se sitúa en 31.091 millones de euros en agosto

Crece el déficit pese a que el Estado ahorra 5.075 millones en deuda y desempleo

El incremento en el déficit en el Estado se explica íntegramente por la liquidación del sistema de financiación de 2014 efectuada en julio

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El intenso descenso de los tipos de interés y, sobre todo, la caída del gasto en cobertura de desempleo está teniendo efectos benéficos sobre las cuentas públicas. Pero, aun así, el déficit, la diferencia entre lo que gasta el Estado y lo que recauda, continúa aumentando. Hasta el punto de que, a falta de un cuatrimestre, la Administración central ha rebasado ya el desequilibrio previsto para todo el año. En concreto, el déficit previsto del Estado para el conjunto del año se situaba en el 1,8%, pero hasta agosto se ha situado en el 2,8% del Producto Interior Bruto (PIB), lo que supone 31.091 millones.

En términos consolidados, es decir incluyendo todas las administraciones, el déficit se situaba en agosto en el 3,1%, cuando el previsto inicialmente para el conjunto del año era del 3,6%. Ahora bien, hay que tener en cuenta que la Comisión Europea elevó el objetivo para este año hasta el 4,6%, lo que significa que aún hay margen para cumplir ese nuevo objetivo, que se sitúa en línea con lo que había estimado en julio la Autoridad Fiscal Independiente (Airef). Ese 3,1%, en todo caso, excluye el saldo neto de las ayudas a instituciones financieras, que a finales de julio presenta un importe negativo de 1.959 millones que hay que sumar al déficit público.

Los ahorros presupuestarios del Estado no son, precisamente, 'peccata minuta'. Tan sólo en el caso del desempleo, el menor gasto entre enero y agosto asciende a 4.134 millones. Igualmente, el descenso de los tipos de interés supone un ahorro de 941 millones. En total, 5.075 millones que hubieran aminorado el déficit público en caso de los gastos no hubieran crecido.

Lo relevante, al mismo tiempo, es que el déficit primario, es decir aquel que excluye los intereses devengados, se sitúa en 12.232 millones, cifra que equivale al 1,1% del PIB. Este porcentaje supone 0,45 puntos más que el mismo periodo de 2015. Es decir, que una de las recomendaciones de Bruselas, la reducción del déficit primario (la otra es la disminución del que tiene carácter estructural), lejos de cumplirse se ha ensanchado, lo que indica que las cuentas públicas no están aprovechando como debieran el desplome de los tipos de interés y la reducción del paro.

Entre las partidas que explican la desviación presupuestaria desde el lado de los gastos se sitúa la remuneración de los empleados públicos. Los sueldos del sector público han aumentado un 1,1%. La Intervención General del Estado (IGAE) lo achaca, por una parte, a la actualización del 1% de las retribuciones de los empleados públicos y, por otra, a la devolución en 2016, antes de las últimas elecciones, de la mitad de la paga extraordinaria de diciembre de 2012, mientras que en el mismo periodo de 2015 la devolución fue del 25%.

Familias numerosas

Ha contribuido al aumento del déficit, igualmente, el aumento de las prestaciones sociales distintas de las transferencias en especie, que crecen un 4,6% con un total de 9.319 millones, de los cuales, la mayor parte corresponden a las pensiones de clases pasivas del Estado que han aumentado un 3,9%. De la misma manera, también han aumentado las prestaciones por familia numerosa y las dirigidas a contribuyentes con personas con discapacidad a su cargo que han pasado de 142 millones en 2015 a 259 millones en este ejercicio.

 

Los recortes en el gasto vienen, sobre todo, de la inversión pública, que continúa siendo la más perjudicada por el ajuste. La formación bruta de capital fijo, en concreto, cae un 7,1% con un gasto de 2.586 millones. Mientras que las transferencias de capital entre administraciones públicas descienden un 34% debido a una serie de operaciones que se realizaron en 2015, sin correspondencia en 2016, como fueron las transferencias al IDAE de 360 millones, a Red.es 117 millones, y la aportación patrimonial al CDTI de 300 millones.

Asimismo, en 2015 se realizó una aportación patrimonial al ADIF por importe de 323 millones, sin correspondencia en 2016, por lo que la ayuda a la inversión cae en realidad un 45,5% en 2016. Dentro del resto de los empleos corrientes se recoge el gasto destinado a la cobertura del déficit tarifario eléctrico que ha sido inferior en 200 millones al del año anterior, cuya evolución está ligada a la recaudación de determinados impuestos medioambientales.

En total, y hasta finales de agosto de 2016 los empleos no financieros del Estado -el gasto en contabilidad nacional- han ascendido a 138.016 millones, cifra inferior en un 1,2% a la de 2015. Menos gasto, por lo tanto, pero más déficit.

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