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Las elecciones llevan al gasto público a su mayor ritmo de crecimiento desde 2010
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según los datos del ine

Las elecciones llevan al gasto público a su mayor ritmo de crecimiento desde 2010

El sector público no sólo ha dejado atrás los recortes, sino que, por el contrario, contribuye de forma decisiva a la evolución positiva del Producto Interior Bruto (PIB)

Foto: l secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), durante la campaña a las generales. (EFE)
l secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (d), durante la campaña a las generales. (EFE)

El consumo público vuelve a tirar de la economía. Y lo hace a una velocidad desconocida durante la pasada legislatura. En concreto, creció en 2015 a un ritmo del 2,7%. O del 3,1% si se tiene en cuenta la inflación. Esto quiere decir que avanza prácticamente como la economía en términos reales (un 3,2% en media anual), lo que significa que el sector público no sólo ha dejado atrás los recortes, sino que, por el contrario, contribuye de forma decisiva a la evolución positiva del Producto Interior Bruto (PIB).

De hecho, es la mayor tasa de variación desde 2010, cuando el anterior Gobierno puso en marcha los planes E de estímulo de la actividad económica. Ese año, el gasto público en consumo (sin tener en cuenta la protección social en pensiones o desempleo) creció un 4,2%.

Un dato lo pone de relieve. El consumo público ascendió el año pasado a 208.670 millones de euros, lo que representa el 19,3% del PIB. Lo significativo es que en lugar de ralentizarse ha continuado acelerándose a lo largo del año. Hasta el punto de que, según el INE, el gasto en consumo final de las Administraciones Públicas creció un 3,7% en el último trimestre de 2015, siete décimas por encima del trimestre precedente. En el año 2015, como se sabe, se ha producido una triple cita electoral (municipales, autonómicas y generales). Expresado en otros términos. El consumo público, con base 100 en 2010, se situó en 2015 en 95 puntos, por encima de los 92,5 puntos del año anterior.

Las cifras publicadas este jueves por el INE reflejan, en todo caso, la consolidación de la recuperación económica. Como se ha dicho, el PIB cerró el año 2015 con una tasa media anual del 3,2%, superior en 1,8 puntos a la de 2014 y la más elevada desde 2007, según los datos de Contabilidad Nacional.

Todos los componentes de la demanda interna (consumo privado, público e inversiones) han crecido de forma robusta, en particular la formación bruta de capital fijo (las inversiones) que avanzan nada menos que un 6,4%. Algo que explica que el PIB a precios corrientes (con inflación) se haya situado en 1,081 billones de euros. Por lo tanto, todavía por debajo del nivel alcanzado en 2008, cuando el PIB llegó a equivaler a 1,11 billones de euros.

PIB y recesión

Esto significa que España, ocho años después del estallido de la crisis, sea todavía hoy uno de los pocos países que no han recuperado los niveles de PIB previos a la recesión.

La parte más adversa de la evolución del PIB tiene que ver con el comportamiento del sector exterior, que ha vuelto a drenar crecimiento económico. En el cuarto trimestre restó seis décimas, una menos que en el trimestre anterior. Pero hay que tener en cuenta que durante el año 2015 se ha producido un desplome de los precios del petróleo, lo que en teoría debiera haber contribuido de forma decisiva a equilibrar el sector exterior.

No se ha producido ese fenómeno debido a los fuertes avances de las importaciones, que están aumentando a un ritmo del 7,7% en términos nominales, prácticamente el doble que lo hace la economía. Es tradicional que la economía española necesita hacer fuertes compras en el exterior en momentos de expansión económica, lo que históricamente ha acabado siempre por perjudicar la balanza de pagos.

En cuanto a la construcción, la inversión disminuyó en seis décimas su tasa anual, que ha pasado del 5,2% al 4,6%. este se debe, asegura el INE, al comportamiento agregado de la inversión en vivienda y de la inversión en ingeniería civil y otras construcciones.

El consumo público vuelve a tirar de la economía. Y lo hace a una velocidad desconocida durante la pasada legislatura. En concreto, creció en 2015 a un ritmo del 2,7%. O del 3,1% si se tiene en cuenta la inflación. Esto quiere decir que avanza prácticamente como la economía en términos reales (un 3,2% en media anual), lo que significa que el sector público no sólo ha dejado atrás los recortes, sino que, por el contrario, contribuye de forma decisiva a la evolución positiva del Producto Interior Bruto (PIB).

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