OFENSIVA PARA QUE NO SEA DECLARADA 'ECONOMÍA DE MERCADO'

La gran empresa europea clama contra China en pleno declive industrial de la UE

La posible consideración de China como 'economía de mercado', ha levantado ampollas en la UE. Justo cuando el peso de la industria retrocede por la competencia china

Foto: Bandera China y Unión Europea (iStock)
Bandera China y Unión Europea (iStock)

La fecha clave es el próximo 11 de diciembre. Ese día, expira el plazo de 15 años que dio la Organización Mundial de Comercio (OMC) a China para que el país se convirtiera en una economía de mercado. Es decir, aquella que no subvenciona o favorece a sus empresas para que ganen cuota esquivando el libre comercio.

Tres lustros después de aquella fecha, hay fundadas sospechas de China continúa sin cumplir ese estatus jurídico. Y eso explica que los lobbies de la industria europea -y también los sindicatos y buena parte del sistema político- estén presionando a las instituciones comunitarias para que no se reconozca al gigante asiático como una economía abierta a la libre competencia, lo que obligaría a eliminar los aranceles.

El último movimiento se produjo el pasado jueves, cuando AEGIS Europa, una organización que agrupa a 30 patronales industriales, junto al Comité de las Regiones, IndustriALL (que representa a siete millones de obreros industriales), la Confederación Europea de Sindicatos, el Comité Económico y Social de la UE y 33 miembros del Parlamento Europeo enviaron una carta a Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión, pidiendo lisa y llanamente que China no sea considerada como una economía de mercado.

Lo que se recuerda en esa carta es que China no es leal al libre comercio mundial e incumple los cinco criterios que se tienen en cuenta para estimar que una economía no hace dumping, y cuya metodología pretende cambiar Bruselas. En palabras de AEGIS Europa, la concesión del estatus de economía de mercado a petición de China “perjudicaría gravemente” la eficacia del sistema de defensa comercial de la UE, y expondría el mercado de la Unión Europea a un número ilimitado de dumping chino. Tal decisión, se asegura, podría amenazar seriamente la competitividad y la supervivencia de muchas empresas europeas, especialmente las pymes. La batalla del 'acero', en este sentido, es el último factor de controversia, en el que Europa y EEUU parecen ir de la mano. También el Gobierno español.

Esa asociación representa a una amplia variedad de industrias, incluyendo las actividades tradicionales, las ramas destinadas a satisfacer bienes de consumo y hasta sectores especializados en la producción de energías renovables. En conjunto, representan una facturación de más de 500.000 millones de euros y millones de puestos de trabajo en toda la UE. El caso de España es representativo. Entre enero y agosto -últimos datos disponibles- el déficit comercial con China se situó en nada menos que 12.419 millones de euros. O traducido en otros términos, la tasa de cobertura (el porcentaje de exportaciones que cubre las importaciones), apenas representa el 20%.

China paga subsidios

Todos los grupos parlamentarios de la Eurocámara ya se pronunciaron en ese sentido hace unas semanas con un argumento central: China paga subsidios a sus empresas y los precios de sus bienes en el exterior no están determinados por la oferta y la demanda, sino en función de los planes quinquenales aprobados por el régimen de Pekín. En definitiva, se distorsionan de forma decisiva las reglas del mercado a través de lo que tradicionalmente se denomina 'capitalismo de Estado'.

La consecuencia es que su exceso de producción genera exportaciones baratas a la Unión Europea que “dañan a la economía comunitaria, especialmente al sector del acero, poniendo en riesgo miles de empleo”.

Los datos más recientes de Eurostat, la agencia estadística de la UE, dan la razón a quienes reclaman mantener el estatus comercial de China como economía no de mercado. China, año tras año, ha ido ganando cuota en la industria europea a costa de las empresas nacionales gracias a sus ventajas internas (también de carácter financiero). En concreto, según Eurostat, el valor añadido de la industria (sin el sector de la construcción) ha pasado de representar un 23,2% del PIB en 1995 al actual 20,1% (23,3% y 19,3% en la Eurozona, respectivamente), lo que da idea de la intensidad de la competencia china y de otros países asiáticos.

En el caso de España, el valor añadido industrial ha pasado de representar un 21,4% en 1995 al 18% en 2015, lo que significa algo más de dos puntos de PIB por debajo de la media de la Eurozona. En términos de puestos de trabajo la comparación es, igualmente, más que evidente. El empleo representaba en 1995 en España el 18,5% de la ocupación total, pero en 2015 su peso había bajado hasta el 11,9%. Por lo tanto, tres puntos menos que en la zona euro.

China, de hecho, ya representa el 8,8% de las importaciones españolas, tan sólo por detrás de Alemania (13,5%), y ya cerca del 11,2% de Francia. Hace apenas dos años, la cuota de mercado de China respecto de las importaciones totales españolas era equivalente al 7%, por lo tanto, dos puntos menos que ahora, lo que refleja evolución al alza que parece imparable.

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