LA CUÑA fiscal se mantiene en niveles medios

¿Es España un infierno fiscal para los salarios? La OCDE lo desmonta

La cuña fiscal de los salarios —la diferencia entre el sueldo y lo que el trabajador se lleva a casa— se sitúa en niveles medios de la OCDE. Lo dice el organismo en su último informe

Foto: Concentración ante la sede de la CEOE en defensa de la negociación colectiva y para exigir un empleo y salario dignos. (EFE)
Concentración ante la sede de la CEOE en defensa de la negociación colectiva y para exigir un empleo y salario dignos. (EFE)

Es posible que para muchos contribuyentes España sea un 'infierno fiscal', pero, desde luego, no es el peor de los avernos. Ni mucho menos. Los hay, incluso, mucho más dañinos. La OCDE lo ha vuelto a poner de manifiesto en su informe anual sobre 'cuñas fiscales'. O lo que es lo mismo, la diferencia entre lo que un trabajador gana —su salario bruto— y lo que realmente se lleva a casa a final de mes. Y lo que dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico —que reúne a los países más industrializados del planeta— es que hay 14 países en los que la cuña fiscal es mayor que en España, que se sitúa en valores medianos en este tipo de estadísticas.

En el caso español, la brecha salarial se sitúa en un 39,5% para un trabajador soltero, muy lejos del 54% de Bélgica, el 49,4% de Alemania o el 48,2% de Hungría, que conforman el podio con mayor presión fiscal sobre los costes laborales. El porcentaje no solo tiene en cuenta los impuestos directos (el IRPF), sino también las cotizaciones sociales que pagan los empleadores y los propios trabajadores para financiarse las pensiones.

Esos 39,5 puntos porcentuales se descomponen de la siguiente manera: 11,6 puntos proceden del impuesto sobre la renta y 27,9 puntos, de las cotizaciones sociales. La OCDE aplica esos porcentajes sobre unos costes laborales totales (incluyendo todos los conceptos) equivalentes a 52.319 euros trabajador/año (el llamado coste empresa). En este caso, España tiene por delante 18 países en donde los costes laborales son mayores. Hay que tener en cuenta que las estadísticas de la OCDE incluyen economías con niveles bajos de renta entre los países más avanzados: México, Chile, Letonia o Turquía.

La fiscalidad española sobre el trabajo tiene una doble cara. Mientras que el nivel de presión tributaria es relativamente bajo en relación al IRPF que se aplica (hay 20 países con tipos superiores), el nivel de cotizaciones sociales es elevado: solo hay 11 países que graven más que España el factor trabajo para financiar el sistema público de protección social.

Si la comparación se hace respecto de un solo perceptor de rentas con dos hijos, el resultado es algo distinto. En este caso, la cuña fiscal —debido a las deducciones fiscales que ofrecen los gobiernos— se sitúa en un 33,8%, lo que significa que España escala hasta la décima posición.

La media de la OCDE se sitúa en el 36%, lo que quiere decir que España se sitúa ligeramente por encima dentro de un bloque en el que están países tan heterogéneos como Estonia, Luxemburgo, Turquía, Holanda o Dinamarca.

Presión fiscal y situación de las familias

La tendencia, como sostiene la OCDE, es claramente a la baja y, de hecho, ya son tres años consecutivos en los que disminuye la presión fiscal sobre los salarios, aunque con una particularidad en función de la situación familiar de los trabajadores. En 2016, la presión fiscal media de la OCDE para una sola fuente de ingresos en familias con niños fue del 26,6%, casi 10 puntos porcentuales por debajo de la presión fiscal sobre el trabajador único promedio.

El hecho de que países con economías tan distintas estén en el mismo grupo, tiene que ver con el volumen de prestaciones familiares recibidas por los trabajadores a cargo del Estado, que son muy elevadas en la mayoría de los países del centro y norte de Europa.

Los datos de la OCDE revelan, en todo caso, que la presión fiscal en 2016 aumentó ligeramente en 20 países, mientras que se redujo en otros 14 (entre ellos España). Básicamente, por la reducción de los tipos impositivos en el impuesto sobre la renta, aunque no en todos los países. El caso de Grecia —un país en recesión y con un sistema productivo hundido— es singular. La cuña fiscal aumentó en 2016 un 1% por la subida del impuesto sobre la renta y por el aumento de las cotizaciones sociales, lo que castiga la creación de empleo.

En 2016, la presión fiscal más alta para las familias con una sola fuente de ingresos con dos hijos en el salario promedio fue en Francia del 40%. Bélgica, Finlandia, Grecia, Italia y Suecia tenían cuñas de impuestos de entre el 38% y el 40%. Nueva Zelanda tenía la presión fiscal más baja para estas familias (6,2%), seguido de Chile (7%), Irlanda (8,3%) y Suiza (9,1%). El promedio de los países de la OCDE, como se ha dicho, fue del 26,6%.

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