencia de comentarios de Draghi de recortar el programa de estímulos podría llevar a una caída considerable del euro

El BCE “solo anunciará sus planes sobre el programa de compras para 2018 tarde este año [posiblemente en diciembre]”, explican los analistas de Citi, “y probablemente reducirá las compras muy gradualmente en el tiempo”. “Es probable que el BCE sea más blando de lo que el mercado espera, subrayando el margen de maniobra que tiene en la próxima normalización de su política monetaria”, apunta Fracks Dixmier, director de renta fija de Allianz GI.

En definitiva, el mercado está esperando un discurso muy prudente de Draghi que permita un final de año tranquilo en los mercados, con caídas del euro y de la renta fija periférica y un avance de las bolsas. Pero esto son solo especulaciones. La respuesta llegará en el mediodía del jueves, con el comunicado del BCE, su actualización del cuadro macro y la rueda de prensa del presidente.

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