Empleo: España es el país de Europa con más universitarios en trabajos sin cualificación. Noticias de Economía
La sobrecualificación llega a superar el 70%

España es el país de Europa con más universitarios en trabajos sin cualificación

En la industria, el comercio o el transporte, más de la mitad de los estudiantes con un título superior acaban aceptando puestos que no exigen ninguna titulación

Foto: Un obrero, en una construcción. (EFE)
Un obrero, en una construcción. (EFE)

La 'generación más preparada' de España es también la 'generación perdida'. Nadie se ha escapado de escuchar estos dos tópicos durante los 10 años que van de crisis, pero en pocas ocasiones han estado apoyados con datos. ¿Cuál es la verdadera situación de España? ¿Está peor que otros países en 'talento desperdiciado'? Eurostat ha realizado un estudio sobre la evolución de la sobrecualificación por sectores y los resultados son contundentes: España ocupa los peores puestos en casi todos los listados, habitualmente el peor.

Los trabajadores españoles tienen un nivel formativo elevado en comparación con la media europea, pero lo más preocupante es que no encuentran un empleo adecuado a su cualificación y terminan ocupando puestos para los que no hubiesen necesitado esa titulación. Es el problema de la sobrecualificación: después de una fuerte inversión en formación (tanto privada como pública), los alumnos no encuentran una salida al mercado laboral que esté a la altura de su preparación.

España sobresale en todos los sectores, y en ninguno para bien. Las tasas de sobrecualificación superan ampliamente al conjunto de la Unión Europea. Eurostat mide el porcentaje de trabajadores con estudios superiores (licenciatura) en cada sector y cuántos de ellos no necesitan tal cualificación para el puesto que desempeñan, con datos de 2016.

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El caso más grave ocurre en el sector del transporte y almacenamiento. Los datos son contundentes: el 70,5% de los trabajadores con estudios de este sector ocupaba puestos que no requerían esa cualificación. Por ejemplo, un ingeniero trabajando de almacenista. Esto significa que menos de un 30% de los trabajadores del sector con estudios tiene un empleo que requiera una licenciatura o incluso una titulación superior.

La media europea por países está en el 43%, esto es, un 27% menos que España. El segundo país que está también lejos de España: es Finlandia, con un porcentaje de sobrecualificación que no alcanza el 64%. Después de tantos años de estudio para obtener un título superior, el mercado laboral ofrece a los trabajadores puestos de bajo nivel. Se unen aquí dos problemas. Por un lado, el bajo valor añadido del tejido productivo español, que tras la crisis ha pasado a competir en precio y no en calidad, un proceso que tiene nombre propio: devaluación salarial. Y, por otro, la mala adaptación de los jóvenes al mercado laboral, con titulaciones que no son las más demandadas.

De la universidad a la fábrica

España ocupa el primer puesto en sobrecualificación en los principales sectores de obra de baja formación. Un buen ejemplo es la construcción, donde el 57,4% de los trabajadores con estudios ocupa puestos que no necesitan cualificación. Por ejemplo, un arquitecto como peón de obra. Suena extraño, pero las cifras son abrumadoras, casi doblan las de la media europea, que es del 29,5%.

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En última instancia, no deja de ser el trabajo que hay, 'o lo tomas o lo dejas'. En el caso del sector de la industria manufacturera, el porcentaje de sobrecualificación alcanza el 48,6%, casi el doble que la media europea, que está en el 26,7%. Las fábricas se han llenado de universitarios, y también las tiendas del comercio minorista.

Los países del este europeo rebajan la media, lo que hace que la distancia de la UE con España sea todavía mayor. En líneas generales, existe una correlación entre el nivel de formación de los trabajadores con el desarrollo económico del país. Esto provoca que los primeros puestos del 'ranking' estén ocupados por los países del centro y oeste de la UE. Es lógico que al tener más porcentaje de trabajadores con título universitario, exista mayor sobrecualificación. Pero esto no es un consuelo para España, ya que supera habitualmente a todos sus vecinos, lo que refleja un gran desajuste entre la oferta de trabajo y la demanda.

El sector del comercio minorista y la reparación de vehículos también está plagado de universitarios. En total, la sobrecualificación alcanza el 64%, aunque en este sector España no es el peor país, sino el tercero, superado por Grecia (66,2%) y Chipre (66,5%). España también es el tercero en la Administración pública. Muchos universitarios encuentran un hueco entre los niveles bajos del empleo público que no requieren ninguna titulación. La sobrecualificación en este sector alcanza el 38%, frente a la media europea del 19,7%.

La mala calidad del empleo es resultado de una economía que se ha dedicado a competir a base de devaluar el trabajo

Eurostat ha elaborado esta estadística para ofrecer información a la Comisión Europea dentro de su Estrategia 2020. Uno de los objetivos que se ha fijado Bruselas es conseguir aproximar la formación al mercado laboral y fomentar la Formación Profesional (FP) como soluciones a las fricciones entre oferta y demanda de empleo. Todo con el objetivo de que los estudiantes reciban una formación óptima para acceder al mercado laboral.

Los porcentajes de sobrecualificación se reducen en los sectores en los que es necesaria una titulación universitaria. Pero incluso en estos sectores, España se encuentra en los niveles más altos de sobrecualificación. Por ejemplo, entre las actividades científicas, técnicas y profesionales, el porcentaje de sobrecualificación alcanza el 13,5%, el segundo más alto de toda la UE, empatado con Francia y solo por detrás de Irlanda (15%).

Los estudiantes no han sabido adaptar su formación a la demanda de empleo del mercado

El único sector en el que no hay sobrecualificación es en el de la educación, ya que en este caso la mayor parte de los trabajos requiere una formación universitaria. El nivel de sobrecualificación de España cae hasta el 6,2%, muy cerca del 6% de media de la UE.

Es cierto que la sobrecualificación es un problema, ya que supone desperdiciar una inversión en formación y, además, generar fricciones entre la oferta y la demanda de empleo. Sin embargo, también es cierto que los universitarios encuentran empleo con mucha facilidad y, a raíz de los datos facilitados por Eurostat, se lo quitan a otros trabajadores que tienen un nivel de formación inferior.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) son contundentes. La tasa de paro entre la población activa que tiene un título superior (FP superior o universitario) cayó en el segundo trimestre de este año, hasta el 9,7%, esto es, casi la mitad que la tasa de paro del conjunto del país (17,2%). Y si es hombre universitario, apenas hay un 8% de paro, menos que en el conjunto de la eurozona, que es del 9,2%. Sin embargo, el porcentaje de desempleados aumenta rápidamente a medida que la formación se reduce, hasta llegar a la población sin estudios primarios, que tienen una tasa de paro del 33,5% y los analfabetos, para quienes supera el 41%.

Está claro que para todos ellos es mejor ser un trabajador sobrecualificado, ya que tienen más fácil encontrar un empleo. De lo contrario, si su nivel de formación es justo para el puesto al que aspiran, es probable que se queden sin el empleo. Teniendo en cuenta esta estadística, es comprensible que los jóvenes quieran formarse mucho; mejor por exceso que por defecto. Sin embargo, esto genera frustraciones para los estudiantes que no consiguen un empleo a su altura e ineficiencias en el mercado laboral.

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