LA TENSIÓN EUROGRUPO-GRECIA, EN AUMENTO

Cuenta atrás para evitar una grieta en el euro de imprevisibles consecuencias

La suerte está echada. Grecia ha puesto pie en pared, no está dispuesta a seguir recortando las pensiones y ha decidido aislarse de Europa

Foto: El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. (Reuters)
El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. (Reuters)

La suerte está echada. Salvo un acuerdo de última hora, que hoy por hoy parece improbable, Grecia se asoma al abismo; pero también Europa, que se juega casi 393.000 millones de euros en el envite.

El abismo griego tiene dos fechas tras fracasar la última reunión del Eurogrupo. La primera, el próximo lunes, cuando abran los mercados y las oficinas de los bancos helenos. Ya ayer los griegos sacaron en pocas horas más de 400 millones de los cajeros.

Dos banqueros citados por Bloomberg dijeron que 500 de los 7.000 cajeros automáticos del país se habían quedado sin dinero, y que algunos bancos pueden no estar en condiciones de abrir el lunes a menos que haya una inyección urgente de liquidez del BCE. Algo que, por el momento, parece estar garantizado al menos hasta el martes por la noche, que es cuando expira el plazo dado por el Eurogrupo.

Se aleja el acuerdo entre Grecia y el Eurogrupo

La segunda fecha marcada en rojo es, precisamente, el 1 de julio, el próximo miércoles. A partir de esta fecha, Grecia queda desprotegida de los programas de asistencia financiera tejidos por la troika (FMI, BCE y Comisión Europea) desde la intervención de su economía en 2010. Es decir, el país queda a merced de lo que pueda pasar y sin liquidez ni moneda propia para hacer frente a un escenario ignoto en la reciente historia económica de Europa. ´

Jeroen Dijsselbloem. (EFE)
Jeroen Dijsselbloem. (EFE)

Nunca antes se había producido una situación similar. Ni siquiera con ocasión del ‘corralito’ de Chipre de 2013, cuando se bloquearon los depósitos y se cerraron las oficinas bancarias. Y es que aquella dramática decisión para los ciudadanos chipriotas se tomó con el respaldo de la Unión Europea, mientras que el BCE garantizaba la liquidez.

Ahora, Grecia está sola ante los mercados y ante buena parte de su opinión pública. Pero también frente a Europa. Syriza, incluso, tendrá enfrente a buena parte de los griegos, que en todas las encuestas siempre han mostrado sus preferencias por mantener al país en el euro.

El fuero y el huevo

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, responsabilizó este sábado de la ruptura de las conversaciones al Gobierno heleno después de que el viernes por la noche los negociadores de Atenas fueran llamados por el Ejecutivo, horas antes de que el propio Tsipras anunciara la convocatoria de un referéndum que se celebrará el 5 de julio, con el ambiente crispado. En un hecho inusual, incluso, el comunicado del Eurogrupo formalizando la ruptura no fue siquiera suscrito por el ministro Varufakis.

Dijsselbloem aseguró que las instituciones forzaron al máximo la flexibilidad de la que disponen, pero la realidad es que las posturas están muy enfrentadas más por una cuestión de principios que por un problema de dinero. En estas negociaciones es más importante el fuero que el huevo.

El Parlamento griego debate sobre la celebración del referéndum propuesto por Tsipras. (Reuters)
El Parlamento griego debate sobre la celebración del referéndum propuesto por Tsipras. (Reuters)

La troika exige un drástico recorte del sistema de pensiones, del que viven millones de griegos, mientras que el Gobierno de Syriza está dispuesto a elevar las cotizaciones para financiar la protección social, pero sin nuevos ajustes después de los que se han hecho en los últimos años.

La troika no se fía, sin embargo, de que con nuevos recursos se pueda financiar la Seguridad Social, y ese es el fondo del problema. Ni el camino hacia la consolidación fiscal (suavizando los plazos sobre el superávit estructural), ni siquiera el programa de financiación de la deuda (con vencimientos a muy largo plazo y con tipos de interés cercanos a cero) es hoy el problema fundamental. Las pensiones marcan la auténtica línea roja que ha puesto el Gobierno de Syriza.

La única señal de esperanza la dio a última horas de ayer el Eurogrupo, quien aseguró en un nuevo comunicado que la UE “vigilará muy de cerca la situación económica y financiera en Grecia“. Incluso, aseguró, el Eurogrupo “está dispuesto a reunirse de nuevo para tomar las decisiones adecuadas cuando sea necesario, en interés de Grecia como miembro de la zona euro”. Francia, independientemente, es de la misma opinión. El límite es la noche del próximo martes, cuando expiran los programas de asistencia financiera.

Se aleja el acuerdo entre Grecia y el Eurogrupo

 

Primera escaramuza

Lo que está en juego para las dos partes es extraordinario. En primer lugar, la irreversibilidad del euro, un principio que se consideraba intocable. Sobre todo teniendo en cuenta que, como no se han cansado de repetir en los últimos años los servicios jurídicos de Bruselas, salir del euro significa también la exclusión de la Unión Europea, con todo lo que ello supone. Salir de la UE dejaría al albur de la legislación griega a las multinacionales instaladas en el país y también a los propios ciudadanos helenos que trabajan en la Unión Europea.

Grecia debe devolver al FMI antes del martes 1.550 millones de euros, pero Yanis Varufakis recordó que esa devolución dependerá de los acreedores

La ingente deuda griega (el 180% del PIB este año) es, igualmente, el otro factor fundamental. Hasta el punto de que ayer el presidente del Eurogrupo se puso la venda antes que la herida "Es responsabilidad del Gobierno griego cumplir sus obligaciones, sobre todo con el FMI", dijo el ministro holandés de Finanzas. "Es una responsabilidad y no desaparece", remarcó.

La batalla sobre este punto, si al final la sangre llega al río, va ser durísima. Y ayer como una especie de advertencia se produjo la primera escaramuza. Grecia debe devolver al FMI antes del martes 1.550 millones de euros, pero Yanis Varufakis recordó que esa devolución dependerá de los acreedores.

¿Qué quiere decir esto? Pues que si el BCE no paga a Grecia los 1.900 millones de euros que le adeuda por la tenencia por parte del Banco Central Europeo de bonos griegos (cuyo precio ha subido al bajar la rentabilidad), el Fondo Monetario Internacional no cobrará. Bajo esta circunstancias, dijo Varufakis, "vamos a sugerirles una extensión de unas pocas semanas [del programa de asistencia] para garantizar que la gente es escuchada", afirmó a Reuters. La guerra no ha hecho más que comenzar.

Economía

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
54 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios