se desaceleran el empleo y la inversión

La economía pierde fuelle y modera su crecimiento hasta el 0,7%

El segundo semestre comienza con una moderación de la actividad económica. Aunque el crecimiento continúa siendo robusto, el PIB avanzará un 0,7%, según BBVA Research

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La economía española continúa creciendo a un ritmo robusto. Pero, al mismo tiempo, lo hace de una forma más moderada. Frente al 0,9% intertrimestral que creció entre abril y junio, en el tercer trimestre de este año estaría avanzando entre el 0,7% y el 0,8%. Es decir, una ligera ralentización a consecuencia, fundamentalmente, de la desaceleración en el ritmo de creación de empleo y del menor aumento de las exportaciones, en lo que ya puede estar influyendo la apreciación del euro, que desde abril se ha revalorizado en torno a un 10%. La moneda única se situó ayer muy cerca de 1,19 dólares por euro.

Las estimaciones las ha hecho BBVA Research con los últimos datos de coyuntura disponibles. Y aunque la información es todavía muy incompleta, hay una primera evidencia. El banco estima, en concreto, que el crecimiento de la inversión “se habría moderado tras el intenso repunte del primer trimestre”. En particular, los indicadores parciales señalan que la inversión en maquinaria y equipo se habría desacelerado, si bien habría mantenido un crecimiento todavía saludable y cercano al 0,9% intertrimestral.

Hay que tener en cuenta que el indicador de confianza industrial (ICI) —un instrumento que sirve para medir las expectativas de negocio en el sector— volvió en julio a tasas negativas. En concreto, hasta el -1,8%, lo que significa que desde enero se ha estancado en un 0,0%. Según Funcas, se trata de un “mal dato”, aunque, matiza, todavía “es pronto para hablar de cambio de tendencia”.

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)

Igualmente, se estima que la inversión residencial habría moderado su avance hasta el entorno del 1,6% trimestre sobre trimestre, lo que, en todo caso, supone un ritmo de crecimiento superior al observado en 2016.

En cuanto al empleo, y como sostiene el servicio de estudios del BBVA, tras el cierre positivo del primer semestre, la afiliación a la Seguridad Social perdió tracción en julio.

El número de cotizantes al sistema público de protección social creció en 56.000 una vez corregidas las cifras oficiales de variaciones estacionales y de calendario. La conclusión que sacan sus economistas es que si durante lo que resta del trimestre se prolonga esta tendencia, “el crecimiento de las afiliaciones podría desacelerarse tres décimas en este tercer trimestre del año”, hasta el 0,7%. Por lo tanto, en línea con el avance de la actividad. En los últimos trimestres, la ocupación ha crecido, incluso, por encima de la actividad económica.

¿Cambio de sesgo?

La economía, en todo caso, continuará beneficiándose de la política ultraexpansiva del BCE, que mantendrá los tipos de interés en niveles históricamente bajos al menos hasta el último trimestre de 2018. El mercado, por el momento, está esperando algún tipo de declaración de los banqueros centrales en los próximos días, con ocasión de la reunión anual de Jackson Hole (EEUU), para conocer cuándo se producirá el cambio de sesgo de política monetaria en Europa o si la Reserva Federal podrá seguir elevando tipos en lo que queda de año.

Lo más probable es que Draghi, que acude de nuevo al evento, dé una señal sobre el programa de compra de activos. Entre otras cosas, como sostiene el servicio de estudios de Bankinter, porque se está llegando al límite máximo de compras en algunos países como Alemania y Portugal (33% de la deuda emitida).

Los bajos tipos de interés, como se sabe, explican gran parte del crecimiento de la economía española (una de las más endeudas de la UE antes de la crisis) e influyen, sobre todo, en la renta disponible de los hogares con hipoteca. Y en este sentido, un reciente informe del servicio de estudios de Bankinter ha estimado que la construcción de viviendas aumentará con fuerza durante 2017 y 2018, hasta alcanzar cifras cercanas a 100.000 viviendas anuales.

Es decir, todavía muy lejos de los niveles precrisis (por encima de 700.000), pero, en cualquier caso, prácticamente el triple que durante los peores años de la recesión económica, cuando la construcción de nuevas viviendas se estancó ante la destrucción de empleo y la existencia de una enorme bolsa de pisos sin vender.

Destaca, en este sentido, el aumento del consumo aparente de cemento, que crece a un ritmo anual del 15,3%, muy por encima del -3,6% con que cerró el año 2016. La recuperación de la obra pública tiene que ver con el repunte, pero también la edificación residencial.

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