pretende endosar el coste al fla

La Generalitat paga 80 millones más por el rescate del peaje en la sombra de la C-17

La Generalitat ultima el rescate total de la autovía C-17, una concesión de peaje en la sombra propiedad de Cedinsa. Cedinsa cedería a la Generalitat la concesión

Foto: Autovía C-17 a la altura de Figaró. (Delatorre, vía Wikipedia)
Autovía C-17 a la altura de Figaró. (Delatorre, vía Wikipedia)

La Generalitat ultima el rescate total de la autovía C-17, una concesión de peaje en la sombra propiedad de Cedinsa. Cedinsa cedería a la Generalitat la concesión de la vía a cambio de su valor en libros, unos 80 millones de euros, según han explicado fuentes bancarias conocedoras de la operación. Cedinsa es propiedad de las constructoras FCC, Comsa, Copisa y Copcisa. Estas empresas recibirían 80 millones de dinero público. Un coste añadido que la Administración catalana pretende endosar al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) igual que hizo cuando asumió la deuda de la concesión: otros 275 millones.

Fuentes de la Conselleria de Economía han declinado hacer declaraciones. Pero otras fuentes del sector constructor han apuntado que la Conselleria de Economía y la de Territori y Sostenibilidad ya han comunicado al Ministerio de Fomento sus planes al respecto. Desde el ministerio que ahora encabeza en funciones Rafael Catalá ya se ha dado a los 'consellers' Oriol Junqueras y Josep Rull el visto bueno para la operación.

La Generalitat aprovecha para el rescate una ventana de salida que ofrecía el contrato concesional. La operación supondrá un ahorro para la Administración autonómica, porque la concesión tal como estaba costaría 120 millones durante la vida que le quedaba a la concesión, por lo que el pago ahora de 80 millones supone un ahorro para las arcas públicas catalanas a largo plazo. Este cálculo es con el actual volumen de tráfico, puesto que si el tráfico fuese superior, la cuantía del ahorro también se incrementaría.

La operación es un primer paso en la línea en la que quiere operar Junqueras: reducir los costes de los peajes en la sombra. No se puede hacer de golpe, pero la operación con la C-17 es la primera piedra de la iglesia que Junqueras quiere levantar con menos costes financieros por este concepto. De hecho, los peajes en la sombra suponen una hipoteca para cualquier presupuesto, como el que ahora se está intentando elaborar en la Generalitat.

La C-17 une Vic y Ripoll y es una vía que usan sobre todo esquiadores el fin de semana para ir de Barcelona al Pirineo. En 2006, la Generalitat adjudicó a Cedinsa la construcción y explotación del Eje del Ter (C-17) con una inversión de 287,6 millones. La concesión era por un periodo de 33 años y abarca una longitud de 49 kilómetros desde Centelles hasta Ripoll. Con el rescate de la concesión, esta terminará 22 años antes de lo previsto.

Rescate sobre rescate

Con este nuevo rescate llueve sobre mojado, porque la Generalitat ya tuvo que asumir el pago de la deuda de esta vía por valor de 275 millones, que se habían negociado solo a cinco años. Cuando venció el préstamo, Cedinsa no podía hacer frente al mismo, al haberse incumplido las previsiones de tráfico para esta autovía y la Generalitat tuvo que asumir su amortización. Así lo hizo, tras lo cual el coste se traspasó al FLA, para alivio de Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Catalunya Bank y el ICO, que eran las entidades financieras acreedoras.

Pero una vez abonada la deuda de la C-17, que fue traspasada al FLA, carecía de sentido económico seguir manteniendo la concesión en manos de Cedinsa. Por ello, la Generalitat aplica ahora el rescate de esta infraestructura viaria como un mal menor. Como en el caso de la deuda, la Generalitat entiende que esta operación es “gasto financiero” y que como tal puede ser traspasado al FLA, algo que ocurrirá en los próximos meses, según prevén los promotores de la iniciativa.

El FLA sigue funcionando como respaldo de último recurso de la Generalitat, tal y como ya sucedió en 2015 cuando se asumieron los 275 millones de deuda

Con esta ejecución contractual, Cedinsa pierde uno de sus activos más valiosos. Está previsto que el rescate tenga como fecha el próximo 31 de diciembre. Hasta entonces, se está negociando con las constructoras accionistas los flecos de la operación. Tras perder la C-17, les queda la C-16 —entre Sant Fruitós del Bages y Berga—, las carreteras de la Costa Brava C-31, C-35 y C-65; y el denominado Eix Transversal —entre Cervera y Santa Coloma de Farnés—.

Una operación costosa

Al final, el fiasco de la C-17 —unas previsiones de tráfico infladas y una financiación a corto para una infraestructura planificada a largo— ha costado entre la deuda y el capital un total de 355 millones de euros, un dineral para una vía que suma tan solo 49 kilómetros de distancia. Los fondos propios que la información de la empresa vincula a la C-17 se limitan a 60 millones.

En 2015, el mismo año en que se rescató la deuda de la C-17, Cedinsa facturó 97 millones de euros y ganó 19,2 millones. Tras ser rescatada la deuda de la C-17, se llegó a “un acuerdo de reequilibrio de la concesión, a través de lo acordado, entre otros aspectos, un aumento de lo tarifado y un incremento de la subvención anual”, tal y como consta en la memoria de Cedinsa de 2015 depositada en el Registro Mercantil. En este sentido, Cedinsa actualizó el Plan Económico-Financiero (PEF), pero justo ha sido ese sobrecoste una de las clave para que la Generalitat ahora recupere el rescate de la concesión.

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