SE INICIA UN PROCESO DE DESACELERACIÓN

La economía toca techo ante la ausencia de reformas por la parálisis política

El avance del PIB ha tocado techo. El año 2016 se comportará peor por el agotamiento de las principales medidas de estímulo. Pero también por la ausencia de reformas si sigue el bloqueo político

Foto: La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. (EFE)

La economía española entra en una nueva fase. Ha tocado techo y en los próximos trimestres mantendrá una suave tendencia descendente. ¿Hasta dónde irá esa desaceleración? El servicio de estudios de la Caixa estima que el PIB anual pasará de un 3,4% que habría crecido en términos anuales en el cuarto trimestre de 2015 al 2,6% en el tercer trimestre de 2016. Funcas va más allá en sus estimaciones y sitúa el avance del producto interior bruto en el 2,5% anual en el cuarto trimestre de 2016, mientras que BBVA Research calcula que el crecimiento se situará -media anual- en el 2,7%, en línea con lo que prevé el Banco de España. El año 2015, según la mayoría de las estimaciones, habría finalizado con un crecimiento interanual del 3,1-3,2%.

Es decir, en todos los casos se espera una suave pendiente a la baja que pone de relieve una realidad. La tracción que ha tirado de la economía española durante los últimos trimestres (la demanda interna) irá perdiendo fuelle. De hecho, la mayor parte de los institutos de coyuntura sitúan el crecimiento del PIB en el cuarto trimestre del año pasado en el 0,8% trimestral (frente al mismo periodo anterior). Pero para el próximo año se situará a lo largo del ejercicio en el entorno del 0,6%, trimestre sobre trimestre.

Por lo tanto, el PIB se estabilizó en la segunda mitad de 2015 tras haber crecido un 1% entre abril y junio, aunque lo relevante es que por delante se divisa una clara tendencia descendente. Básicamente, porque la actual fortaleza tiene que ver con el aumento del poder adquisitivo de los hogares gracias a la creación de empleo y al descenso de los precios de la energía, y ello está permitiendo que el consumo siga siendo firme, como sostiene la Caixa. Pero esos efectos tenderán a debilitarse a medida que vayan pasando los trimestres en ausencia de reformas económicas o nuevos estímulos procedentes del exterior. Y no parece que el panorama político nacional e internacional sea el marco más propicio para ese escenario. De ahí que estime que el año próximo la economía española será capaz de generar 414.000 puestos de trabajo, por debajo de los 537.600 previstos para 2015, lo que debilitará los años sucesivos.

La Caixa, de hecho, estima que el PIB crecerá en 2017 apenas un 2,1%, fundamentalmente por el debilitamiento del consumo de los hogares y del gasto público.

Se da la circunstancia, además, de que el año electoral ha consumido buena parte de los estímulos para empujar la demanda. Por ejemplo, la rebaja fiscal. O, incluso, el 25% de paga extraordinaria que han devuelto las distintas administraciones a los 2,5 millones de empleados públicos. Sin contar el estímulo adicional que incorporan los Presupuestos Generales del Estado de 2016 y que Bruselas ha exigido que sean revisados por el Gobierno entrante en el marco del llamado semestre europeo.

La posibilidad de nuevos estímulos exteriores, de hecho, es algo más que remota habida cuenta de que la economía ha consumido en los últimos seis o siete trimestres buena parte de los 'shocks' de oferta. El precio del petróleo cotiza en el entorno de los 37-38 dólares por barril, el euríbor ha cerrado en diciembre en un histórico 0,059% y el euro se ha depreciado de forma intensa frente al dólar (1,11 unidades de media en 2015 frente a las 1,33 del año anterior). Algo que pone en manos de circunstancias internas una aceleración adicional del PIB. Poco hay que esperar del exterior. Como recuerdan los economistas de la Caixa, cuando el tipo de cambio deje de ayudar, “será necesario ahondar en las reformas del mercado de trabajo y de productos para que sean más eficientes, y apostar por la innovación y la formación de los desempleados”.

Salarios y desendeudamiento

La sostenibilidad de los crecimientos del consumo, en todo caso, no vendrá del lado de los salarios. El servicio de estudios de la Caixa descarta que los sueldos vayan a crecer por encima de la inflación, toda vez que los precios seguirán una “senda alcista”, por lo que “por esta vía, habrá un menor respaldo al consumo”. En cambio, sostiene la entidad, el aumento de la cifra de ocupados a lo largo de 2016, que podría alcanzar los 400.000 empleos, debería seguir siendo un “factor muy importante” para preservar unas tasas elevadas de crecimiento del gasto familiar, respaldado por el aumento del crédito tras años en los que hogares y empresas han hecho prioritaria la política de desendeudamiento.

Los datos más recientes muestran que en octubre el mercado hipotecario volvió a mostrar elevados flujos de crédito hipotecario, asegura el BBVA, “aunque con un ritmo de crecimiento algo más moderado que en los meses del verano”. A la luz de los datos que proporciona el Consejo General del Notariado, la concesión de hipotecas creció el 17,1% interanual. De este modo, las cifras acumuladas entre enero y octubre mostraron un crecimiento del número de hipotecas del 26,7% respecto del mismo periodo del año anterior.

Funcas, por su parte, estima que el consumo privado (que es el componente que más pesa en la demanda interna) pasará de un crecimiento anual del 4,2% en el tercer trimestre del año pasado a un 2,6%. Es decir, ya por debajo de la demanda nacional. Y en esta línea se manifiestan los economistas del BBVA, que añaden otros factores que explican esa ralentización.

El BBVA recuerda, en concreto, que en 2016 desaparecerán algunos de los factores transitorios que han incentivado el gasto de las familias hasta mediados del año pasado, como el plan PIVE de automóviles, o jugarán un “papel residual”, como el abaratamiento del precio del petróleo y la rebaja fiscal. Además, la contribución de algunos de sus determinantes, como la riqueza financiera y los tipos de interés reales, será menor. En consecuencia, calculan sus economistas, el crecimiento del consumo privado se moderará hasta el 2,9%. Por lo tanto, todavía un significativo crecimiento, pero con un perfil descendente.

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